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ADIÓS A UN TROVADOR Y MAESTRO DE LA SASTRERÍA

Hoy, 20 de octubre de 2018, a nombre de doña Conchita Ágreda García, compañera de don Rafael Ríos González durante casi 68 años de sus vidas, también de parte de mis hermanos y hermanas: Conchis, Miguel Ángel, Sofía, Lulú, Normita, Oscar y Arly, de nuestras familias, esposos, hijos, tíos, primos, sobrinos, nietos y bisnietos, quiero expresar nuestra gratitud a todos los que nos acompañaron por sus múltiples gestos de cariño, afecto, por sus mensajes telefónicos, oraciones, abrazos y solidaridad, en estos momentos difíciles que nos invaden el alma, por la pérdida física de don Rafael.

Nuestro padre fue un trovador de pueblo, amante de la música, del canto, de la bohemia y de las serenatas románticas, protagonizadas junto con Juan Elías, Daniel Ruigómez, con “Zamorita”, con las que conquistó a Conchita, su “Amorcito Corazón”, musa e inspiración. Decía Don Rafa, sobre ella: “La conocí cuando llevábamos serenatas y “aquimichú”, a los 8 meses de novios nos casamos” (1950).

Nos deja, en este tenor, un ramillete de 12 interpretaciones musicales de dominio popular: ‘Rayito de luna’, ‘Amorcito Corazó’, ‘Cien Años’, ‘Quinto patio’, ‘Consentida’, ‘Escarcha’, ‘Morenita mía’, ‘Aquellos ojos verdes’, ‘Nochecita’, ‘Corazón’, ‘Contigo’ y ‘Bonita’, grabadas en un CD, en las ‘Fiestas Patrias’ del año 2013 y presentado en la Quinta Noyola, con el título de ‘Mi Sueño’, con todo y alfombra roja.

Sabemos del gran afecto con el que fueron distinguidos nuestros progenitores por gran cantidad de gente de Rio Verde, SLP, como una “Pareja Icónica”, como lo dijo una persona que nos acompañaba en el velatorio del barrio de San Antonio. Donde fue despedido, como a él le encantaba: con la presencia de coros, tríos, mariachi y del remasterizado grupo de primos Guevara y Ríos. ‘Ayer, Hoy y Mañana’, deleite de la juventud rioverdense en los bailes del club Riverside en los setentas y ochentas. Don Rafael Ríos González (24-10-1920: 19-10-2018) se fue contento, cantando como ‘La Cigarra’.

Por otro lado, también don Rafita fue un maestro de la sastrería -ubicada en Aldama 72, en el barrio de San Juan- donde cortaba, sobrehilaba, zurcía y cosía pantalones lizos o con pliegues, entallados o abombachados, con presillas o tirantes, con cierre o botones en la bragueta, con secreta o valenciana o sin ellas, de lujoso casimir o proletaria mezclilla, elaborados en su clásica máquina Singer de pedal, rueda y banda de cuero.

El “Libro de clientes”, tanto del centro de Rio Verde como de las rancherías y ejidos del municipio, tenía un registro de hechuras en las que indicaba el nombre de la persona, medidas, especificaciones (sí lo quería con bolsas de manta de la fábrica queretana “Hércules” o de “La Poblana”), anticipo y fecha de entrega. El cuaderno de pasta dura, es una fuente histórica del quehacer del sastre, del “maestro Ríos” de la placita de San Juan. Los hijos varones aún tenemos pantalones hechos con precisión milimétrica por nuestro padre.

Nos queda, a los integrantes de esta orgullosa estirpe, un tesoro de experiencias, testimonios y vivencias que ya son parte del anecdotario familiar y que ya se hayan inscritos, con letras de oro, en nuestras mentes y corazones. Paralelamente, sí rescatáramos los pensamientos que nos han enviado por voz o mensaje de celular, en cada abrazo de pésame, y lo que en ellos nos han escrito sobre los afanes e inquietudes de don Rafael, se no volvería a poner “la piel de gallina”.

Esa es la fortaleza que nos brinda esta gran familia rioverdense, en la que todos se conocen y se saludan afectuosamente en las calles, esquinas, plaza principal, o en el atrio de la iglesia de Santa Catarina de Alejandría. Con placer escucha uno, como hijo, esposo, tío, sobrino, primo, nieto o bisnieto, las expresiones de quienes los veían siempre juntos: “Mira, ahí van don Rafa y doña Conchita”.

Muchas más cosas quisiera decir, pero la brevedad del espacio, solo me permite no dejar de lado nuestro agradecimiento al equipo de enfermería, “ángeles guardianes” de nuestros padres, por su gran calidad humana, entrega y delicadeza, siempre más allá de sus obligaciones formales. Ellos le lloraron a don Rafa, como uno más de sus 8 hijos o familiares.

También agradecemos al equipo pastoral de la parroquia, sacerdotes y laicos, por su permanente atención semanal a sus inquietudes religiosas. En el mismo contexto, un reconocimiento a todos los familiares y amigos que se desplazaron a esta tierra de los azahares, desde Baja California, Nuevo León, Tamaulipas, San Luis Potosí, Estado de México, CDMX y de Querétaro.

Paralelamente queremos hacer patente nuestra gratitud a los parientes y amistades de Rio Verde que llenaron el velatorio, con coronas de flores y con su presencia, durante toda la jornada de despedida luctuosa. Adicionalmente, es importante reconocer la solidaridad de la comunidad universitaria de la UAQ, la publicación de obituarios de Tribuna de Querétaro, SUPAUAQ, de las facultades de Filosofía, Psicología y de la Delegación de Jubilados y Pensionados del SUPAUAQ.

¡QUE VIVA DON RAFAEL RÍOS GONZÁLEZ, SASTRE Y TROVADOR!

 

*Texto leído en la ceremonia de despedida final de don Rafael Ríos González, en Rio Verde, SLP, el 20 de octubre de 2018.

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