Opinión

¡ALTO YA! A la guerra contra los pueblos de México

Querétaro, Qro. A 17 de octubre de 2014

A las organizaciones sociales y políticas

A los defensores de Derechos Humanos

A los medios de comunicación

A los pueblos de México

Han pasado ya varios días desde aquella noche y madrugada roja del 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero, donde la represión gubernamental perpetrada por elementos de la fuerza pública en coordinación con el crimen organizado hizo presencia en los jóvenes estudiantes, hijos de familias campesinas, obreras, asalariadas y ambulantes de Ayotzinapa, quienes sumidos en la pobreza derivada de las políticas económicas luchan por defender lo que es suyo: la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos”.

Cuando la represión hacia las normales rurales es una constante, pretendiendo inclusive su cierre definitivo, y que se materializa de manera tan sangrienta en la Normal de Ayotzinapa, debemos de entender que no es producto de una casualidad o accidente, es consecuencia de un acumulado histórico de resistencias: como la de 1941, cuando el expresidente priista Manuel Ávila Camacho reprimió una huelga estudiantil apresando a varios estudiantes; o en 1975, cuando el Ejército tomó la Normal para vengarse de Lucio Cabañas; o en 2005, cuando demandaban plazas para los egresados y fueron violentamente desalojados; o en 2007, cuando la policía antimotines los reprimió por su exigencia de no desaparecer la Normal; y apenas en 2011, cuando fueron acribillados dos estudiantes por exigir al gobierno un incremento de la cuota diaria de alimentación por estudiante, recursos para la infraestructura y becas para los egresados. Y ahora en 2014, cuando los estudiantes salen a pedirle dinero al pueblo para sufragar los gastos de la educación pública que el Narco- Estado mexicano no ha querido invertir, seis estudiantes son heridos de gravedad y tres fueron masacrados; además, asesinan a una mujer y a otros dos jóvenes del equipo de fútbol Los Avispones —esto por confundirles con normalistas de Ayotzinapa—. No conforme con ello, mantienen hasta el día de hoy desaparecidos a cuarenta y tres estudiantes.

Lo ocurrido el pasado septiembre en Ayotzinapa es tan alarmante y reprobable como la masacre estudiantil en Tlatelolco, las decenas de desaparecidos en el “Halconazo”, el número no conocido de desaparecidos durante el período de guerra sucia, los 17 campesinos asesinados en Aguas Blancas, los 45 asesinatos —incluyendo niños y mujeres embarazadas— en Acteal, el doble asesinato y las 26 violaciones sexuales contra mujeres en Atenco, las lamentables muertes de los mineros de Pasta de Conchos y Santa Rita, los feminicidios en Ciudad Juárez, los feminicidios en el Estado de México durante la gubernatura de Enrique Peña Nieto, las desaparecidas de Querétaro, las miles de personas desaparecidas y más de 120mil personas asesinadas en la llamada “Guerra contra el narco”, los incontables cuerpos o partes corpóreas encontradas acribilladas, torturadas, desolladas o mutiladas en fosas clandestinas a lo largo del país; por si algo nos faltase, la cruenta matanza de 22 personas acometida por elementos del Ejército en Tlatlaya, y demás actos que ponen a los pueblos de México en general estado de indefensión contra de represión gubernamental en su hermanamiento con el crimen organizado.

La tortura, asesinato y desaparición contra nuestra juventud normalista de Ayotzinapa y la complicidad y responsabilidad de Enrique Peña Nieto, como Poder Ejecutivo federal, así como de todos los partidos políticos y el resto de la élite política, jurídica y judicial en su conjunto, indican un verdadero crimen del Narco- Estado mexicano.

