15N la marcha que no fue pacífica

Desde la convocatoria a la pasada marcha del 15 de noviembre, por parte del PRIAN disfrazados de jóvenes de la llamada generación Z, era más que evidente que se estaba convocando a ejercer la violencia ese día. Se llamaba a “quemar palacio”. Y como todo alrededor de la marcha del PRIAN, participaron personas de carne y hueso, troles y ocho millones de bots (con base en un análisis de la Central de Datos e Inteligencia Artificial de Multimedios).
Como ejemplo, está el mensaje en X del filo panista Emilio Vallejo Rangel-Larios (@EmilioVallejoRL) quien el 2 de noviembre escribió una amenaza a la presidenta de la república: “Vamos por Palacio Nacional. Vamos por ti, Claudia, Ni un paso atrás”. Y acompañó su mensaje con la ahora famosa bandera del animé One Piece. Este tipo de amenazas proliferaron, antes de la marcha, en diversas redes sociales, principalmente en X y en TikTok. Amenazaban con quemar Palacio Nacional.
Lógicamente, ante este tipo de amenazas, las autoridades de la Ciudad de México decidieron colocar una serie de vallas frente a Palacio Nacional, con el fin de proteger el inmueble y de evitar un choque entre los manifestantes y la policía de la capital.
Sin embargo, como fue evidente en todos los videos que circularon el día de la marcha y en días posteriores, la violencia provino de las y los manifestantes, pues en múltiples ocasiones intentaron derribar las vallas para acercarse a Palacio Nacional (y quemarlo, según sus amenazas) o para agredir a la policía (con el fin de buscar una represión que sería capturada por múltiples medios audiovisuales, entre ellos TV Azteca).
A la marcha llegaron grupos de choque preparados para agredir. ¿Qué persona acude a una marcha “pacífica” con esmeril, cortadora de metal, petardos, cohetones, mazos o martillos?
Una vez detonada la violencia en contra de la policía (que sólo tenían extintores y escudos), dicha violencia era azuzada por asistentes a la marcha. En videos quedaron registradas escenas de gente ya mayor, vestidos en el clásico modo de la “marea rosa”, azuzando a algunos de los agresores. Ni el 15 de noviembre ni en días posteriores los verdaderos organizadores de la marcha, el PRIAN, se deslindaron de la violencia, lo que significa que la avalan o que la promueven.
Aquí es necesario recordar que el dirigente nacional del PAN, Jorge Romero, días antes de la marcha declaró textualmente, en una entrevista con la periodista Azucena Uresti que “lo que nos falta a la oposición, literalmente es ya la violencia”. Por lo que es muy probable que lo que vimos el 15 de noviembre sea una nueva estrategia de Acción Nacional que ante su enorme pérdida de consensos trate de desatar la violencia en el país con el fin de intentar desestabilizar a un gobierno elegido de manera legal, legítima y democrática y que, por si fuera poco, goza de una enorme cantidad de consensos (alrededor del 75 por ciento).
A diferencia del PRIAN, Morena desde que nació como movimiento, en 2011, y desde movimientos previos, como la lucha en contra del fraude electoral del PAN, en las elecciones presidenciales de 2006 o como la lucha en contra del desafuero de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), promovido por el panista Vicente Fox, siempre se decantó por la vía pacífica. Es famosa la frase recurrente de AMLO: “sin romper ni un solo vidrio”.
Por lo que es legítimo preguntarnos: ¿habrá cruzado el PRIAN una raya roja del comportamiento democrático?
anbapu05@yahoo.com.mx