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Remembranza de la ira

Recuerdo mi primera marcha, fue un 14 de febrero, salí de clase corriendo para llegar al punto de encuentro; un día fuera de calendario para una manifestación, no era Marzo, faltaba mucho para Noviembre. No era una fecha conmemorativa, las noticias se habían teñido de sangre, un feminicidio que me había movido tanto por la crueldad del país, me movió tanto que salí a gritar por una mujer que nunca conocí pero sentí tanto dolor que pensé que si no me raspaba la garganta por ella, quién lo haría.

Recuerdo los comentarios en la casa de mi abuelo, quejándose de las mismas marchas; tanto sentimiento de lucha y de rebelión del que hablaba en ese señor se extinguía cuando las que luchaban exigían un alto a la violencia. Recuerdo la ira que sentí, el nudo en la garganta, como azote la puerta cuando me salí de la casa porque si yo no me enojaba con la situación de mi país, quién lo haría.

Recuerdo la preocupación en la voz de mi mamá, cuando me comentó que una compañera de su trabajo no aparecía; la ficha de búsqueda compartida en redes sociales, pegada en paredes, postes “alguien la ha visto”… También recuerdo escuchar el llanto a través de la puerta de mi mamá cuando le dieron la noticia de dónde la encontraron, cómo la encontraron.

Recuerdo la rabia, la tristeza, la angustia de reconocer —lo que ya sabía— que en una ciudad tan tranquila, en la que no pasa nada, la violencia también estaba en las calles, en las casas. En los comentarios y las burlas (en las que se esconde cobardía) hacia las mujeres que luchan, que se enojan; hacia las mujeres que están hartas de las cifras, de la sangre, de no encontrar o de encontrar tragedia.

Cansada de gritar, de marchar, de exigir, de llorar… de enojarme pero alguien tiene que hacerlo. Porque más cansada estoy de que corra la sangre y tiñe las calles y las fuentes, que manche las paredes y aterrorice a las infancias; más cansada estoy de que en este país la violencia parezca impune y las personas ciegas y sordas.

Cansada de luchar pero alguien tiene que hacerlo.

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