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18 de marzo: nada que festejar

80 años después, ni priistas ni panistas tienen la casta ni la preparación ni las ganas de sacar adelante la industria petrolera con el trabajo de los mexicanos. Han abierto las puertas a los extranjeros para que vengan a hacer cosas tan simplonas como ¡vendernos gasolina!

El pasado 18 de marzo se cumplieron 80 años de la expropiación petrolera. Sin embargo, los mexicanos no tenemos absolutamente nada que celebrar, pero si recordar la gesta heroica de nuestros antepasados que nos heredaron a la principal industria del país, una de las mejores compañías petroleras del mundo: Pemex.

Los que hoy presumen de la “modernización” de nuestra industria petrolera, priistas y panistas, Meade y Anaya, mienten, pues la reforma energética no es una modernización sino la vuelta a un pasado muy, pero muy lejano. La reforma energética impulsada por Peña Nieto y apoyada por el PAN intenta regresar las cosas a cómo eran antes de 1938: el control de la industria y de la riqueza petrolera por parte de extranjeros. Efectivamente, antes de 1938 el control de dicha industria lo tenían petroleras norteamericanas, inglesas y holandesas, las que hoy regresan al país de la mano de un puñado de traidores a la patria.

Cabe recordar que inmediatamente después de la expropiación petrolera, llevada a cabo por el presidente Lázaro Cárdenas, los extranjeros comenzaron a operar para revertir el proceso de nacionalización.

Las compañías se llevaron a todos sus ingenieros petroleros. En ese momento no había ningún ingeniero petrolero mexicano, sólo técnicos. Los extranjeros le apostaron a que los mexicanos no podrían sacar adelante la industria petrolera, sin embargo, los hechos muestran que sí pudieron. Lázaro Cárdenas funda incluso el Instituto Politécnico Nacional para formar a los primeros ingenieros petroleros del país.

Como se señala en una crónica del periódico ‘El Nacional, de 1938’, “cientos de profesores de química y de mecánica dejaron todo en las ciudades para atender el exhorto de Cárdenas a fin de poner otra vez en marcha la industria, consiguieron a duras penas reanudar la producción”.

Además, las compañías petroleras extranjeras se habían llevado los buques cisterna con que se exportaba el petróleo y los carros-tanque de los ferrocarriles con que se distribuía la gasolina, por lo que el gobierno tuvo que echar mano de todos los trenes de carga que había, los que muchas veces dejaban sin locomotora a un convoy de pasajeros con tal de no detener el abasto de combustible.

Frente a las gasolineras abandonadas por sus dueños, el gobierno surtió y los comerciantes particulares vendieron, todo lo que necesitaban los automóviles para funcionar. Momentáneamente, las bombas despachadoras fueron sustituidas por cubetas y las mangueras negras por embudos. A pesar de las dificultades el país no se paralizó.

Las compañías petroleras extranjeras, decretaron un boicot mundial para que nadie comprara un sólo barril de petróleo mexicano. A su vez, el Departamento del Tesoro estadounidense interrumpió la adquisición de plata mexicana. A pesar del boicot de las empresas extranjeras el país ni se paralizó ni dejó de producir petróleo ni gasolina.

80 años después, ni priistas ni panistas tienen la casta ni la preparación ni las ganas de sacar adelante la industria petrolera con el trabajo de los mexicanos. Han abierto las puertas a los extranjeros para que vengan a hacer cosas tan simplonas como ¡vendernos gasolina! Algo que los mexicanos han hecho durante 80 años y ahora resulta que, según priistas y panistas, ni para eso somos capaces. El que no sean capaces ellos no significa que los demás no lo sean.

Priistas y panistas se han dedicado en los últimos sexenios, al menos desde Salinas de Gortari, pasando por Vicente Fox y Felipe Calderón, a desmantelar a la industria petrolera. Han sido incapaces de aumentar nuestra capacidad de refinación, por lo que importamos cada año 435 mil millones de pesos de petrolíferos. Estos petrolíferos deberían estarse produciendo en el país. Por un lado se pararía la sangría de recursos económicos que se van al extranjero y por la otra se generarían empleos en el país y se daría trabajo a empresas mexicanas. Desde 2015 la balanza petrolera es negativa para nuestro país, algo que no había sucedido nunca antes.

Importamos 400 mil barriles diarios de gasolina por no tener refinerías suficientes y porque las que tenemos no trabajan a toda su capacidad. La Unión Nacional de Técnicos y Profesionistas Petroleros (UNTyPP) ha venido denunciando que el sistema nacional de refinación trabajó en 2017 a sólo el 47 por ciento de su capacidad.

La clase política priista y panista tiene una especie de tara mental, no creen en el país, no creen en su gente, no creen en su juventud. Invocan permanentemente a la inversión extranjera como la panacea, como el remedio de todos los males de los mexicanos. En los hechos ha sucedido exactamente lo contrario. O no creen en eso pero hacen finta de creer y la cosa es más vulgar, están maiceados por capitalistas extranjeros, los que les arrojan unas cuantas migajas para que desmantelen la industria petrolera nacional.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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