Opinión

Aleida, la mujer de los abrazos

Para destacar: A partir de que Quintana Ordaz, en noviembre de 2014, diera a conocer ante la prensa local y nacional, la cifra de casos de mujeres desaparecidas en Querétaro, las consecuencias en su contra no se hicieron esperar.

Por: Agustín Escobar Ledesma

Aleida Quintana Ordaz es una joven mujer amorosa y una férrea luchadora social comprometida con su tiempo y su circunstancia. También es solidaria, feminista y antropóloga por la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro.

Desde hace siete años, se dio a la tarea de canalizar su lucha en favor de los derechos humanos, con los conocimientos adquiridos en la academia: documentación, investigación, sistematización promoción y difusión para denunciar la desaparición de mujeres, la trata de personas y los feminicidios en Querétaro.

Aleida también decidió direccionar sus esfuerzos de manera colectiva, creando la organización no gubernamental T’e’ke’i. Grupo interdisciplinario por la equidad, que también ofrece acompañamiento a los familiares de mujeres desaparecidas.

¿En dónde están?

Aleida pudo acceder a un documento oficial que consigna 1270 casos de mujeres queretanas desaparecidas de 2009 a 2012. Eran los días en los que “en Querétaro no pasaba nada”, porque el gobierno de José Eduardo Calzada Rovirosa ocultaba esa realidad para “no asustar a los inversionistas extranjeros”.

Revisando con lupa el oficio SPF/UIG/AJ/2460/2013, obtenido a través de la Unidad de Información Gubernamental, que detalla los 1270 casos de mujeres desaparecidas en Querétaro, se advierte que las jovencitas de entre los 11 y los 18 años de edad, representa al subconjunto con mayor cantidad de mujeres desaparecidas.

Tercamente, en aquellos días, el titular de la Procuraduría General de Justicia de Querétaro (PGJQ), Arsenio Durán Becerra, sólo reconocía la existencia de 200 casos de personas desaparecidas, entre hombres y mujeres.

Amenazas

A partir de que Quintana Ordaz, en noviembre de 2014, diera a conocer ante la prensa local y nacional, la cifra de casos de mujeres desaparecidas en Querétaro, las consecuencias en su contra no se hicieron esperar. Agentes de la propia PGJ la empezaron a hostigar tomándole fotografías para amedrentarla o se le acercaban haciéndose a un lado el saco para que viera que estaban armados.

En una ocasión, el mismísimo Durán Becerra en persona se presentó a su domicilio a altas horas de la noche en un convoy de camionetas con agentes armados, solamente para hacerle preguntas pueriles.

También hubo automóviles sospechosos siguiéndola a cualquier hora del día en sus desplazamientos cotidianos. Intervinieron su celular para escuchar sus llamadas y mensajes. Seguramente con el sofisticado software de espionaje que el gobierno de Calzada contrató con la empresa italiana Hacking Team, tal y como lo consignó la revista Proceso el 12 de julio de 2015.

Fue tal el acoso que Quintana Ordaz sufrió que recurrió al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas, que le asignaron un botón de pánico y un escolta, pero sólo entre semana, lo que la dejaba desprotegida los fines de semana. El colmo fue que al poco tiempo, la Secretaría de Gobernación le retiró el Mecanismo.

No sólo las fuerzas del mal acechan a Aleida, en un hecho inaudito y lamentable, en septiembre de 2015, cuando la Red de Mujeres Feministas de Querétaro, la distinguía con la presea “Dra. Cecilia Loría Saviñón”, en la sede de la Legislatura de Querétaro, un grupo de personas, al parecer de la asociación civil Desaparecidos Justicia, interrumpieron el acto, presidido por el sacerdote Alejandro Solalinde, para impedir que le fuera entregado el reconocimiento por su lucha en defensa de los derechos humanos de las mujeres.

Como remate, al retirarse del evento, una de las inconformes gritó: “¡Nosotros si trabajamos! ¡A nosotros si nos reconoce el gobierno, a esa mujer no!”, razón por la cual el padre Solalinde pidió a los asistentes un aplauso para los enviados del gobierno” (Libertad de Palabra 11.09.15).

Gobierno blanquiazul

Aleida tuvo un breve oasis en su trabajo de denuncia y documentación sobre la desaparición, la trata de persona y los feminicidios, cuando el gobernador interino de Querétaro, Jorge López Portillo Tostado, entregara el poder al nuevo gobernador Francisco Domínguez Servién.

Sin embargo, a los cuantos meses de la nueva administración en funciones, las amenazas resurgieron a través de la vía telefónica: “date por muerta” e “hija de puta, así vas a terminar”. Actualmente Aleida es protegida por dos guardias los ocho días de la semana que le fueron asignados por el Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas.

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