A dos años de pandemia por SARS-CoV-2 ¿Qué hemos aprendido? y ¿A dónde vamos?

La pandemia más reciente a la que nos habíamos enfrentado fue la de influenza A o gripe porcina provocada por el virus H1N1 que inició en marzo del 2009 en México y Estados Unidos y fue declarada pandemia el 11 de junio de ese mismo año. Dicha pandemia presentó una ola en verano, fuera del periodo habitual de la infección por este tipo de virus. Duró 53 semanas, pero las actividades apenas se vieron afectadas unas pocas semanas entre abril y mayo del 2009. Desde entonces se cuenta con un programa epidemiológico de seguimiento y vigilancia, así como de vacunación anual por su presencia estacional.
En noviembre del 2019 aparecieron los primeros casos por COVID-19, una enfermedad respiratoria grave provocada por el virus SARS-CoV-2, pero no se trata de la primera infección por coronavirus. La primera pandemia provocada por SARS-CoV fue en 2002, con origen en China cuyo primer transmisor fueron los murciélagos, y la segunda fue MERS-CoV en 2012, que saltó de camellos a humanos. El 11 de marzo del 2020 la Organización Mundial de la Salud declaraba la pandemia de COVID-19 por SARS-CoV-2.
Fue el 17 de marzo del 2020 cuando en nuestra Universidad se suspendieron las actividades presenciales. Sin embargo, a diferencia de la pandemia por H1N1, se han presentado en México ya cuatro olas y la pandemia no termina todavía. Actualmente se ha identificado una nueva variante denominada “Deltacron”, variante que presenta características combinadas de las variantes Delta y Omicrón. Hasta ahora es una variante con bajo nivel de circulación en Francia, Países Bajos y Dinamarca, pero ya se han informado incrementos de casos en Asia, particularmente en China, aunque afortunadamente el número de fallecimientos a nivel global continúa en descenso.
Ante este escenario, en nuestro país (totalmente en semáforo verde a nivel federal), no se ha completado el esquema de vacunación para la población de 14 a 17 años y no se cuenta con un esquema que defina si la vacunación se ampliará a grupos más jóvenes o si se aplicarán más refuerzos. A estas alturas México ya debería contar con vacuna propia en proceso de evaluación en fase 3 que permitiera contar con una producto eficaz, seguro y disponible para nuestra población en los próximos años (porque será necesario).
La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) debería estar evaluando los resultados de la inmunización con las diferentes vacunas utilizadas y, con ello, abandonar el esquema de vacunación por emergencia para considerar un esquema de vacunación formal. Actualmente se cuenta con mayor cantidad de datos sobre los efectos adversos de las vacunas que se utilizaron como emergencia durante este último año y, además, se deberían estar llevando a cabo más estudios sobre sus efectos adversos. Esto permitiría comprobar no solo la eficacia sino la seguridad para su aplicación subsecuente o, en su defecto, considerar los riesgos.
Poner nuestras barbas a remojar. El uso de cubrebocas debe continuar aún en lugares abiertos, la posibilidad de un incremento de contagios es latente, sobre todo si se están presentando casos nuevos en Asia y Europa. Definitivamente la permisividad de eventos masivos no es oportuna, no hay garantía de que en unas semanas más, considerando el periodo vacacional de primavera, no se presente una nueva ola. Otro confinamiento sería inadmisible.
Si queremos dar continuidad a nuestras actividades económicas, educativas y sociales debemos conducirnos con cuidado y de forma responsable. Si las autoridades no ven esto, al menos en lo individual deberíamos hacerlo. Civilidad le dicen.