Y ante todo esto, ¿qué nos queda como pueblo? Queda un gobierno entreguista y privatizador de los bienes de la nación; un gobierno represor y explotador de nosotros como clase trabajadora. Quedan las once reformas propuestas y aprobadas por la élite política de este país que no nos representa como pueblo mexicano. Quedan 60 millones de personas viviendo en pobreza, 14 millones más en la economía informal y casi 8 millones de jóvenes sin acceso a estudios ni al trabajo. Queda también el anhelo de vivir en una nación más justa, incluyente y respetuosa de nuestros Derechos Humanos, mediante una nueva forma de entender y hacer política desde y para el pueblo. Y sobre todo, queda en nuestra memoria viva el ejemplo de lucha de la juventud insumisa, rebelde y visionaria para buscar una transformación de México.

Organizaciones sociales y políticas del estado de Querétaro —abajo firmantes—, nos pronunciamos en solidaridad con las familias de los normalistas que fueron heridos, asesinados y desparecidos, al tiempo que repudiamos este crimen del Narco-Estado mexicano y unimos nuestras luchas a las exigencias de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” del pueblo deAyotzinapa, que son:

 

Presentación con vida de los 43 normalistas desaparecidos

-Juicio y castigo a los responsables materiales e intelectuales que dispararon, hirieron, asesinaron y desaparecieron a los jóvenes normalistas.

-Destitución inmediata y castigopara Felipe Flores Velázquez, secretario de Seguridad Pública del municipio de Iguala.

-Libertad inmediata para los normalistas detenidos.

-No ejecución de averiguaciones previas ni órdenes de aprensión contra los normalistas interrogados por el Ministerio Publico.

-Destitución inmediata, juicio y castigo para José Luis Abarca, presidente municipal de Iguala.

-Destitución inmediata, juicio y castigo para Ángel Aguirre Rivero, gobernador del estado de Guerrero.

 

Además, desde nuestras trincheras de lucha exigimos:

-Respeto a la integridad y permanencia de los planes y programas de estudio de las 16 Escuelas Normales Rurales del país.

-Protección para las familias de los desaparecidos que exigen justicia.

-Garantías de no repetición del daño.

-Revocación de mandato, juicio y castigo para Enrique Peña Nieto, presidente de la República, pues como Poder Ejecutivo del máximo nivel de gobierno es responsable del crimen cometido contra la juventud normalista de Ayotzinapa.

 

Estas organizaciones hacemos también un llamado a la articulación y a la suma de esfuerzos con otras organizaciones, movimientos, colectivos, grupos, sindicatos y cualquier otra forma de lucha pacífica, a mantenernos en comunicación y contacto para discutir y ejecutar las tácticas necesarias para ir recomponiendo el tejido social.

Por último, incitamos a la sociedad queretana a estar atenta a las actuaciones de las autoridades municipales, estatales y federales en torno a la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, para que este crimen del Narco-Estado mexicano no quede impune. De igual forma, llamamos a mantenerse pendientes de las acciones que promoveremos en los siguientes días, tales como: brigadas, foros de discusión y reflexión, encuentros con nuestra juventud de estudiantes, jornadas de acopio de víveres y ayuda material para los jóvenes normalistas; e invitamos también a participar en todo tipo de actos de resistencia pacífica que algunos sectores de la sociedad civil han venido impulsando.

 

ORGANIZACIONES SOCIALES Y POLÍTICAS DEL ESTADO DE QUERÉTARO FIRMANTES

 

LA CASA DEL OBRERO QUERETANO, ZAPATEÁNDOLE AL MAL GOBIERNO, MOVIMIENTO POR UNA PATRIA NUEVA, JÓVENES ANTE LA EMERGENCIA NACIONAL- QUERÉTARO, SINDICATO DE OBRERAS Y OBREROS DEL RAMO TEXTIL “PAZ Y TRABAJO”, CAFÉ LA MILPA, SALUD Y GÉNERO QUERÉTARO A.C., GRUPO T´EK’EI, TIANQUIZTLI DE TRUEQUE Y ECONOMÍA SOLIDARIA, ÁGORA 132- QUERÉTARO.

 

Responsable de la publicación: Violeta Pacheco

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