Opinión

Al hombre que está bajo el pasamontañas del Sub

BUZÓN DE LECTOR

Por: Rafael Vázquez Díaz

Te escribo esta carta abierta a ti, al hombre que está bajo el pasamontañas, al que vivió una vida –hasta 1994– con el rostro descubierto, endeble, ignorado, vilipendiado.

Te escribo a ti porque creo que quizá tú me vas a entender mejor que el guerrillero famoso. El Subcomandante Marcos recibiría esta carta y la ignoraría con una sonrisa sarcástica, tachándome de crítico de “arriba”, de “gente bien” por tener un esmartfon.

Es muy fácil decirlo para el guerrillero. Es muy sencillo pararse sobre lo ya construido para vilipendiar y menoscabar las luchas que no son las propias, es muy sencillo hacerlo cuando no se tiene tanta capacidad discursiva y literaria como la del Sup, cuando no se tiene una lucha tan justa o tan válida como la de buscar pan para el desposeído.

Pero te diré, aunque supongo de sobra lo sabes, el país tiene millones de habitantes. México no es sólo Chiapas, tu lucha no es la única válida.

En el centro del país quizá no haya una miseria tan alarmante como la que hay en el sur –y te diré que ni siquiera es tan cierto, hay mucha pobreza en nuestros estados– pero en gran parte se atenúa porque el fenómeno migratorio ha hecho que la mayoría de la población rural piense en la alternativa de migrar a Estados Unidos.

Pero vivimos una realidad terrible, millones de jóvenes no pueden entrar a la educación pública, millones de personas sufren cotidianamente por la falta de medicamento en los hospitales públicos, hay miles de personas que quedan en la miseria por el gasto que implica tratar de alguna enfermedad terminal a un familiar.

En el norte hay zonas en las que es imposible entrar debido a la violencia, la gente no puede salir de sus casas y vive aterrada rezando para ver llegar por la noche a todos sus familiares con vida, si ellos levantan la voz: ¿su lucha es menos válida?

En el país tenemos una clase política lacra, que roba, que miente, que históricamente ha oprimido a los de abajo. Pero ése es un buen punto de partida; ¿Quiénes son los de abajo? ¿Son sólo los encapuchados que se encuentran organizados en juntas del buen gobierno?

Tuve la oportunidad de ir a Oventic hace algunos años y sentí una seguridad y un cariño inmenso por aquel lugar. Esa seguridad que da el saber que se está en una tierra de hombres cuyos gobiernos representan lo mejor del pueblo, en donde no hay arriba ni abajo, todos éramos iguales. Si bien se siente el acoso y el acecho de sentirse rodeado por militares en toda la cercanía, al menos hay la certeza de que en los caracoles hay autoridades dignas que deciden lo mejor para todos. Ir a conocer la experiencia de vida zapatista me enseñó que es posible retomar los lazos prehispánicos comunitarios y vivir de forma mucho más humana. Pero no todo el país es así.

Por donde yo vivo asesinan a los activistas de la comunidad homosexual, sólo por externar a plena luz del día sus preferencias, ahí está el caso de Octavio Acuña en Querétaro. La realidad de muchos periodistas es similar, el año pasado irrumpieron tres policías con armas largas en la casa de Sanjuana Martínez y se la llevaron sin una orden de aprehensión frente a la mirada aterrada de sus hijos.

Esos moneros a quienes has contestado de forma agria y sarcástica, han sido amenazados y perseguidos, de sobra sabrás que a Eduardo del Rio (Rius) en el 69 lo levantaron y simularon fusilarlo. Ellos luchan aún hoy en día, desde su trinchera, con la cara descubierta y con domicilio conocido, exponiendo no sólo su vida sino también la de sus amigos y familia.

Nosotros no tenemos una junta de buen gobierno, no tenemos pasamontañas y muchos tenemos como arma únicamente las redes sociales y la fe en un Dios que no siempre responde a plegarias, por más justas que éstas sean.

Nosotros no tenemos un hospital comunitario o escuelas públicas dignas en las que nos enseñen la verdadera historia, si no la historia del vencedor, no tenemos tratados justos entre los campesinos para eliminar al coyote y la gente vive en gran medida por las dádivas que el Gobierno Federal reparte a través de programas destinados más a redituar electoralmente que a solucionar de fondo la pobreza. Pero sólo con esas migajas la gente puede sacar el pan de cada día.

¿Y sabes quién lo paga, querido Sub? Lo pagamos todos, con nuestros impuestos y con la riqueza que se extrae de nuestro suelo. Esa riqueza que estamos luchando porque no sea regalada por unos cuantos pesos al inversionista extranjero. La gran mayoría de los pobres, de los desposeídos, de los que defiendes, viven gracias a los programas públicos que se financian con la renta petrolera, esa misma que estuvimos defendiendo hace algunos años –y que seguiremos haciéndolo– y de la cual tú no dijiste una palabra. Con tu inacción estás condenando a miles de personas a que tengan condiciones de vida más complicadas.

Y así es como nos organizamos, en ONG´s o en partidos que no están a la altura de las circunstancias pero que se inscriben en el tipo de gobierno democrático que tenemos. Estos activistas de esmartfon, como agudamente nos dices, estamos exponiéndonos sin pasamontañas todos los días.

Muchos apoyamos las luchas del EZ desde el 94, estuvimos incluso en la caravana, pero tienes que entender que nuestras herramientas de lucha son diferentes a las tuyas. Acá en lo cotidiano, nos plegamos al movimiento estudiantil, o a algunas organizaciones como Morena –que tú catalogas como más de lo mismo– por ello es insultante que nos metas a todos en el mismo saco.

AMLO no es Morena, así como tú no eres el EZLN, y en el momento en el que descalificas a todo un movimiento por sus frutas podridas y no por todo el movimiento que se genera en torno a ello, no sólo botas por la borda el trabajo organizativo de millones de personas en el país, sino que además nos polarizas y divides.

Entiendo que tengas malas experiencias, sobre todo con el mal gobierno del PRD en Chiapas, pero tienes que comprender que las dinámicas políticas en cada zona del país son completamente diferentes y es muy negativo generalizar sin conocer. Tengo el honor de conocer a gente perredista, panista –o incluso priista– que tiene convicciones muy fuertes y muy honestas y están comprometidos con causas populares que no están muy lejos de lo que es en el fondo el zapatismo.

Tu cerrazón divide y excluye. No te pido que concedas, o que te saques la foto, ya que entiendo el trasfondo político y electorero que tiene este tipo de actividades hoy en día, pero sí es necesario que te sientes a hablar con Sicilia, con AMLO, con todas las fuerzas que tengan algo que aportar y que tengan las estructuras para construir una agenda política desde abajo. Quizá no haya tantas coincidencias pero, ¿qué no ése es el fondo del zapatismo? ¿“Un mundo en el que quepan muchos mundos”?

¿Qué propongo? Construir una idea, un programa, una agenda que nos abarque a todos los que queremos jalar para el mismo lado… ¿Por qué no emprender “Una lucha en la que quepan muchas luchas”?

El país está en ruinas pero con organización y voluntad hay formas para sacarlo adelante, no sólo adoptando los Acuerdos de San Andrés sino gestando un gran proyecto que refunde desde sus cimientos las formas de hacer política en el país.

Un abrazo hacia el sur.

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