Opinión

AMLO y las Afores

Por Ricardo Noguerón Silva

 

Sin lugar a dudas, una de las principales preocupaciones del ciudadano mexicano económicamente activo, es decir, aquella persona que trabaja formalmente y recibe un salario determinado por esto, es lograr tener al final de su vida laboral, al llegar por ahí de entre los 60 y 65 años, un ingreso con el cual pueda hacerse frente a la vejez de tal forma que el dinero que se ha guardado durante el tiempo trabajado, descontado legalmente de cada pago mensual, quincenal o semanal, también llamado Afore, asegure al menos en una buena parte, el feliz final de una vida productiva.

Desde hace ya algunos años, tal preocupación ha ido incrementando y ha formado parte importante de los debates y temas a discutir por las administraciones federales y por supuesto, un punto indispensable pocas veces tomado en cuenta cuando está en juego una elección presidencial.

No es ningún secreto que el tema de las pensiones y jubilaciones en México, se ha visto implicado en una serie de complicaciones que parecen indicar que el Estado, mismo que ya ha abandonado al trabajador mexicano (con sus clara excepciones, por supuesto) en las aportaciones adicionales al ahorro (p.e. la nueva ley del ISSSTE y la modificaciones a las pensiones del IMSS), pretende ingerir ahora en las aportaciones hechas por el mismo trabajador debido a las complicadas condiciones de sobreendeudamiento y la dificultad para financiar proyectos de infraestructura que generen mayores ingresos; claro, si este dinero fuera utilizado correctamente, sería una buena oportunidad para seguir adelante como país. Y ese, estimado lector, es el pequeño problema.

Hace algunos días, la recién formada Coalición política de la izquierda mexicana, encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), propuso en su proyecto de gobierno registrado ante el Instituto Federal Electoral, mismo que se llevará a cabo si se obtiene la victoria en la próxima contienda electoral de julio de 2012, que el Gobierno Federal de esta Coalición, el cual será representado por AMLO, buscará reformar los sistemas de pensiones para promover una política de inversión en infraestructura con los fondos que actualmente administran empresas de capital financiero, o sea, las Afores que manejan los bancos.

Así, un 50 por ciento (782 mil millones de pesos) de los fondos continuarán en las Afores y el restante será manejado por el Estado bajo la figura jurídica más conveniente para proteger a los pensionados. Uno de los objetivos de esta reforma sería liberar recursos para la inversión en infraestructura del sector energético: gas, electricidad y petroquímica, lo anterior, de acuerdo al documento.

A primera instancia, la propuesta anterior parece ser totalmente descabellada y por lo tanto, podría influir determinantemente en la decisión del electorado. Sin embargo, es importante hacer una breve pausa y analizar un poco qué es lo que está pasando con los sistemas de pensiones en México y el mundo; al parecer, la cosa no está tan fácil…

Los sistemas de pensiones en el mundo

En la actualidad, el sistema de pensiones de reparto, en el cual los trabajadores vigentes financian las pensiones de los jubilados del presente, se dirige hacia la bancarrota en todo el mundo, debido a que tales sistemas contienen desde un principio, la semilla de su propia destrucción, es decir, separan, a nivel individual, el nexo entre contribuciones y beneficios, entre esfuerzos y responsabilidades. A lo largo del siglo pasado, el sistema de pensiones de reparto ha prevalecido en la mayoría de los países. Consiste en aportar hoy, parte de los recursos con la promesa de obtenerlos cuando se deje de laborar, en otras palabras, el trabajador distribuye su consumo a lo largo de la vida activa, para cuando deje de producir, poder seguir consumiendo; aunque no siempre es suficiente y a veces, como en el caso de México, ni siquiera para vivir de manera digna. Por lo tanto, el sistema está diseñado para que las generaciones activas, financien a las pasivas.

Todos los países en los cuales se aplica, o se aplicó el sistema de reparto, se encuentran en crisis o en el peor de los casos, en bancarrota. Ya hace algunos años, América Latina, impulsada por Chile, ha iniciado un proceso de transformación hacia un sistema de capitalización y ahorro individual, desafiando el denominado paradigma de la solidaridad en los sistemas de reparto. Por su parte, los Estados Unidos y los países de la Unión Europea, se encuentran analizando la manera de instrumentar este cambio.

Existen muchas razones para explicar la crisis de los sistemas de pensiones, sistemas que no tienen activos y que simplemente, transfieren recursos de los trabajadores jóvenes a los jubilados, teniendo como principales razones de inestabilidad el crecimiento poblacional, el incremento de la expectativa de vida y por supuesto, el empobrecimiento de las arcas públicas debido al endeudamiento y mala administración de los poderes gubernamentales.

Por lo tanto, y es aquí donde tenemos que poner atención, la viabilidad del sistema de pensiones, no sólo en México sino en todo el mundo, cada vez es más crítica y es necesario encontrar alguna forma de solventar estos egresos… ¿acaso a alguien se le ha ocurrido algo para resolver esta problemática en nuestro país? Al parecer, todo parece indicar lo contrario.

Según datos de la Secretaría de Comercio de los Estados Unidos, la tendencia a que el sistema de pensiones desaparezca y contribuya a incrementar el endeudamiento público de un país en los próximos 35 años, se triplicará de acuerdo al considerable aumento de personas que alcanzarán los 60 años durante este tiempo y los costos que éstos implican.

Nuestros ahorros sólo benefician a la Banca por el momento…

La falta de confianza en nuestras instituciones, nos obligan a confiar en otras que representan intereses individuales o grupales privados y que de alguna manera, más bien de la única, “sólo obtienen beneficios para ellos mismos”. Sin embargo, si tomamos en cuenta que los problemas de financiamiento del país a corto plazo y la manutención de un individuo en un futuro no muy lejano, irán siendo mayores mientras el sistema capitalista rija este mundo, es probable que hasta los dineros invertidos en las Afores se vean afectados, no sólo en sus rendimientos sino también en el capital mismo, debido a la volatilidad de los mercados financieros (lugar en donde invierten los bancos esos ahorros y donde también pueden ganarlos o perderlos en cualquier momento), además de la gradual descapitalización de la banca internacional, la cual tarde o temprano tendrá que echar mano de esos recursos; lo anterior, obviamente tiene repercusión en el mercado mexicano.

Debido a esto y a la inaccesibilidad que tiene el trabajador a sus “ahorros” al momento de quedar desempleado y por el simple hecho de no haber cumplido los 60 años (a pesar de haber trabajado tanto por éstos), no suena del todo descabellada la propuesta encabezada por AMLO. Invertir el 50 por ciento de las Afores en la financiación de proyectos de infraestructura que beneficiarán directamente a la población, bajo las garantías suficientes que impliquen la devolución de los mismos, como otorgar acciones de los activos del Estado o títulos financieros del mismo, por mencionar algunos ejemplos, quizá sean la manera en que lo anterior pueda ser posible y permitan otorgar el beneficio de la duda al candidato de la izquierda. Sin embargo, habrá que esperar a ver, qué es lo que proponen los otros candidatos al respecto… ¿hablarán de ello?

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