Invitados

María Galindo en Querétaro


El paso de María Galindo por Querétaro ha dejado una estela de insubordinación necesaria y urgente, su voz y pensamiento representó una sacudida para esta ciudad que alguna vez fue semidesierto y sus palabras han generado puentes entre múltiples comunidades afectadas por las mismas violencias estructurales y sistemáticas, dolencias compartidas que están posibilitando alianzas insospechadas.

Los grafitis que escribió sobre las paredes de la Universidad Autónoma de Querétaro dan cuenta de ello y son en sí mismos un testimonio gráfico que plasman, en letra cursiva, el proyecto político en búsqueda de la despatriarcalización: “Somos Indias, putas y lesbianas, juntas revueltas y hermanadas”, “Pensar es altamente feminista” y “Mujer no me gusta cuando callas” son las frases que se pueden leer en el campus principal de la universidad pública por la que transitan más de trece mil estudiantes, interpelando a las generaciones de hoy y mañana. Firmados por “Mujeres Creando” (colectiva fundada por María Galindo, Julieta Paredes y Mónica Mendoza en 1992 en la Paz) no son un mero acto vandálico, sino un desacato a la machocracia que también pervive en nuestras instituciones educativas.

María llegó a través de un festival de literatura que posibilitó su viaje desde Bolivia hasta Querétaro, un vuelo con duración de más de 12 horas, esfuerzo que la propia escritora, pensadora y activista reconoce como necesario para poder hablarle a otras mujeres y poblaciones que también están (estamos) desmantelando el patriarcado y el colonialismo en una revolución intuitiva, artesanal y subterránea, invisible a los ojos del poder, rasgos que caracterizan el feminismo bastardo que ella misma impulsa a través de su cuerpo, su voz y sus acciones

El festival es lo de menos, su prestigio internacional y su capital cultural, simbólico y sobre todo económico le permite traer a quienes sean del otro mundo si así lo desea, eso lo sabemos bien. Tampoco se nos olvida que en esa lista de ilustres luminarias han llegado a invitar sin ninguna vergüenza a María Corina Machado, lideresa de la derecha neoliberal venezolana que entregó su medalla del Premio Nobel a Donald Trump, gesto deleznable que resume el tipo de figura y posicionamiento que tiene, no sólo ella sino el festival mismo (desde una cómoda neutralidad) en un contexto de genocidios, terricidios y prolongación colonial.

El contexto queretano actual también está marcado por una crisis social que el gobierno trata de esconder debajo de la alfombra, una alfombra roja puesta para que el turismo del norte global camine libremente sobre los sectores más vulnerables. Es por ello por lo que el festival es lo de menos, porque la importancia vital de la visita de María Galindo radica en el encuentro que se produjo con las comunidades que hoy conformamos el tejido social que resiste los embates del “Plan Orden” y su fascismo, sionismo, racismo, clasismo, transfobia, criminalización, exclusión y precarización.

Vivimos en un lugar en el que las mujeres tienen prohibido decidir sobre sus propios cuerpos al mantenerse la penalización sobre el aborto a pesar de numerosas protestas y manifestaciones. Las disidencias sexuales vivimos en el tercer estado con mayor discriminación a nivel nacional y el único en haber vetado la Ley de Identidad de Género a pesar de haberse aprobado en dos ocasiones, una ley que la población travesti, trans y no

binaria hemos impulsado desde la autogestión y el activismo. Al mismo tiempo, la crisis hídrica crece frente a la amenaza de los data centers y su expolio y extractivismo, aumento proporcional a la criminalización y brutalidad policiaca que dirige su racismo exacerbado especialmente hacía los pueblos originarios, vendedores ambulantes y artesanxs que son constantemente reprimidxs y desalojadxs de las calles, incluso con el uso de perros de ataque, dentelladas que atravesaron quinientos años de historia para volver a morder la misma piel racializada del “indio salvaje” como recordatorio de que la colonia nunca se ha ido.

Este es el caldo de cultivo desde dónde entretejimos estrategias con María en encuentros que propiciaron conversaciones tanto reveladoras como inspiradoras. Pienso particularmente en la charla que sucedió en el barrio de Hércules con la presencia de estudiantes de preparatoria y jóvenes de diferentes contextos quienes hicieron fila contagiadxs de entusiasmo para poder adquirir los libros de María y tomarse una foto, aun siendo la primera vez que la escuchaban.

Posiblemente el encuentro con mayor alcance e incidencia política fue el que se realizó en el Aula Magna de la Facultad de Filosofía, organizado por compañeras feministas por fuera del marco del festival para abrir una conversación sobre “Despatriarcalización y el Mito de la Igualdad”. El aula entera se llenó de rebeldía con el intercambio entre todo tipo de colectivos
y comunidades, desde feministas, marxistas, activismos por la causa palestina, las disidencias sexuales y de género, etc. La imagen que más recuerdo es la de María Galindo invitándonos a despatriarcalizar el mundo entero y abandonar las categorías de “igualdad”, “inclusión” y “empoderamiento” de la tecnocracia del género, subida literalmente sobre la sacrosanta y robusta mesa de madera alargada, pieza central del mobiliario institucional, que jamás en su vida útil había sido activada como base (metafórica y física) del discurso dinamitador de una pensadora que no forma parte de la academia sino del activismo que ocurre en las calles, la acción directa, la política concreta y la escritura independiente.

Desde antes de su visita el trabajo de María ya había dejado huella en Quéretaro: en agosto de 2023 la comunidad ballroom “Queeretara” y las disidencias sexuales renombramos el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro MAQ como Museo de Arte Bastardo de Querétaro MABQ. La acción fue realizada sin previo aviso y sin consentimiento de la institución y respondió al contexto de discriminación normalizado por la administración de aquel momento y al pasado histórico del recinto cuándo en tiempos coloniales sirvió como la primer Escuela de Propaganda Fide en Abya Yala, destinada a evangelizar el territorio entero. Esta venganza simbólica creó un museo paralelo en el que todo tipo de arte y artistas son bienvenidxs, principalmente el arte disidente que no desciende de las “Bellas Artes”.Pueden revisar el archivo del MABQ en el Instagram @elmabq_.

A tres años de aquel acto de desobediencia la visita de Galindo renueva el compromiso por crear nuevos paradigmas, espacios, activismos, trincheras, herramientas, conceptos y estrategias que nos permitan tener un mundo más vivible y dejar de repetir que Querétaro es un sitio conservador, y transformarlo en lo que realmente es: un territorio fértil para la esperanza.

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