Opinión

Al abordaje

Por: Salvador Rangel

La fiebre de reformas constitucionales entra en un respiro, falta la del campo y veremos qué sorpresas depara; con los antecedentes desnacionalizadores de la energética, no hay duda de que los latifundios regresarán. Tal vez los pequeños ejidatarios renten sus tierras o las vendan. Todo sea por la modernidad y los compromisos con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

 

 

Pero ese respiro entre reforma y reforma es aprovechado para una andanada de anuncios en medios de comunicación, donde amas de casa, estudiantes, comerciantes ven las bondades de la inversión extranjera en el área del petróleo y la electricidad. Dicen, con cara de alegría, que dejará de contaminarse al usar gas en lugar de combustóleo, bajarán las tarifas de gas, electricidad, el precio de las gasolinas también, pero… esto tarda, así que no será inmediato, algo así como para el 2018.

Este programa de publicidad masiva es para sensibilizar y preparar a los ciudadanos antes del segundo informe de gobierno, y que el presidente sea visto cono el gran reformador, el creador de empleos. Quién se acordará de Lázaro Cárdenas, que expropió la industria petrolera; su nombre tal vez no sea mencionado, podría alterar las buenas conciencias reformadoras.

El secretario de Hacienda se multiplica para acudir a cuanto noticiero y entrevista se le presente, para aclarar dudas y demostrar las bondades de compartir riesgos en la explotación del petróleo, al señalar que todos los países los han hecho, que el Estado seguirá siendo rector de los destinos energéticos del país.

No falta quién le manifieste que se corre el peligro de la corrupción por los directivos de las nuevas empresas que creará el gobierno; dice que hay candados, que todo será transparente a los ojos de todo mundo, que México es un país para enfrentar este tipo de negocios. Sí, pero la debilidad humana ha demostrado que funcionarios públicos, incluidos gobernadores, presidente municipales, hacen el gran negocio de su vida, y en caso de ser detenidos, los inhabilitan por diez años para ejercer cargo público; para qué trabajar si con los dineros mal habidos, ellos y varias generaciones de los suyos vivirán muy bien. En caso de ser detenidos, como el delito no es grave, salen en libertad bajo fianza, la pagan y quedan libres –del mismo cuero salen las correas–.

Por lo pronto, las empresas extranjeras se frotan las manos y están listas para invertir en México, son 80 las empresas petroleras listas para “compartir” riesgos. Sí, de eso no hay duda, pero no van a compartir utilidades. En qué condiciones contratarán a los empleados: serán pirateados de PEMEX y CFE –tendrán un sindicato adherido a las centrales obreras leales al partido oficial– por honorarios o con el famoso outsourcing; en pocas palabras, no tendrán problemas con el sindicato, todo sea por la modernidad. Los sindicatos de PEMEX y de la CFE están identificados con el partido oficial, así que no dirán nada en cuanto a que cada empresa que llegue tenga libre contratación o de acuerdo a sus exigencias. El ya desaparecido Sindicato Mexicano de Electricistas era una piedra en el zapato, el señor Felipe de Jesús Calderón liquidó a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, ahí se ve que este plan de reforma energética ya se cocinaba desde hace tiempo, y en el sexenio panista se le allanó el camino.

La CFE anuncia que licitará 16 proyectos para la ampliación de la infraestructura eléctrica, por 4 mil 900 millones de dólares. Cualquiera de las empresas que gane el concurso de licitación se ajustará a las tratados internacionales, y en caso de diferendo, se recurrirá a tribunales internaciones; las compras del material de tecnología avanzada serán adquiridas en su propio país; vendrán técnicos extranjeros para su instalación, supervisión y operación.

A su vez, se crearán nuevos organismos sectorizados y órganos reguladores, de tal suerte que su operación gravitará en el próximo prepuesto. Las autoridades dicen que el nuevo modelo no será un gasto excesivo, sino la adecuada asignación de recursos. Y nada hay que pensar del sueldo de director general, asesores, autos, edificio, sueldos, etcétera.

Entre las 80 empresas interesadas están Shell, Exxon, Chevron, British Petroloeum, que tienen más experiencia en asuntos de contratos internacionales que el más pintado de cualquier país.

Y los nostálgicos, al leer los nombres de las empresas petroleras que harán negocios en México, se dan cuenta que son las mismas que expropió Lázaro Cárdenas.

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