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Algo sobre mi madre Conchita

Pidiendo permiso a Pedro de Almodóvar para utilizar el título de su película “Todo sobre mi madre”, me permito parafrasearlo, para decir algunas notas sobre nuestra Conchita.

Una luna de octubre de 1950, uniste tu destino al de DON Rafael Ríos. De esa pareja venimos “Conchis”, Miguel, Sofía Eugenia, Miguel Ángel, Ma. de Lourdes, “Normis”, Óscar y Paco, sumándose, por parte de ustedes, la decisión de asumir como un hijo más a Arlindo, después del fallecimiento de la querida sobrina Linda.

Conviene recordar, por otra parte, el dolor inicial, en el año de 1951, de esta joven pareja, de perder a Rosario “Chayito”, por haber nacido de manera prematura.

De 1950 a 2026, han ocurrido muchas cosas venturosas para la familia Ríos Agreda y sus parentescos colaterales.

Gracias al respaldo económico aportado por Doña “Conchis”, y de quienes así lo decidieron, recibimos el apoyo necesario para estudiar carreras universitarias en SLP, también de Contabilidad y Magisterial, hasta donde quisimos llegar. Los hermanos Ríos Agreda reconocemos públicamente este respaldo, en una época en que el trabajo productivo le estaba vedado a las mujeres. Así que doña Conchita rompió este precepto social y compartió con don Rafita está novedosa tarea de irrupción femenina en el mercado de trabajo, cuando la mujer solo estaba destinada al matrimonio y con ello al trabajo invisible de las tareas domésticas.

Sabemos de las penurias que tuviste que pasar, Conchita como Enfermera, Rafita como empleado de mostrador, trabajador del Cine Río y posteriormente como maestro de sastrería en sus inicios de pareja.

Madre, hay que decirlo claramente, nos encanta tu historia, contada cientos de veces a tus hijos, nietos y bisnietos, por tu evocación siempre recreada, de hija que se fue a buscar a su madre Ángela, junto con tu hermano Juan, al pueblo de Aquismón, en la Huasteca Potosina, de los avatares de la huida de la casa paterna, en el tren de San Bartolo, y del encuentro con tu madre, doña Ángela García, sin conocerla y de la aventura de buscar trabajo como auxiliar del Registro Civil y luego como ayudante de enfermera en Aquismón y luego, al poco tiempo, convertirte en “Jefa de enfermeras” de la Cruz Roja de Ciudad Valles.

Vino la muerte de tu madre, a la que disfrutaste unos pocos años y sufriste el dolor por su pérdida y de su entierro en el Panteón de Ciudad Valles, el retorno posterior a Río Verde, a la casa paterna, a vivir la época de los novios de “Manita sudada” y el noviazgo relativamente corto, apenas de unos nueve meses con Rafael Ríos, después de lo cual vino el matrimonio de esta pareja singular.

Cada uno de tus ocho hijos, estamos orgullosos de haber tenido esos padres, pero también de que tuvimos y tenemos, por fortuna, mucha madre y esperamos que así sea por muchos años más, en la tierra como en el cielo.

Ahora, los ocho hermanos, nos hemos convertido todos en padres y madres y algunos y algunas de nuestras hijas son a su vez madres, lo que nos convierte en abuelos y abuelas.

También considero especialmente a Yola, mi compañera de vida, quien tuvo en la persona de Doña “Conchis”, su “suegrita predilecta” una hija adoptiva, en Isa y Jaz, unas nietas querendonas de su “abue” que la disfrutaron desde pequeñas y después de jóvenes y adultas en viajes a “Fortín de Las Flores”, que doña “Conchis” siempre había soñado visitar, así como a Los Cabos, a Puerto Vallarta, Punta Mita, Mazatlán, Acapulco, Querétaro, Tampico, su paso como indocumentados, por el Río Bravo, cruzando con Óscar en llanta de tractor hacia Estados Unidos, donde la esperaba Nacho Noyola, para rescatar a los turistas rioverdenses indocumentados, a Ixtapa-Zihuatanejo, al igual que los viajes a Cuba, a la Habana y Cayo Guillermo y las aventuras en ese avión cubano de la Fuerza Aérea, sin ventanillas, en el que fuimos trasladados de la Habana a Cayo Guillermo, sin mediar boletos, después de que nunca paso el taxi a recogernos  al Hotel y tuvimos que tomar al vuelo un taxi, modelo 52 para movernos al aeropuerto.

En el anecdotario familiar se quedan otros viajes inolvidables al Caribe Mexicano, y otros paseos colectivos como el viaje que efectuamos junto con nuestra sobrina Eira, de 50 Aniversario de Bodas de Rafa y Conchita a Europa, por 22 días, recorriendo España, Francia, Suiza, Italia y Alemania.

Va, pues una felicitación cariñosa a nuestra Matriarca, Doña Conchita, nuestra orgullosa Madre, Abuela, bis, tía y suegra por esta fructífera vida ejemplar de doña Conchita que el pasado viernes 30 de Enero de 2026, a las 9.51 PM, nos ha dejado con la frente en alto, después de mil batallas de las que orgullosamente cumpliste tus metas, despidiéndote con miles de besos, abrazos, bendiciones, con el arrullo melodioso de “Amorcito Corazón” para todas y todos los integrantes de las familias Losoya Ríos, Ríos Ugalde, Pérez Ríos, Noyola Ríos, Limón Ríos, Ríos Posadas, Arriaga Agreda y Ríos Correa y sus ramas de crecimiento que fácilmente superan los 90 integrantes, entre chicos, medianos y grandes.

Con todo orgullo, Conchita, te despediste de nosotros con mucho cariño repitiendo: “Estoy muy contenta de lo que he vivido, los quiero mucho, de aquí al fin del mundo” y hasta te animaste a decir: “Yo los amo más, los quiero hasta el cielo”.

Madre desde donde te encuentres, te aclamamos con mucha gratitud por todo el amor que nos llegaste. Un agradecimiento significativo a todas las personas que nos acompañaron en este duelo con sus mensajes, oraciones, arreglos florales, coronas y donaciones en especie, a todos los familiares que se trasladaron desde USA, Tamaulipas, Baja California, S.L.P, Querétaro y otras latitudes. Un agradecimiento especial a los equipos parroquiales de la Adoración, Pastoral de Matrimonios, al grupo de “Colores” y al Coro dirigido por el primo Jaime Ríos que nos acompañó en esta ceremonia de despedida de Nuestra adorada Conchita.

¡Que viva Conchita Agreda!

Además expreso mi gratitud también a las y los compañeros de las bases y dirigencia sindical del SUPAUAQ, a la Delegación de Maestras y Maestros Jubilados, los Comisionados del SUPAUAQ, a la Rectoría de la UAQ, a la Facultad de Filosofía, de Psicología y Educación, y al Semanario “Tribuna de Querétaro” por sus comunicados y obituarios que nos ofrecieron su solidaridad y a todas y todos los amigos que nos enviaron sus mensajes directamente, mismos que nos llenaron de fortaleza para superar este duelo.

N.B. Dice: “El amor que nos llevaste…”.

Debe decir: “El amor que nos legaste”.

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