Invitados

Miguel Concha Malo; entre el estudio de los Derechos Humanos y la lucha por su institucionalización

Distinción Póstuma de Doctorado Honoris Causa a Miguel Concha Malo.

4 de diciembre de 2023

Aula Forense de la Facultad de Derechos de la UAQ

Es un honor para mí estar hoy ante ustedes. Alegre por ver materializado este esfuerzo iniciado en mayo del año pasado, triste porque el homenaje sea póstumo pero feliz de saber que, como dijo en algún momento el Dr. Concha respecto a este tipo de ceremonias: “No es el reconocimiento a mi lucha, sino a la lucha de muchas personas que buscan construir un país digno y justo”. Frente a esto, me disculpo de antemano; la misión de ofrecer una breve semblanza esta plena de riesgos de dejar cabos sueltos de suma relevancia sobre todo cuando se trata de la vida de quien ha sido determinante para la vida política y académica de México y América Latina en sus más de 40 años de defensa, promoción e institucionalización de los derechos humanos.

Nacido en Querétaro en 1945 y ordenado sacerdote por la orden de los dominicos en 1970. Estudió Filosofía, Teología y Sociología en México, Puerto Rico, Italia y Francia. En 1972 inició su labor docente como profesor titular de Teología en el Instituto de Estudios Eclesiásticos en México, actividad que continuó tanto en la Universidad Iberoamericana como en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sus preocupaciones como filósofo, teólogo, docente y sacerdote se abocaron a encontrar condiciones que permitieran que la vida de las personas sea justa y digna, especialmente de aquellas que se encuentran en situación de pobreza y que han sido históricamente oprimidas. Con todo, buscó que, finalmente, sean reconocidas y defendidas con la fuerza requerida. Creo que en esto nos dejó grandes aportes y, sobre todo para los que estamos en caminos similares un estándar muy alto.

Encontró en la Teología de la Liberación la base teórica así como el proyecto político y social pertinente, al tiempo que le permitió cuestionar de manera rigurosa a la institución religiosa que le formó y en la que participó. Coincidente con la visión pedagógica de ésta buscó captar y ampliar la comprensión de los desafíos de nuestro tiempo para generar condiciones de resistir a las emocionalidades mediante las que se nos ha pretendido persuadir y coaccionar.

Así, todas sus actividades fueron congruentes, encontrando en su labor académica y como pensador ocasión de justificarlas. En sus reflexiones encontramos preocupaciones específicas en torno al problema teórico e institucional de los derechos humanos, especialmente sobre cómo incorporar a las instituciones los sistemas de protección y de promoción de estos; así como del papel de las organizaciones sociales en los procesos de denuncia y defensa. Además de un empeño por permitirnos observar históricamente las sistemáticas violaciones y abusos a la dignidad humana. A la distancia, podemos afirmar que su obra académica es un esfuerzo crítico que trasciende las barreras disciplinarias de la ciencia política y social a modo de estar en condiciones de proponer adecuaciones estructurales relacionadas con la vida democrática para que sea armónica con los principios de los derechos humanos. Esto lo podemos apreciar en obras como: Las violaciones a los derechos humanos en México (1988); La pena de muerte, un enfoque pluridisciplinario (1993); Los derechos políticos como derechos humanos (1994) y Los derechos humanos y la ciudad (1996). El derecho a defender la libertad de expresión (2008); Ayotzinapa: preocupaciones abiertas (2015) y Comunicar y Defender los Derechos Humanos: Vínculos en un escenario de crisis (2016), Así mismo, su crítica a la institución eclesiástica se aprecia en textos como: Los caminos de la Iglesia en América Latina (1981); La participación de los cristianos en el proceso de liberación popular en México: 1976-1983 (1986) y El crepúsculo del humanismo (1990).

Estas preocupaciones de corte académico encontraron cause como promotor, defensor, organizador social, divulgador y hasta como reportero y columnista. Veamos:

En 1977 comenzó como articulista en el diario Unomásuno donde reportó, analizó y denunció la corrupción política, la desigualdad, los abusos y violaciones a los derechos humanos. Para 1984, termina su relación con este diario para participar en el naciente La Jornada. A la larga esta actividad lo colocó como referente para la organización social en la región, sabemos que escribió más de mil artículos en estos medios. Es necesario recordar que es un tiempo atravesado por dictaduras, guerra fría y guerra sucia lo que deja en claro el valiente talante de nuestro homenajeado. Esta trayectoria le mereció el Premio Nacional de Periodismo de México, por parte del Club de Periodistas en tres ocasiones 2003, 2006, y 2021.

