DestacadasInvitados

Sustentabilidad como reflejo del cuidado amoroso

Coordinación de Gestión para la Sustentabilidad

Iyali Castro López

Melissa Campos Sánchez

Gabriel Gónzalez Jimenéz

Pablo Díaz Peña

Karina Estela Martinez Maldonado

Miguel Ángel Vazquéz Paulino

Christian Alejandro Peralta Robles

Navegando en redes sociales podemos observar infinidad de publicaciones que nos hablan de las ventajas de conectar con el medio ambiente a través de caminatas, visitas guiadas a reservas ecológicas, estando en la playa e incluso despejarse en medio de cabañas en el bosque, a veces olvidamos que el medio ambiente también se encuentra en la ciudad, en lo cotidiano, en el transporte público, en las calles, en la interacción con los otros, en la toma de decisión sobre lo que compramos.

Sustentabilidad no solo son separar correctamente los residuos y plantas nativas, que si bien tienen mucho que ver, son solo una parte de “satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la habilidad de las futuras generaciones de satisfacer sus necesidades propias” (CMAD, 1987), es decir, siempre conocemos el eje ambiental de sustentabilidad, pero en este escrito también queremos visibilizar el eje económico y social, para que el cuidado en lo sustentable se amplíe a nuestras formas de consumo y a nuestras relaciones personales con los otros y con nosotros mismos. En lo sustentable, todo se pretende sostener en conjunto, por ello es importante cuidar a todos los organismos con los que coexistimos para procurar equilibrar el ecosistema colectivo, ya sean plantas, insectos, arácnidos, animales, hongos, personas, etc.; y sí, los seres humanos también somos parte del ecosistema, para ser sustentables debemos empezar con nosotros mismos porque ¿cómo vamos a dar algo que no tenemos?

El trabajo de este gran ecosistema al que pertenecemos es amplio, implica tener los cuidados necesarios para poder diseñar todos nuestros espacios de manera correcta, al generar edificios resilientes, implementar el uso adecuado del manejo de recursos como agua, energía, etc.; cada acción de preservar y restaurar este ecosistema ayuda a protegerlo, a protegernos, ya no solo pensando en las generaciones futuras, sino en la actual, en nuestras propias condiciones de vida que experimentamos cada vez que amanece; es necesario educar pero sobre todo concientizar a la comunidad más cercana, porque personas conscientes de su entorno, consumo y recursos esenciales para un estilo de vida orgánico y equilibrado, serán las que aseguren la sobrevivencia de sí mismas y de las demás especies, además de un ambiente saludable; pero no solo ello, sino que también de su autocuidado y co-cuidado, pues el cuidado en lo sustentable son decisiones que se ejercen todos los días, desde la forma que vestimos, nuestra elección de alimentos, la infraestructura de nuestro hogar, la disciplina del ejercicio, nuestra conciencia en los desechos que generamos, en la atención que le ponemos a nuestro entorno, la práctica diaria de estas acciones puede que ya no sean razonadas, ya se convierten en un sentimiento de ser y estar colectivo y al mismo tiempo individual.

El cuidado visto como la práctica cotidiana de recordar la unidad de la vida, es ser consciente que cuidar el planeta es cuidar de ti mismo.

Una canción que inspira: “Colores en el Viento” – Susana Zavaleta

Referencia: Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (1987). Nuestro futuro común [Documento de la ONU]. Recuperado de: Our Common Future: Report of the World Commission on Environment and Development

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba