Opinión

1 de mayo en Querétaro: radicales y criminalización de la protesta social

Por: Ángel Balderas Puga

anbapu05@yahoo.com.mx

La situación que se vivió en el desfile del día del trabajo, el pasado 1 de mayo en nuestra ciudad fue inédita. La protesta provocó temor en la cúpula de los sindicatos corporativos, aquellos que solo buscan quedar bien con el gobernante en turno, no importa del partido que sea, pues cambian de chaqueta rápidamente, hace apenas algunos meses eran priistas, hoy son panistas.

 

 

Algunos de los que estuvimos ahí pudimos presenciar el momento del abandono por parte de los funcionarios gubernamentales y de los líderes sindicales charros. Salieron huyendo cuando maestros y maestras que portaban playeras y gorras blancas oficiales del SNTE, comenzaron a quitárselas y las arrojaron hacia el dirigente de la sección 24 del SNTE. Alguien, en el entorno cercano del gobernador tuvo la “brillante” idea de sentarlo a un lado de dicho dirigente sindical repudiado por sus bases, dada la traición a su función al no defender los intereses laborales de sus supuestos representados. También cabe la posibilidad que este acoplamiento haya sido adrede como una muestra de desafío del poder a las bases sindicales. De cualquier manera se sabía que la protesta magisterial sería enérgica dados los “ceses” ilegales que gobierno del estado ha hecho de maestros y maestras que se oponen a la mal llamada reforma educativa y que, lógicamente, luchan por defender su estabilidad laboral y una forma honesta de mantener económicamente a sus familias.

Pero no fueron solo maestros, fue evidente la inconformidad de contingentes de afiliados al sindicato de Gobierno del estado y de los trabajadores del servicio de limpia del municipio de Querétaro. Era previsible, y aun así se mantuvo el formato provocador de colocar una banda que tocara a todo volumen, a un lado del estrado, con el fin de que no se escucharan las consignas “incómodas”.

¿Un desfile de solo sindicalizados?

Después del desfile, las autoridades de Querétaro denunciaron que los que arrojaron al estrado las playeras blancas “no eran trabajadores”. Para comenzar, los que aventaron las playeras oficiales del SNTE eran trabajadores y trabajadoras de ese sindicato. Pero aunque así no hubiera sido, es curiosa la concepción que los gobernantes tienen del concepto “trabajador” pues, lógicamente, en el desfile había manifestándose muchos trabajadores precarios que ni siquiera tienen el derecho de pertenecer a un sindicato, muchos de ellos víctimas de la reforma laboral aprobada en 2012 por el actual presidente municipal de Querétaro, Marcos Aguilar (como diputado federal) y por el actual gobernador Francisco Domínguez (como senador).

Es lógico que, al igual que en París, Berlín o Roma, el 1 de mayo no solo marchan trabajadores precarios no sindicalizados sino también jóvenes desempleados y familiares de trabajadores. En Querétaro, el pasado 1 de mayo había familias enteras acompañando a sus familiares. Había niños y jóvenes. Personalmente saludé a jóvenes profesionistas que estaban ahí en solidaridad con algún miembro de su familia víctima de la reforma educativa.

Los verdaderos radicales y violentos

Ahora se acusa a “radicales” y hasta “anarquistas” de haber causado desmanes, cuando simplemente se trató de arrojar playeras y gorras a un líder sindical charro (hay muchos videos al respecto). Los verdaderos radicales, los verdaderos violentos, son los políticos que aprueban y quieren imponer a sangre y fuego, reformas que atentan contra las familias ¿o no es violencia amenazar a un trabajador con despedirlo de su empleo? ¿No es violencia despedir de manera injustificada a trabajadores dejando sin sustento a sus familias?

Curiosa lógica de los gobernantes en turno, agreden a los trabajadores y a sus familias y quieren que estos no respondan, que no reaccionen, que no digan nada. Me pregunto, estos gobernantes ¿no defenderían la manutención de sus familias?

Los que hoy satanizan de manera injusta, a manifestantes del 1 de mayo, que ni siquiera ejercieron violencia física deberían serenar sus ánimos de represión pues ahora quieren desatar una “cacería de brujas” en contra de dirigentes magisteriales que, lógicamente, no repartieron playeras oficiales del SNTE.

 

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