Opinión

Adiós al mirrey de los Derechos Humanos

Por Víctor López Jaramillo

Con el adiós a la reelección de Adolfo Ortega Osorio se va de la corte el último de los príncipes azules que se enseñorearon durante el periodo del panista Francisco Garrido.

Así, dice adiós el mirrey que desde que accedió al cargo de ombudsman se dedicó más al gozo del poder que la defensa de los derechos humanos de los queretanos.

Dice adiós el mirrey que entendió que la misión de la CEDH era vigilar los llamados antros y olvidó “coadyuvar al fortalecimiento de la cultura de los derechos humanos y vigilar su cumplimiento”, tal y como se específica en su propia página web.

Adiós a un ombudsman ideológicamente más cercano a Luis Miguel que a Emilio Álvarez Icaza y que prefirió enfocar sus esfuerzos a su Antro Consentido que a defender a los indígenas víctimas de los abusos del poder.

Dice adiós el mirrey que en 2007 tuvo la genial idea de presentar una conferencia-show de autoestima con el “escritor” Yordi Rosado antes que hablar de Derechos Humanos a cinco mil adolescentes asistentes al Auditorio Josefa Ortiz de Domínguez.

Adiós al ombudsman que cobraba 73 mil 837 pesos mensuales por defender los derechos humanos en los antros.

Adiós al mirrey que nunca se ocupó de defender a las indígenas Jacinta, Teresa y Alberta, acusadas de someter y secuestrar a agentes de la extinta AFI. Ni una sola palabra ante tal acusación incongruente.

Adiós al ombudsman autista que nunca se pronunció ante la reforma al artículo dos de la Constitución local que criminaliza el aborto.

El silencio, la pasividad y la pusilanimidad fueron su sello. Y aunque los sabios dicen que el silencio no es tiempo perdido, en este caso, su silencio tuvo un alto costo para la defensa de los derechos humanos en Querétaro.

Y en recompensa a ese silencio, la corte política azul en la Legislatura, con apoyos naranjas, quiso regalarle en bandeja de plata un súper organismo autónomo (es un decir) que fusionara derechos humanos y acceso a la información pública. La lógica se impuso y tuvo que venir la Suprema Corte a echar abajo ese súper regalote.

Encerrado en su castillo de la CEDH, el mirrey hacía y deshacía. Denuncias de acoso laboral contra sus propios empleados se escucharon afuera pero él, al más puro estilo salinista, ni los vio ni escuchó.

Finalmente, los diputados locales han optado por no ratificar a Adolfo Ortega Osorio al frente de la CEDH, pero fríamente parece más motivado por una negociación en lo oscurito que por un verdadero análisis del estado de la defensa de los derechos humanos en Querétaro.

La sesión de este jueves batió récords en acuerdos, PRI y PAN salieron ganando en diferentes aspectos. No a la ratificación de Adolfo, No a la iniciativa de penalización más fuerte al robo de vehículos, cambios a la Ley de Acceso a la Información Pública, transparentación de prerrogativas. En una negociación al más puro estilo de la mafia italiana, cada grupo ejecutó y realizó sus vendettas.

¿A cambio de qué o quién la fracción de Acción Nacional dejó de apoyar a Ortega Osorio? Ésa es la pregunta y la respuesta la tendremos en los próximos días.

Sería una verdadera lástima que en la elección del nuevo titular de la CEDH pesara más el aspecto político y de pago de facturas entre grupos políticos que el verdadero pulso ciudadano. Es momento de que las organizaciones sociales tomen el lugar que por años les fue arrebatado y propongan a un candidato o candidata que verdaderamente defienda los derechos humanos y promueva una cultura de respeto a éstos.

En tanto, Adolfo Ortega debe preparar su mudanza y regresar a un rincón del bar Apolonia y escuchar su canción favorita Always on my mind de Elvis Presley y melancólicamente pensar en todo lo que no hizo por los derechos humanos en todos estos años.

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