Opinión

¡A rescatar el 27 de septiembre… Homenajes a los consumadores

Por J. Cruz Rivera P.*

En el 2010, festejaron, el gobierno y casi toda la sociedad mexicana, el inicio de la revolución de Independencia, encabezada por el cura Miguel Hidalgo y echaron la casa por la ventana para festejar los 200 años del inicio de aquella revuelta.

En su momento, Querogallo, mi revista, explicó por qué muchos mexicanos no quisimos celebrar ese aniversario; no había nada que celebrar, dijimos entonces, no por los problemas de que se queja la gente hoy, sino por el poco fundamento que tenía aquella revuelta de Hidalgo de 1810, y los muchos daños que provocó en la sociedad mexicana de entonces. Revuelta que al prolongarse hasta 1817, enfrentó a los mexicanos entre sí, fueran realistas o insurgentes, cuya ferocidad y odio en aquella lucha todavía se lamenta.

A lo largo de casi 190 años de independencia, ha habido una lucha de dos bandos empeñados en celebrar cada uno su versión de la Independencia de México, tocándole la peor parte a los que festejan en exclusiva la Consumación de la Independencia por don Agustín de Iturbide y saliéndose con la suya los partidarios de Hidalgo-1810-liberales-etc.

La última ocasión en que vimos a los moribundos partidarios de la Consumación al estilo de la vieja guardia, fueron los sinarquistas radicales, quienes, aquí en Querétaro, celebraban, todavía en los años setenta, ante el ondeo de banderas viejas y ensangrentadas, los aniversarios de la entrada del Ejército Trigarante a la ciudad de México. A los ciudadanos ajenos a aquella corriente, nos parecía incómodo y hasta chocante esa insistencia en voltear a ese pasado que creíamos de mentira, en tanto que los otros sinarquistas creaban el hoy desaparecido Partido Demócrata Mexicano y soslayaban ya aquellos aniversarios de la Consumación, ante nuestro regocijo de inexpertos demócratas de avanzada.

Más tarde, cuando volvimos a revisar nuestros libros de historia patria y consultar otros, caímos en la cuenta que sí se estaba cometiendo una injusticia contra los consumadores de aquella gesta independentista de 1821, en beneficio exclusivo de la memoria de los iniciadores, y que habían aportado mucho.

Por eso, los gallistas nos hemos dado a la tarea, como hace cinco años, como hace 10, de reivindicar, siquiera en parte, la memoria del coronel Agustín de Iturbide y Arámburo y convencernos de que no se equivocó Guerrero de creer y apoyar a Iturbide en los primeros años de independencia. Siendo esa ocasión, en 1821, en que la concordia, el perdón y el arrepentimiento unieron a los mexicanos por única vez.

Acorde con eso, convoqué a los lectores a que nos acompañaran al panel que con ese motivo habíamos montado para el jueves 22 de septiembre de 2 011, en donde participaron activamente, entre otros el presbítero Joel Olvera R., por parte del clero queretano, la Mtra. Oliva Solís (nuestra tolerante anfitriona), de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, de la Universidad y un servidor en mi calidad de gallista y de promotor y organizador, evento que tendría lugar a medio día, en el auditorio de la Facultad.

También les invité a que nos acompañaran a una ceremonia cívica simbólica, en el Jardín Guerrero, de la ciudad de Santiago de Querétaro, el martes 27 de septiembre, también al medio día

Mas, por motivos ajenos a mi voluntad, Tribuna de Querétaro tomó otro giro y no pudo ver la luz mi artículo, a tiempo; eso, quizá, explique en parte por qué la comunidad universitaria estuvo ausente del evento del 22.

(*) El autor es editor de Querogallo, estudioso de la Historia de México y fue integrante del hoy desaparecido Partido Demócrata Mexicano y, además, consejero electoral. Para cualquier aclaración, dirigirse con el autor, a querogallo@yahoo.com.mx

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