Opinión

A Calzada se le acaba el tiempo

Por: Daniel Muñoz Vega

Sentarse a leer dos minutos, y que parezcan dos horas, o sentarse a charlar con una bella dama dos horas y que parezcan dos minutos, eso es relatividad.

Einstein

La relatividad del tiempo, se puede percibir de forma más evidente en política. Cuando inician los sexenios, podemos pensar que se tiene todo el tiempo del mundo para que el gobernante en turno transforme el entorno. Voltear hacia atrás, nos permite ver de forma más clara los parámetros del tiempo y hacer un justo análisis de lo que se logró o lo que se dejó de hacer en los periodos políticos.

 

El tiempo parece pasar rápido en política, vemos que pasan los trienios y sexenios, y la realidad parece que poco se ha transformado. Muchas veces pasa porque el interés real de la clase política es mantener la gobernabilidad en vez de impulsar los verdaderos cambios. Es por eso que el tiempo pasa rápido y las agendas de los gobernantes se concentran en inaugurar algunos puentes, en presentar un programa, en abrir una calle, pero en realidad no transforman nada. Llegan al fin de su periodo y sólo ellos se creen haber sido los grandes transformadores de la realidad, empieza su periodo de locura.

De esta manera podemos hacer un análisis de lo que fue el gobierno de Acción Nacional en los últimos 12 años. Dónde estábamos cuando Vicente Fox tomó las riendas del país y dónde estamos ahora que Felipe Calderón entregó la estafeta nuevamente al PRI. El principio y el fin tomados de la mano en lo que fue y en las expectativas de lo que será.

Hablemos de Querétaro y sus tiempos. Calzada pasó la mitad de su gestión como gobernante. El ambiente político hace hablar a muchos sobre quién será su sucesor; obviamente, a los actores políticos les cosquillea la idea de poder llegar a ser quien supla a Calzada en la silla gubernamental. Independientemente de quién será y de las ansias de poder de los que aspirarán al puesto de gobernador. La realidad es que el tiempo está acotando a Calzada.

Le quedan dos años y nueve meses para que deje el poder. Está claro que los retos que necesita enfrentar Querétaro para los próximos 50 años necesitan pensarse desde ahora, y la realidad es que no se está haciendo lo necesario para enfrentarnos al futuro. Calzada se excedió en su luna de miel después de haber ganado la gubernatura, tan es así, que está más al pendiente de la fotografía que de convertirse en el verdadero estadista que aparenta ser.

Pasados tres primeros años de la gestión de Calzada, ya podemos comenzar a hacer un juicio de lo que ha sido su gobierno. Percibo en todas sus formas simulación más que transformación, el problema es que el tiempo se acaba y no se podrá pensar realmente en lo que Querétaro necesita.

El tiempo se le acaba y el reordenamiento del estado no se dará en menos de tres años. La sustentabilidad que planean está en un raquítico documento que nada dice y nada significa. La sustentabilidad que necesita el estado debe de pensarse ya con acciones concretas, quizá duras pero que al final de cuentas son necesarias. Si Calzada visualiza realmente un Querétaro de vanguardia, sustentable y socialmente equilibrado, una visualización que vaya más allá del discurso, el actual gobernador tendrá que pensar en alargar su mandato en la figura de otra persona, porque en los dos años y meses que le quedan al frente del Ejecutivo, es poco tiempo para tomar medidas en la construcción de un estado más equilibrado.

No tengo la menor duda de que la opinión pública le da buena calificación a Calzada. Pienso que es una opinión generada por la tradicional forma de hacer política en México. Política de fotografiarse con personas necesitadas, política de salir en las secciones de sociales diciéndonos lo que dieron de comer en los cumpleaños de los gobernantes, política de élite y para la élite. La opinión pública que ha generado Calzada es por los medios que están bien pagados en la publicidad oficial. Calzada a tres años de gobernar Querétaro, no ha sido un transformador, ha sido un “buen” administrador y un excelente publicista; pero lo que Querétaro necesita ante el acelerado crecimiento, es alguien que reordene a la sociedad para un equilibrio duradero, lo demás es puro populismo.

El tiempo será menor, cuando la actividad política paralice el funcionamiento del estado. Prácticamente el trabajo será para postergar al priismo seis años más y lo que haya quedado pendiente, será empaquetado a la siguiente administración. Si faltando dos años y medio para la elección del 2015 muchos ya ocupan su actual chamba como trampolín político, en el último año el gobierno trabajará para que el PRI mantenga seis años más la gubernatura.

Las ansias democráticas y la aparente figura de estadista de Calzada estarán a prueba en la elección siguiente. A Calzada se le acaba el tiempo. Si los dos años y medio que quedan van en la misma dinámica como hasta ahora, Calzada terminará su gestión siendo aplaudido, pero no habrá tocado ningún interés para solucionar los grandes problemas para transformar la entidad, tales como transporte y urbanismo.

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