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Soy mujer, soy periodista, tengo 49 años y busco empleo

Soy mujer, tengo 49 años, tengo dos maestrías y 20 años de experiencia como periodista en medios impresos, electrónicos y digitales de carácter local, nacional e internacional. Puedo dar clases de periodismo, hacer locución, notas informativas, reportajes y sé conducir noticiarios de radio.

Ese es el párrafo con el que inicio las solicitudes de empleo que he enviado desde julio de 2021 a la fecha y no he tenido éxito. A solas me pregunto: ¿Será que soy muy grande (de edad) para andar buscando trabajo? ¿Me habrán “boletinado” (recomendación negativa de mi antiguo patrón) y por eso los medios no me contratan? ¿Tengo mucha experiencia y los medos prefieren recién egresados para poder pagarles poco? ¿Para trabajar en comunicación social en alguna oficina de gobierno tengo demasiada experiencia, más que quien podría ser mi jefe y por eso no me llaman? ¿Será que no me quieren porque no comulgo con el partido en el poder?

¿O la causa por la que no consigo empleo es porque soy mujer y un hombre haría mejor papel que yo en un puesto directivo? Alguna vez llamé a un colega para pedirle empleo, él había sido contratado para un importante puesto en comunicación social en el municipio de Querétaro. Su respuesta, al pedirle que me diera trabajo fue: “mejor quédate en tu casa a cuidar a tu hijo”.

Los cuestionamientos en mi mente no cesan al igual que los gastos que debo cubrir. Me pregunto si fue una mala idea haber estudiado una segunda maestría, ahora en Comunicación y Cultura Digital en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), y si tendría que haberme quedado en el trabajo al que renuncié en 2018 donde, a pesar de ser una dependencia del gobierno estatal, trabajaba por honorarios, sin derecho a aguinaldo, sin seguro social, sin días de descanso, sin vacaciones y, sin exagerar, laborar las 24 horas del día los siete días de la semana al haber sido jefa de información.

Por desgracia, mi caso no es el único: las mujeres siguen siendo el grupo más vulnerable en cuanto a desempleo. La cantidad de mujeres sin trabajo creció de 790 mil 730, registradas en 2020, a 894 mil 320 registradas al año siguiente, según reveló la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en noviembre de 2021.

Si le sumamos que además de ser mujer, se busca empleo como periodista, las oportunidades de encontrar una fuente de ingresos se reducen drásticamente. La precariedad laboral en los medios de comunicación va en aumento. En Querétaro, por ejemplo, un reportero gana entre 5 mil y 12 mil pesos al mes, sin prestación alguna. Inclusive, hay empresas de medios de comunicación que dan empleo mediante subcontratación o outsourcing. Las mujeres periodistas que además son madres de familia no cuentan con ningún tipo de apoyo, por lo que dejar a sus hijos en una guardería seguros, mientras ellas salen a ganarse el sustento, es una nula posibilidad. ¿Una pensión o jubilación digna? Olvídense, eso no existe. ¿Cuándo habrá justicia para las mujeres en el ámbito laboral? ¿Por qué nuestra experiencia no es tomada en cuenta? ¿De quién hay que ser amigo o compadre para tener una oportunidad? ¿Debo poner un negocio propio y ver cómo me va? ¿Hay salidas a esta situación? Sé que no soy la única con este problema. Hay que seguir luchando.

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