Opinión

Ante un diálogo inexistente, ¿nace un sindicato patronal?

Francisco Ríos Ágreda

PARA DESTACAR: El hecho de que en sesión de Consejo Universitario se le tomara protesta a Nuri Villaseñor, con apenas 29 votos, justamente con la mitad más uno, muestra que la Rectoría no tiene todas las cartas aseguradas para aniquilar a Saúl García Guerrero, ni para encaminar a la UAQ a lograr una solución del conflicto sindical.

Personalmente me tomé en serio la invitación que Víctor López Jaramillo nos hacía para participar en la edición 823 de Tribuna de Querétaro (13 de febrero de 2017) a varios colaboradores para buscar caminos de diálogo y negociación, porque supuestamente le interesaba a Gilberto Herrera Ruiz, Rector de la UAQ, que ya se solucionara el conflicto sindical que hemos vivido desde el 27 de octubre de 2016, en que triunfó la planilla “Lucha Sindical Universitaria”, entre el Comité Ejecutivo que dirige Saúl García Guerrero, portador de la respectiva toma de nota y el grupo de Nuri Villaseñor Cuspinera, apoyado, contra viento y marea, por la Rectoría  y un club gilbertista de directores.

Paralelamente, me parece que también Martagloria Morales Garza, Saúl García Guerrero, Gabriel Corral Velázquez y Juan José Lara Ovando lo hicieron de la misma forma, tratando de encontrar pistas de solución al grave conflicto por el que atraviesa internamente el SUPAUAQ, poniendo en la mesa de la negociación la integración de un Comité Ejecutivo consensuado, partiendo de los resultados electorales del 27 de octubre con la redistribución de 250 horas de comisiones y las adicionales para la descarga parcial de los integrantes del Comité Ejecutivo, las comisiones autónomas y la unificación de un plan de trabajo y la mediación de actores aceptados por ambas partes, entre otros puntos, con ciertas diferencias de forma.

Por otra parte, Nuri Villaseñor, en su reflexión, titulada “Un sueño con posibilidades de realidad” no aborda las alternativas de solución, sino que acude a la retórica escapista de que “La verdadera revolución, la de las ideas sólo la pueden encabezar Quijotes”. Por su parte, Christian Padilla encuentra la varita mágica en la Asamblea General del pasado 13 de Febrero, misma que yo denominé como “Carrusel Electoral”, en virtud de que si los votos no vienen a ti, ve tú por los votos, a donde están los profesores, sin observadores molestos, sin foliar las boletas de votación y sin testigos del conteo, más que ellos mismos. Una Asamblea Extraordinaria con doble propósito: un fin electoral violentando nuevamente los Estatutos, es decir sin respetar tiempos y el quórum legal (artículo 62) y sin registro de los supuestos contendientes, además de ser autoconvocados por un sector del Consejo Consultivo, sin “el consenso de todas las secciones sindicales”, como lo mandata el artículo 40, en las funciones del Consejo Consultivo.

En consecuencia, así sea convocada por 10 supuestas secciones sindicales, es inválida y espuria la elección. Además, en la misma Asamblea Extraordinaria, se acuerda otro objetivo: aceptar el ofrecimiento de la Rectoría, consistente en 4 por ciento directo al salario y el 1.5 por ciento en prestaciones no atadas al salario.

Aquí la pregunta es: ¿puede una Asamblea “Extraordinaria”, autoconvocada, servir para dos fines antiestatutarios, uno de carácter electoral y otro de carácter laboral, tener validez? La respuesta es un rotundo NO, porque violenta la normatividad sindical, además de que la representación legal la tiene el Comité Ejecutivo, con toma de nota. Por lo que ¿ante quién se va a firmar un convenio privado, que no actualiza el Contrato Colectivo de Trabajo vigente? Lo único que le otorga validez es que se signe entre las instituciones reconocidas legalmente en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. ¿Por qué no ofrecer directamente a Saúl García Guerrero y darle certeza jurídica a los posibles acuerdos entre las partes?

La portada de Tribuna de Querétaro ya referida, en su parte inferior, contenía un recuadro en el que se preguntaba: “¿Cómo solucionar el conflicto del SUPAUAQ?” y se le daba la voz a los diferentes actores de la controversia sindical. Sin embargo, más parecía un distractor del conflicto para que el Quinto Informe del Rector se diera, el 16 de febrero, con la fiesta en paz.

Por otra parte, ante las notas triunfalistas del Quinto Informe, habría que poner de relieve las presencias y las ausencias de ese acto, que como afirma Julio Figueroa, “si era un acto político”, al que asistieron 34 consejeros universitarios, un exrector, un presidente municipal y dos mil estudiantes de casi 29 mil que integran la UAQ. En la oposición del SUPAUAQ y del STEUAQ se realizó un ayuno escalonado de tres días, al que manifestaron su respaldo 11 sindicatos nacionales universitarios y la UNT- Querétaro.

Finalmente, el hecho de que en la sesión ordinaria del Consejo Universitario, celebrada el día 23 de febrero de 2017, se le tomara protesta como Consejera Universitaria a Nuri Villaseñor, con apenas 29 votos, justamente con la mitad mas uno, muestra que la Rectoría no tiene todas las cartas aseguradas para aniquilar a Saúl García Guerrero, ni para encaminar a la UAQ a lograr una solución del conflicto sindical.

Ante la ausencia de diálogo y negociación, todo indica que emerge un sindicato patronal, y que el estallamiento de la huelga también será patronal. Ese es el aporte real de la Rectoría a la solución del conflicto. Los consejeros universitarios tienen su cuota de responsabilidad en esta crisis universitaria.

Felicitaciones a los tribuneros por estos 20 años.

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