Opinión

Afores

Sólo para nostálgicos…

 

Por: Salvador Rangel

El tiempo pasa y cuando nos damos cuenta somos lo que en la actualidad llaman “adultos mayores”, una forma eufemista para no decir viejos o ancianos.

Y es en esa etapa de la vida cuando se hacen recuerdos y no pocas veces se recrimina la falta de previsión para asegurar una etapa tranquila.

En este país casi la mitad de las personas carecen de seguridad social y quienes la tienen perciben pensiones raquíticas, pero al menos tienen un ingreso y servicio médico.

Los analistas de pensiones, jubilaciones y seguros, dicen que no se piensa en el momento en que se llegue al retiro laboral y no se ahorra, pero no es por falta de cultura financiera, son varios factores, entre ellos el ingreso que se percibe, en la mayoría de los casos la población económicamente activa percibe sueldos que son para sobrevivir, pago de renta o abono de casa, alimentación, servicios básicos de agua, energía eléctrica, teléfono, colegiaturas, etc. Y el ingreso quincenal, no alcanza, en algunos casos los jefes de familia, madre y esposo trabajan para tener ciertas comodidades.

Hace algunos años, la venta de seguros de vida y de retiro no tenía aceptación entre el público, debido a que los agentes de seguros no eran profesionales, muchos al quedar desempleados, después de recibir una ligera capacitación  vendían seguros,  la cartera de servicios era limitada, Hoy en día se han profesionalizado los servicios y la gama de productos ha crecido y va en función de las necesidades del público. Pero cuando el contratante decide cancelar el servicio, las cuotas de recuperación son ínfimas,

Y la población del país se está haciendo vieja, ha aumentado el promedio de vida y la seguridad social se enfrenta al problema financiero de pagar pensiones y jubilaciones que cada día aumenta.

Para obtener pensión o jubilación por parte de las instituciones de seguridad social –ISSSTE o IMSS– aplican condicionantes.

En el caso del ISSSTE, existe la pensión por edad avanzada y cesantía, se otorga a la edad de 55 años siempre y cuando el derechohabiente no tenga relación laboral con institución federal y  haya cotizado mínimo 15 años, el monto de pensión será proporcional a los años cotizados.

En el caso del IMSS, existe la pensión por cesantía, se requiere el mínimo de 500 cotizaciones, tener 60 años de edad y no contar con relación laboral, el pago de la pensión es proporcional al periodo cotizado.

Pero hay un modalidad, a partir de 1997, en el gobierno de Ernesto Zedillo, se creó el fondo para el retiro, donde el patrón aporta un porcentaje del sueldo del trabajador, por lo que se fundaron las Administradoras de Ahorro para el Retiro, pero las empresas no pertenecen a ninguna organización de caridad, que es lo que menos tienen, cobran comisión por administrar el dinero del trabajador. El monto de comisión varía de una administradora a otra. Y la administración de los fondos, no siempre rinde beneficios, una parte del fondo global de los trabajadores se invierte en papel gubernamental, renta fija, y otra parte en valores de renta variable, pero no siempre hay utilidad, sin embargo la comisión al trabajador se cobra. Es decir la administradora nunca pierde, para eso están los cotizantes.

Existe un número considerables de trabajadores que ignora en qué administradora está su fondo para el retiro, ya que no reciben su estado de cuenta y si pretende acudir a las oficinas, debe llevar aparte de su número de seguridad social e identificación oficial, un buen tiempo para ser atendido, son clientes, pero no los ven así.

Y los trabajadores que no optaron por administradora, sus fondos quedan en la concentradora de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar).

El trabajador debe verificar que la cotización aportada por el patrón llegue a su cuenta, ya que puede existir el problema de que el nombre o apellido tenga errores, debe coincidir el nombre con el registrado en el IMSS o ISSSTE y con la Clave Única de Registro de Población (CURP).

Y los nostálgicos ven que cada día aumenta el club de los “quinceañejos”. No sería mala idea de tener un representante, independiente, en la Cámara de diputados para que defienda los intereses de ese sector.

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