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A río revuelto…

La actividad frenética en torno a los sismos no para. Los gritos de auxilio, protestas, demandas, declaraciones, explicaciones, opiniones, ofrecimientos, recomendaciones, y demás, circulan por doquier, en una intensa algarabía multicolor; aterradora a veces, esperanzadora otras, pertinente o equívoca, otras más. Los ruidos humanos se mezclan con los del derrumbe de los edificios, las alarmas, los trascabos, las ambulancias…

Una ingeniosa y eficiente organización solidaria fluye y parece superar el abuso, la rapiña, los conflictos y el caos. En las redes sociales no cesan las múltiples convocatorias a colaborar con los damnificados; a linchar a corruptos, tanto políticos como dueños de inmobiliarias; a emprender la reconstrucción y también a armar la revolución. Miles de mensajes incendiarios ganan adeptos y se multiplican incesantemente.

Varias convocatorias anónimas, lanzadas al aire, incluyen la exigencia de pena de muerte a los culpables. Ante la pregunta, ¿por qué reenviaste ese mensaje?, la respuesta devela inconciencia; como si un ‘deber ser cósmico’ obligara a reenviar, en automático, todo lo que llega.

Rayuela’ de ‘La Jornada’ advierte: “¡Cuidado! Algo tan grave como la sacudida de la Tierra, puede ser la descomposición social”. Mucho antes (1921), Sigmund Freud ya había advertido, en ‘Psicología de las masas y análisis del yo’, lo que puede suceder cuando la conciencia individual se diluye en el furor de la masa (o de las redes, ahora).

Más allá de esas advertencias, parece que la organización social logra mover estructuras y generar cambios, antes impensables: Los políticos (incluso los que se habían negado tajantemente) improvisan una pasarela y ofrecen “donar” el 20, el 50, el 100 por ciento de sus recursos para campañas, en ominosa subasta, al grito de: “¿Quién da más?”. El INE, antes contrario al “desvío de fondos”, ahora lo justifica, para detener su total derrumbe con tanta protesta. Pero esos movimientos, pueden ser simple ‘gatopardismo’ del “cambiar para no cambiar”.

¿Cómo dibujar, entre tanto ruido, un mapa confiable para evitar el naufragio social? ¿cómo aprovechar esta coyuntura, para construir ‘ese otro orden social’ que muchos anhelamos?

La insistente demanda de que los recursos públicos no se despilfarren en las elecciones, está más que justificada, PERO si no se frena también a los grandes capitales, el crimen organizado (nacional y trasnacional), será quien decida. Por eso es indispensable promover la ‘desmercantilización de la política’.

El grito: “¡Qué se vayan el INE, todos los partidos y que muera el mal gobierno!”, podrá ser comprensible, PERO, los partidos surgieron como alternativa, primero a los monarcas y luego a la ley de la selva, impuesta por violentos caciques carismáticos y poderosos. Y el IFE (antes de degradarse a INE) surgió ante la exigencia ciudadana de resolver los graves conflictos poselectorales de 1988.

Hacer borrón y cuenta nueva de la historia; tirar por la borda todo lo que nuestros antecesores (ciudadanos) construyeron, puede empeorar las cosas o regresarnos al pasado.

Eso es precisamente lo que pretende el neoliberalismo. So pretexto de ‘libre empresa’, busca minar las estructuras, que otrora imponían cierto control y frenaban al Gran Poder. Se impone pues cierto escepticismo frente las críticas empresariales contra los políticos, pues ellas ocultan afanes privatizadores de lo público.

Mientras no trabajemos estratégica y simultáneamente en la construcción de una sólida estructura de gobierno, ciudadana-popular-alternativa, la abstención en el proceso electoral, la anulación de votos, la fragmentación en múltiples candidatos independientes (oportunistas o de buena voluntad), dejará el paso libre a nuevos caciques; a los más gandayas, o bien, la gente verá como “única opción”, a ese Frankenstein del ‘Frente Ciudadano por México’ (nauseabunda coalición: PAN-PRD-MC).

<Entre todo este maremágnum hay que pescar las buenas propuestas y ofrecimientos de colaboración, para ir armando y fortaleciendo una estructura, capaz de controlar y trascender los momentos coyunturales:

Bienvenido, por ejemplo ese ‘Voluntariado digital’ que ofrece un sitio web para ayudar a distinguir la información falsa o caduca, de la confiable. Sabina Berman sintetiza otra buena propuesta sobre las elecciones: “Que los políticos hagan su contienda en internet y sin dinero, con ideas. Que no repartan banderitas, ni canastas, ni tarjetas rosas, ni hagan spots. Que nos narren su proyecto de país en videos. Que debatan entre ellos y con los ciudadanos. Que gane el mejor preparado, no el más hábil en trampear a la democracia…” También son valiosas las convocatorias a comunicarse, organizarse, cada quien con quien pueda en sus micro-espacios, en torno a propuestas concretas, para ir rompiendo con la incomunicación y fragmentación social, promoviendo la reflexión-acción colectiva y fortaleciendo la capacidad organizativa popular.

 

metamorfosis-mepa@hotmail.com

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