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¿Agua y género?

En pleno siglo XXI, donde se sabe que la histórica desigualdad hacia las mujeres impactó —y sigue impactando— todas, absolutamente todas las esferas de la vida, todavía encuentro personas en el sector hídrico que no imaginan qué podría decirse sobre la relación entre agua y género. ¿Eso que tiene que ver con la gestión?

Tres cosas importantísimas, para empezar: una, la relación de las mujeres con la obtención y administración del agua en el hogar, dos, la poca representación de las mujeres en las instancias de decisión sobre el liquido, y tres, el papel de las mujeres en la defensa de los territorios. “La mujer desempeña un papel fundamental en el abastecimiento, la gestión y la protección del agua”, reconoce la Declaración de Dublín sobre el Agua y el Desarrollo Sostenible.

De acuerdo con la recién publicada Guía agua y clima para involucrarte en tu ciudad, la distribución de trabajos por género delega en aproximadamente 90 por ciento de los casos a las mujeres lo relacionado con las tareas domésticas y de cuidados. Esto incluye tanto higiene o preparación de alimentos en el hogar, como el cuidado de personas de la familia. Dada la relación directa de tales actividades con la obtención de agua potable para, las mujeres se han convertido en las responsables de que ésta no falte. Cuando hay poca disponibilidad, suministro irregular o mala calidad del agua, ellas suelen destinar mayor tiempo para acarrearla, llenar tinacos, hervir el agua o filtrarla e incluso realizar gestiones con las autoridades. De acuerdo con el Informe sobre violaciones a los derechos humanos al agua potable y al saneamiento en México en algunos lugares ello les implica una ampliación de su jornada de trabajo de hasta 30 horas a la semana. Dentro de las cadenas de distribución informal, son además impactadas por las dinámicas de micro poder, por ejemplo, el acoso o el condicionamiento de pipas a cambio de favores sexuales. Abundan testimonios. La Campaña de comunicación “Labores de Cuidado sin Acceso al Agua” recopila algunos: “Ellos ni se dan cuenta. Solo se van a trabajar y cuando regresan no preguntan si hubo o no hubo agua, solo esperan que la comida esté hecha”.

Investigaciones de la Red de Género y Medio Ambiente revelan un alto déficit de participación de las mujeres en las decisiones respecto al agua, tanto en la esfera gubernamental como en las estructuras comunitarias. En el sector hídrico todavía existen significativamente menos mujeres en puestos directivos a pesar de que en los últimos años se han impulsado iniciativas para reducir las brechas. La disparidad es similar a la de otros sectores, pero se agranda debido a que los saberes asociados a los puestos técnicos siguen teniendo predominancia masculina. De acuerdo con el Banco Mundial, menos de uno de cada cinco personas trabajadoras en instituciones del agua son mujeres. Sin ir a la estadística, basta observar los espacios de toma de decisión sobre el agua.

Por otro lado, dentro de los movimientos por la defensa del agua las mujeres son particularmente activas en la custodia de la memoria, así como en la generación o mantenimiento de redes de confianza. Dado que el cuidado y la preservación de lo común han sido históricamente delegados al género femenino, es a éste al que primero busca debilitarse durante la explotación de un territorio. En 2021 la organización Front Line Defenders emitió una alerta ante el aumento de agresiones a mujeres defensoras en Querétaro.

Adicionalmente, las mujeres se encuentran entre los grupos de población propensos a sufrir mayores impactos de la emergencia climática, junto con las personas con menos recursos económicos, la niñez y las personas de la tercera edad. De acuerdo con el informe Confrontando el género en los impactos del clima inducido en situaciones de desastre y desplazamiento forzado mujeres y niñas influyen poco en las decisiones, tienen menor acceso a la información y mayor brecha de alfabetización digital, además de mayor exposición al recrudecimiento de desigualdades y violencia.

Incorporar el enfoque de género en la política hídrica es crucial para lograr una gestión equitativa del agua. Necesitamos reconocimiento diagnóstico de las brechas de género, generación de información desglosado por sexo y líneas de acción de atención específica. Todavía queda mucho por hacer. Para empezar, conviene revisar la Agenda Azul de las Mujeres (RGEMA, 2005) la Guía Básica para el ejercicio del derecho al agua con enfoque de género, la sala Mujeres: Cuerpo-Territorio de Bajo Tierra Museo del Agua y los conversatorios que se darán al respecto en el marzo del próximo 8 de marzo. Por ejemplo, el panel Agua y mujeres que se celebrará el próximo 10 de marzo dentro del Festival Agua que corre: alternativas ciudadanas por el agua.

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