1984 es un año es medular en la vida de Concha Malo y para el desarrollo de los derechos humanos. Participa en la fundación de dos organizaciones sociales, hoy de extrema importancia pues son referentes en las labores de investigación, educación, promoción y defensa de estos: la Academia Mexicana de Derechos Humanos A.C y, junto a Fray Gonzalo Balderas, el Centro de Derechos Humanos ‘Fray Francisco de Vitoria’.

Además colaboró en la creación de:

  1. La Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos, organización que cuenta con estatus consultivo en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
  2. La Red Nacional de organismos Civiles de Derechos Humanos ‘Todos los Derechos para Todas y Todos’ (Red TDT), iniciativa que reúne a distintos activistas y organizaciones de derechos humanos para articular esfuerzos para generar mecanismos institucionales para la defensa de los derechos humanos.

En este año también, fue nombrado Promotor de Justicia y Paz para la región de México y Centroamérica por la Orden de los Dominicos en México, lo que le permitió estar presente en la lucha sandinista de Nicaragua y en el movimiento de oposición al régimen salvadoreño.

Hoy muchas personas hemos participado en la organización y fundación de algunas de estas sociedades. Pero la labor de Concha cobra extremo valor cuando observamos que para 1984 solamente había 4 organizaciones no gubernamentales registradas y que para los noventas ya eran cientos abocadas al monitoreo de la acción pública y la búsqueda de mejores condiciones. Esta actividad de cercanía respecto a los movimientos sociales y su organización se refleja en que para la Marcha por la Paz de 1994, hito en la historia nacional, fungió como orador principal en el Zócalo capitalino. Situación permanente pues también fue cercano a las tareas del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad de 2011, así como de la defensa del campo mexicano contra el maíz transgénico y en la Campaña Nacional Sin Maíz no hay País.

Hoy, sin embargo, la situación de las organizaciones sociales mantiene el mismo recelo por parte de la clase política de cuando el Dr. Concha inició su infatigable actividad; su sorpresa y suspicacia frente a la proliferación de estas se justifica desde el prejuicio que afirma que estas sirven como vehículos para el lavado de dinero del narcotráfico. Situación que por distintas razones institucionales aun las tiene, a la inmensa mayoría, en condiciones de precariedad dada la dificultad de acceder a financiamiento.

No obstante, como buen promotor de los derechos humanos no le impidió colaborar con las autoridades y participó en la institucionalización de los derechos humanos en México tomando cargo como consejero en distintas comisiones y consejos públicos y hasta en el constituyente de la CDMX del 2016 o del Consejo Asesor del Programa Nacional de Derechos Humanos 2018-2024.

Sus aportes y trayectoria le merecieron en vida distintos homenajes y distinciones; el primero en 1995 como Doctor Honoris Causa en Teología por la Providence College en Rhode Island, Estados Unidos; de ahí se enumeran desde el Premio Nacional de Derechos humanos de la CNDH (2006), Reconocimiento en Derechos Humanos ‘Ponciano Arriaga Leija’ 2011, otorgado por la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal; el homenaje conjunto entre la UNAM y el Centro Vitoria en 2013 por sus 35 años de defensa por los derechos humanos así como el premio Internacional de Derechos Humanos Emilio Mignone de 2015 otorgado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina.

La vida y obra del Dr. Miguel Concha Malo trasciende los límites de la denuncia o del registro sistemático de las violaciones de los derechos humanos; son esenciales para comprender el desarrollo de la institucionalización de este discurso y la forma que tomo como proyecto tanto en México como en Latinoamérica. Tomó parte desde las luchas sociales y denunció la represión estatal; además, quienes estuvieron con él, compañeros de lucha y causa, a quienes formó dan fe de que es testimonio de la necesaria responsabilidad que como personas tenemos para desactivar en nosotros mismos las principales violaciones a la dignidad humana.

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