Opinión

A un año de panismo

Por: Daniel Muñoz Vega

PARA DESTACAR: Hoy, a casi un año del gobierno de Francisco Domínguez, pareciera que el panista lleva  cinco años de gobierno, contraatacando contra las críticas con arrogancia; sosteniéndose  del empoderamiento mediático y del poder natural de la fuerza del estado.

El panismo impone su visión del rumbo que debe llevar el estado amparados en el cuento de la democracia. El poder se ejerce para eso, pero el actual gobierno azul no acepta el lado de la crítica, indispensable para una interlocución entre sociedad y gobierno. La crítica se presenta en todas sus versiones, desde la protesta social, la irrupción en actos públicos,  el periodismo, las charlas de café y cientos de formas más.  

Pero el panismo quiere ejercer el poder en un solo sentido, desdeñando las voces que cuestionan de manera legítima su papel en el aparato del estado, y juzgan su papel en la historia.

Las comparaciones a veces son inútiles, pero sirven para plantearnos un panorama de las formas y fondos como se ejerce el poder; formas y fondos todos nos dicen. En 2010, a nueve meses de haber llegado al Palacio de Gobierno, Calzada vivía una luna de miel por haber ganado la gubernatura contra todo pronóstico; su problema fue que se quedó  en la visión de un Querétaro color de rosa que nunca pudo superar; cuando reaccionó, habían pasado 6 años y el PAN había recuperado el poder.

Hoy, a casi un año del gobierno de Francisco Domínguez, pareciera que el panista lleva  cinco años de gobierno, contraatacando contra las críticas con arrogancia; sosteniéndose  del empoderamiento mediático y del poder natural de la fuerza del estado: la clásica frase de “nadie está por encima de la ley” que utilizó en su informe, se ocupa de manera sesgada para advertir a quienes intenten salirse del guion de la fiesta.

‘Pancho’ Domínguez explota al mismo nivel que lo hizo Calzada: el sentimentalismo barato y la pornografía emocional para construir la imagen tradicional de familia queretana; el gran problema de Pancho, cosa que Calzada no tuvo, es la naturalidad que carece para aparentar el modelo ejemplar de hombre de poder; sería bueno que se persignara también, como lo persigna su amable esposa en uno de sus spots publicitarios, al momento de ejercer el presupuesto para beneficiar a patrocinadores de campaña.

La actual administración está levantando la ciudad. Para ser hay que parecer, en la obra siempre sobra… obras auténticas de relumbrón serán la firma del  actual gobierno. En la colonia Niños Héroes están ejerciendo 230 millones de pesos para no mucho, destruyendo pequeños negocios por la tardanza de la obra bajo el pretexto del mejoramiento  de la movilidad.

Es muy fácil gastarse lo que hay, pero que difícil resulta trastocar las estructuras de poder para transformar las cosas de manera real; para caso concreto, no se hace mucho en el tema del transporte, porqué, porque no resulta fácil atentar contra esos intereses.

Primer informe de gobierno y las formas y los fondos son los mismos que siempre, palabras huecas y aplausos que suenan al ritmo de las cajas registradoras de periodistas y contratistas. Más el empoderamiento extra que representa el día del gobernador.

Lo mismo está pasando en la administración municipal, con una visión aún más torcida por los intereses económicos a los que fue arrastrada esta administración,  y es que ocupar el poder no es gratis, cuesta todo, se empeña hasta la sensatez y la dignidad. Marcos Aguilar se convirtió en pequeño faraón.

En reuniones con vecinos del Centro Histórico por el rechazo de estos a la instalación próxima de parquímetros, Marcos Aguilar advirtió “háganle como quieran, yo estoy aquí para tomar decisiones” en referencia a todos los argumentos no aceptados por los habitantes de la zona centro.

Cómo se va aceptar tal medida si representa la privatización de las calles, donde el 85 por ciento del ingreso del negocio de los parquímetros irá a parar a arcas privadas, en una ciudad que no tiene sistema de transporte eficiente, ni buenos drenajes, ni infraestructura ciclista.

Cómo aceptar la infamia de los parquímetros cuando primero tomaron la decisión y luego redactaron los “estudios” de impacto para soportar la medida; de a cuánto fueron las tajadas para el cabildo que aprobó la instalación de los parquímetros.

Por eso digo, no solo va el dinero de por medio, va la coherencia, la sensatez y la dignidad, porque la historia siempre será la historia, y ahí, los políticos siempre salen perdiendo, con todo y cuentas bancarias llenas.

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