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Sobre la homolesbobitransfobia y la hegemonía cultural

En el marco del día contra la homolesbobitransfobia, cabe preguntarnos sobre nuestras identidades, ¿cómo nos vivimos, sentimos, acuerpamos en el mundo? ¿nos sentimos libres de amar y de ser? Ojalá la respuesta sea sí, siempre sí. Porque vivir nuestra identidad no debe ser un privilegio.

No obstante, la presión social del sistema social jerárquico heteronormado impacta en cómo expresemos nuestra identidad, pues dicho paradigma determina que es aceptable, deseable y que puede ser nombrable, mientras que, paralelamente, dicta qué debe permanecer en la sombra.

Sabemos que es difícil luchar contra un sistema de creencias y valores sumamente arraigados, que ha establecido una heteronormatividad desde una visión binarista, mientras que patologiza todo lo “demás”.

Al respecto, es útil traer la noción gramciana de hegemonía cultural, en la cual se postula que existen grupos que son capaces de generar una idea universal o dominante, una idea tan arraigada que se vuelve parte de la cultura, logrando que incluso los grupos subordinados, pueden ser afectados por tal paradigma, lo normalizan y conciben como cierto. Es una forma de detentar poder sin la fuerza.

En este sentido, la visión dicotómica o binarista que postula que sólo existen dos identidades, así como la heteronormatividad, que señala que las relaciones son sólo entre hombres y mujeres, son discursos hegemónicos sumamente enraizados culturalmente pero sumamente injustos al invisibilizar la diversidad. No obstante, y afortunadamente, la cultura no es estática y es posible transitar hacia otras visiones.

Actualmente podemos ver el gran avance contra la hegemonía cultural homolesbobitransfoba que a tantos nos ha hecho sentir vergüenza, angustia o miedo. Este 17 de mayo es un buen día para reivindicar las identidades, así en plural.

Es tiempo de continuar desmontando los discursos hegemónicos que no suman, sino restan, y que no congregan sino segregan. El camino a veces parece eterno, pues no hay recetas para llegar a la meta de un mundo con una mirada horizontal y no jerárquica, donde nadie quede fuera, pero como dice la conocida canción de Marcelo D´Angostino: “caminante, no hay camino, se hace camino al andar” y así, andemos, hacia los horizontes más justos, donde vivir la identidad no sea un privilegio.

Finalmente, se invita a que este 17 de mayo, reconozcamos la potencia que tiene la diversidad para construir sociedades donde todas, todos y todes nos vivamos en libertad, donde nadie vuelva a sentirse angustiado por acuerpar su identidad, pues la lucha inicia con nosotras, nosotros y nosotres repensando en cómo la hegemonía cultural homolesbobitransfoba ha influido en nuestras formas de entender el mundo y relacionarnos con les otres desde la fragmentación, rehuyendo a lo diverso, en lugar de tender puentes hacia mundos donde quepamos todes, como dice Galeano: “Lo mejor que el mundo tiene está en los muchos mundos que el mundo contiene”.

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Dudas o comentarios favor de dirigirse a la Especialidad en Familias y Prevención de la Violencia de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, al correo electrónico: especialidadenfamilias@gmail.com

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