¡Mujeres indígenas, una de nuestras luchas es el aborto!

En el marco de la conmemoración del 8 de marzo, fecha en la que se reivindican las luchas de todas las mujeres en el mundo, quiero traer a colación una lucha que parece contradictoria y a veces hasta impronunciable para las mujeres indígenas.
En la última década, Abya Yala (palabra de origen Kuna que se usa para referirse al continente americano como forma de resistencia y confrontación con el nombre impuesto en la colonización de nuestros territorios) se ha visto atravesada por un avance significativo en materia legislativa sobre los derechos sexuales y reproductivos, en especial el derecho al aborto en países como México, Colombia y Argentina. Aunado a esto continúan los debates públicos, propiciados por grupos feministas, disidencias sexuales y de género, así como también por mujeres organizadas por esta causa, quienes exigimos además la despenalización social, pues constituye un nicho del que se desprenden diferentes barreras de acceso, tales como el desacato de las nuevas normatividades por parte de prestadores del servicio de salud o la exposición y estigmatización de quienes acceden a este derecho (Gonzales y Castro, 2017).
Esta última barrera, entre otras consecuencias, no permite que los diálogos en torno al aborto puedan darse de cara a las realidades que vivimos, ya que el temor a exponerse y ser juzgada imposibilita la capacidad de expresar dudas o casos en los que el embarazo no es visto como un acontecimiento beneficioso (Vásquez, 2023). La idea binaria, en la que los nacimientos son el camino correcto, pese a que se de en condiciones económicas y sociales adversas, frente al aborto como un rumbo erróneo, a pesar de que puede ayudar a la salud integral de las mujeres, hombres trans y personas no binarias, conduce a esencialismos que no posibilitan análisis más amplios sobre realidades adversas.
Panoramas económicos como el de Abya Yala afectan a muchas poblaciones y se agudiza en el caso de las mujeres indígenas que vivimos en países como Colombia y México quienes además experimentamos otras opresiones relacionadas con la raza, las cuales están íntimamente ligadas a problemáticas de género y de clase (Lugones, 2018). Así entonces, el acceso a procedimientos seguros de aborto es difícil para muchas mujeres indígenas, pese a los avances en las normativas, puesto que los lugares donde es implementado, por lo regular, o no están cerca a nuestros territorios o si lo están, los sesgos con los que se cubre al aborto son muy fuertes, lo que no nos permite un acceso tranquilo a esta práctica (Warkentin, 2023). Frente a ello, muchas mujeres hemos buscado alternativas, como viajar a otros lugares donde nadie nos reconozca, sin embargo, esa posibilidad también es limitante porque el transporte implica gastos económicos difíciles de cubrir, en el caso de que seas una mujer que no devenga un sueldo o si eres menor de edad y sobre todo si sabes que nadie en tu comunidad va a apoyarte (Vásquez, 2023).
Con lo anterior, también identifico que desde nuestras cosmovisiones, en años recientes, poco o nada se ha tratado esta temática y mucho menos se acompaña este proceso desde la espiritualidad, misma que se vuelve trascendental en casos como el del aborto, porque al igual que un nacimiento, este no es únicamente un procedimiento médico, sino un acontecimiento que relaciona al cuerpo de quien lo vive, su entorno social y su territorio. En este sentido, tratar el aborto desde las cosmovisiones indígenas involucra pensarlo como una práctica ancestral, que fue implementada por nuestras sabedoras, así como también lo hicieron las mujeres negras, quienes para enfrentar la esclavitud vivida en la colonia hicieron uso de los conocimientos otorgados por las plantas (Anangono, 2023) y con ello comprendieron desde hace mucho tiempo que esta es una práctica compleja que requiere de acompañamientos desde nuestros guías espirituales. Hoy es una realidad, existen y existirán mujeres indígenas que contemplamos o accedemos al aborto como una alternativa de autodeterminación sobre nuestro primer territorio, el cuerpo, pese a que vaya en contra de algunas ideas comunitarias sobre el rol de la mujer, muchas de ellas heredadas en gran parte por la colonialidad y sus divisiones de género (Lugones,2018).
Con esta reflexión quiero manifestar que somos las mujeres indígenas quienes debemos continuar forjando los caminos para el diálogo interno desde nuestras cosmovisiones al momento de tratar el aborto, comprender y respetar los tiempos que ello nos implique, pero eso sí, no desistir ante un panorama en el que los derechos de la mujer y el cuidado por nuestro primer territorio se hacen cada vez más necesarios, pues más allá de la reproducción de nuestras semillas de vida, las mujeres indígenas tejemos comunidad con nuestros liderazgos, nuestros conocimientos y capacidades para aportar a la recuperación y fortalecimiento de nuestras raíces culturales.
Referencias
Anangono, G. (24 de Julio de 2023). El aborto fue, es y será afrodescendiente. LatFem. Marzo 3, 2024, https://latfem.org/el-aborto-fue-es-y-sera-afrodescendiente/
González Vélez, A. C., y Castro, L. (2017). Barreras de acceso a la Interrupción Voluntaria del embarazo en Colombia. Mesa por la vida y la salud de las mujeres. http://clacaidigital.info/handle/123456789/996
Lugones, M. (Julio – Diciembre de 2018). Colonialidad y género. Tabula Rasa, 1(9), 73-101. https://www.revistatabularasa.org/numero-9/05lugones.pdf
Vásquez Roa, L. (13 de Octubre de 2023). es.rollingstone.com. es.rollingstone.com: https://es.rollingstone.com/las-mujeres-indigenas-tambien-tienen-derecho-al-aborto/
Warkentin, G.(Presentadora). (2023, 14 de noviembre). Cuatro años de despenalización del aborto en Oaxaca: la dura realidad de las mujeres indígenas. (Núm 109) [Episodio de pódcast de audio]. En ‘Al habla… con Warkentin’. El País. https://elpais.com/mexico/2023-11-14/cuatro-anos-de-despenalizacion-del-aborto-en-oaxaca-la-dura-realidad-de-las-mujeres-indigenas.html
La autora es mujer indígena del pueblo Yanakuna de Colombia


