Articulistas

A tres años de presidencia de AMLO

Para Isadora, en su aniversario de 30 y más.

Pocos analistas creían que en la tercera ocasión que Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aspiraba a la Presidencia de la República en el 2018, lograría su objetivo político. Sin embargo, las encuestas de todos los medios impresos indicaban y las proyecciones demoscópicas presentadas en “Oraculum”, desde noviembre de 2017, indicaban que las preferencias electorales a favor de AMLO estaban creciendo de manera progresiva, sobre el resto de los aspirantes presidenciales José Antonio Meade del PRI, Ricardo Anaya del PAN, y El “Bronco” que se presentaba como candidato independiente. Ni las campañas sucias que señalaban nuevamente como un “peligro social” a López Obrador, ni los debates de todos contra uno, pudieron frenar la carrera hacia la Presidencia de la República, de quien había realizado una campaña “a ras de suelo” durante 18 años.

Ahora puede resultar una conclusión fácil ratificar que la gente, los ciudadanos y el pueblo, estaban desilusionados de 70 años de priismo y de 18 de alternancias de panismo y priismo, con sus expresiones de monopolio del poder, a veces absoluto, a veces concertacesionado, amén de la corrupción, del control político de las organizaciones campesinas, indígenas, obreras, urbanas, magisteriales y  populares, así como de de procesos electorales viciados y fraudulentos (1988, 2006 y 2012), de la pobreza generalizada a pesar de los programas asistencialistas como COPLAMAR, PRONASOL, PROGRESA, OPORTUNIDADES,  y la “Cruzada Nacional Contra el Hambre y la Pobreza” y sus programas auxiliares. La palabras que estaban comúnmente en la jerga popular eran “cansancio”, “desesperanza”, “hastío”, “incredulidad”  y por expresarlo en lenguaje llano: “estábamos hasta la madre” (con perdón de nuestras progenitoras) de los gobiernos surgidos del prianato, en los inicios del neoliberalismo y las privatizaciones, desde 1982 hasta el gobierno entreguista de EPN (2012-2018) con sus contrarreformas estructurales (Energética, Fiscal, Laboral y Educativa).

El sector académico, los articulistas de los medios, con recursos más analíticos le dieron forma esa gigantesca inconformidad social, cuestión que se expresó en las urnas el domingo 1 de julio de 2018, con el triunfo de la coalición “Juntos Haremos Historia”, liderada por MORENA, que le condujo a la Presidencia del país y a lograr la mayoría, tanto en la Cámara de Diputados, como en la de Senadores, gubernaturas y algunos congresos locales y presidencias municipales. Solo para la elección presidencial AMLO alcanzó 30 millones, 113 mil, 483 de votos, con la votación más alta de la historia para un presidente de la República.

A tres años de distancia de aquel 1 de Noviembre, no vamos a repetir lo señalado en el Tercer Informe Presidencial del 1 de septiembre de 2021, cuestión que ya comentamos en las páginas de Tribuna de Querétaro, pero cabe destacar algunos elementos que hasta los opositores más recalcitrantes de la 4T han de reconocer: la lucha frontal contra los privilegios, vales, bonos, canonjías y otros factores que eran parte de la corte presidencial, bajo el esquema impulsado por AMLO de la “Austeridad Republicana”. La baja de los salarios del Presidente y de los funcionarios –cosa que no aceptaron los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ni funcionarios de alto nivel del INE, ni la mayoría rectores de universidades públicas que ganan más que el 1er. Mandatario de la Nación. AMLO hizo uso de la palabra en el Zócalo de la Ciudad de México durante un poco más de una hora, llenando el “manifestódromo” más grande del país, reuniendo a más de 200 mil simpatizantes, mostrando el músculo y la simpatía del pueblo, frente a las movilizaciones de FRENA que con tiendas de campaña vacías pretendían hacer ver la “gran” oposición al presidente de México. Es notable, que a pesar de las críticas de AMLO  a la UNAM, al CIDE, al INE, al consorcio de gestores e investigadores amparados en el CONCYTEQ, a algunos organismos autónomos, a los profes de la CNTE de Chiapas, a los sectores medios y al movimiento feminista, AMLO siga con altos índices de popularidad, que rondan entre el 65 y 70 por ciento. Es de desear que ese capital político realmente le permita consolidar las bases de la transformación social y de la revolución de las conciencias y se aleje el fantasma del “Llanero Solitario” ¡AYO, PUEBLO!

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