Opinión

Actualización de noticias sobre la “Estancia del Migrante González y Martínez”

De ausencias y permanencias

Por: María José Lazcano Vázquez Mellado

Han pasado algunos meses desde que se llevó a cabo el evento “Primeras Jornadas de Migración. Querétaro 2014”, en donde tuvimos la oportunidad de escuchar y convivir con algunos de los personajes más destacados a nivel nacional en lo referente a la defensa de los derechos humanos de los migrantes, como el padre Alejandro Solalinde y el padre Pantoja, fray Tomás y, por supuesto, en representación de “la Estancia”, don Martín Martínez. El evento, que fue organizado con ayuda de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UAQ, así como con el apoyo de la Universidad Marista, resultó esclarecedor en muchos sentidos y nos permitió reconocer que, como asociación civil, dentro del estado hemos podido posicionar el tema migratorio como algo prioritario, pero también nos dimos cuenta de que aún hay mucho, muchísimo camino por andar.

Durante la exposición-subasta “Frontera Vertical”, organizada con el fin de recaudar fondos para nuestra asociación y que fue inaugurada por el padre Solalinde, se me acercó un asistente y me dijo: “No puedo creer que hayan logrado traer al padre Alejandro… No muchos saben el tamaño de persona que es y la fortuna que tenemos de que esté aquí en este pequeño espacio, dando unas palabras de apertura”… Y sí que tiene razón esta persona, no sólo por el padre Alejandro Solalinde sino por cada uno de los que integraron el cartel del evento. Personas que han dedicado su vida a la atención y el estudio del migrante y que, gracias a todos ellos, han dignificado monumentalmente su transitar por nuestro país. Tanto los defensores, como los académicos que nos acompañaron, han posicionado el tema en la agenda política y han hecho que organismos como la Corte Interamericana de Derechos Humanos volteen a ver los terribles crímenes que sufren mujeres, niños y varones a lo largo de los 4 mil km que comprende su viaje, desde la frontera sur hasta la frontera norte de nuestro país.

Sin embargo, habiendo dicho lo satisfechos que nos sentimos como equipo tras finalizar “las Jornadas” y la ardua labor que hicimos para publicitar el evento en diversos medios de comunicación, no dejaremos de señalar las evidentes e importantes ausencias; a pesar de haberles extendido invitación, no asistió ningún funcionario público, ningún jefe de información, tampoco asistió el rector de nuestra universidad. Misma situación se presentó en la inauguración de la exposición “Frontera vertical”. Aunado a ello, sólo tuvimos presencia de dos o tres medios de información local y las obras fueron adquiridas por los mismos miembros de la sociedad civil que nos respalda y nos ha respaldado siempre. Ninguna de las obras fue comprada por algún senador, diputado, empresario, director de “tal” secretaría ¿Cómo interpretar esto? ¿Qué significan sus ausencias? Si bien podemos decir que gran parte de la asistencia (o no asistencia) tienen qué ver con el trabajo de difusión y organización de quienes realizan el evento, otra parte no menos importante tiene qué ver con la voluntad de los asistentes de ir a los eventos cuando se les entrega una invitación personalizada desde semanas antes, e incluso se les invita a colaborar o donar algún boleto de avión de los asistentes y nunca se obtiene respuesta. Dejaremos que el lector haga su valoración sobre lo aquí expuesto.

Aunado a lo anterior, se les hizo saber a los asistentes y medios de comunicación, durante el evento, que estábamos siendo desalojados del espacio de trabajo (la antigua estación Bernal). A falta de acuerdo interno sobre cómo abordar el tema ante medios y qué acciones llevaríamos a cabo, decidimos no declarar más sobre la noticia. Hoy hago saber que, con ayuda de la gestión del presidente municipal de Tequisquiapan, se nos dio unos meses más (hasta diciembre de este año) para desocupar “la Estancia”; sin embargo, aún no tenemos otro lugar para establecernos el siguiente año.

Debemos confesar que, aunque esta es -y será- una situación complicada para nosotros y que pone en evidencia algo más que la falta de recursos económicos con la que trabajamos, nunca hemos puesto en duda que “la chamba” sigue, que no dependeremos de un pequeño espacio o de la asistencia de los funcionarios a nuestros eventos; lo más indispensable, de lo que no podríamos prescindir y el sentido más profundo de nuestro trabajo, es la población migrante… Así que, mientras haya migrantes qué atender, habrá Estancia del Migrante González y Martínez… Seguiremos caminando siempre junto a las vías.

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