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Ajedrez para mirar un partido de futbol

Voy a contracorriente: abomino las narraciones de fútbol en TV Azteca. Lo debo a Martinoli, García, Zague y sus destrozos a la lengua de Galeano, de García Márquez, de Rulfo que años ha apagué sus crónicas televisivas. No tengo la culpa: Emilio Fernando Alonso, César Luis Menotti, Jorge Valdano, Ángel Cappa, Víctor Hugo Morales educaron mi oído futbolístico.

Otras y otros narradores no se salvan, y mi oído sangra cuando escucho pifias como “el enroque entre Quiñones y Jiménez” cuando los jugadores intercambian lugares en el campo. El enroque es una medida defensiva para que nuestro rey quede a salvo. Me escandalizo con un “Edson, el mejor alfil de Tala”. Un alfil no es sinónimo de compañero o de defensor, sino piezas ofensivas.

Un aforismo del primer campeón mundial Wilheim Steinitz dice: “Quien tiene la iniciativa está obligado a utilizarla, a atacar”. ¿A qué llamamos “iniciativa”? Cuando obligamos al rival a reaccionar a nuestras jugadas, a defenderse de nuestras amenazas. De ahí la importancia de tener las blancas, porque desde el inicio marcamos la pauta al rival. La estadística dice que la ventaja de la salida entre jugadores de élite consigue hasta 56 por ciento de los triunfos. Entre GM’s, las blancas casi aseguran el empate.

La diferencia entre un jugador de primera categoría y un GM son los planes posibles que estos tienen en la cabeza, los recursos que conocen para identificar debilidades y explotarlas desde el comienzo de un juego. Un vídeo reciente, muy comentado del GM Noel Studer expresa que un GM sabe presionar desde el inicio y hasta el final de una partida. Un jugador de categoría inferior sabe presionar por momentos, incluso puede ganar algunas veces a un jugador superior. Sin embargo, en lo general carece del conocimiento estratégico para mantener la tensión sostenida y duradera hasta la victoria. Recordé el vídeo al mirar los dos partidos que ha jugado México en el torneo de balompié M26.

En el encuentro inaugural México tuvo la iniciativa hasta que Quiñones marca el primer gol. Entonces baja el ritmo, la intensidad de ataque y se desaprovecha la ventaja numérica (dos expulsados de Sudáfrica). El Tri gana por haber jugado bien en lapsos. En la victoria contra Corea el triunfo se da por un error de la defensa asiática. En ese momento el rival estaba tocado anímicamente y en lugar de volcarse al ataque, México desperdició la iniciativa. Corea lo aprovechó y estuvo a punto del empate.

Con ojos de ajedrecista, veo a México sin elementos para llegar lejos en la justa mundialista. Los equipos grandes como Alemania, Inglaterra, Brasil presionan sin dejarse presionar. Un equipo inferior los puede contragolpear mas no abrumar por un lapso sostenido. Argentina, muy superior a Argelia supo desacomodar su defensa y sabedores de tener a Messi, lo aprovecharon. Luego del primer gol no se conformaron ni descansaron al rosarino hasta que consiguió el hat-trick. En ajedrez como en futbol, los mejores equipos tienen mejores jugadores, así como variantes de ataque y defensa, algo de lo que el Tri adolece. A eso se lo llama estrategia. Algo que convendría aprender a nuestros “relatores” para no cometer sus infames pifias discursivas.

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