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Amatoria pocula, pócima de amor, vigencia del pasado

La constante lucha de los individuos por su sobrevivencia, es decir la de los más aptos, como señaló Charles Darwin, implica necesariamente la perpetuación del linaje y para esto la búsqueda incesante de un recurso natural limitado: la pareja. Para encontrar y mantener una pareja fértil se han generado toda clase de artilugios, se han desatado guerras de conquista y han sucedido toda clase de desamores.

Las plantas, los hongos y los animales de poder han sido la fascinación de los seres humanos en todas las épocas y culturas, han sido materiales necesarios para enamorar, poseer espíritus, adquirir potencia sexual y dejar una vasta prole. En esa búsqueda incesante todo se vale, recetas gastronómicas, bebidas, ungüentos, poemas y toda clase de inventos.

Una de las plantas más socorridas en las pócimas de amor, sin duda ha sido el cáñamo o mariguana (Cannabis sativa), la cual tras tostarse se mezcla con dátiles, pasas, nueces y pistaches en trozos, polvo de cardamomo, canela, jengibre, pimienta negra, todo esto con un poco de agua de azahar, miel y mantequilla, se cuece a fuego lento hasta que adquiere una textura grata, se deja enfriar y una cucharada basta para despertar todos los sentidos en la potencial pareja, dice la receta.

Pero si no es suficiente la ingesta de alimentos y bebidas con un toque de alguna planta de poder, la poesía es parte del arsenal para lograr el amor deseado: uno de los poetas de habla hispana más representativos es sin duda Gustavo Adolfo Bécquer con su rima IV, que dice: “Mientras haya unos ojos que reflejen los ojos que los miran, mientras responda el labio suspirando al labio que suspira, mientras sentirse puedan en un beso dos almas confundidas, mientras exista una mujer hermosa… habrá poesía!”.

Si la búsqueda incesante del amor deseado no fuera una expectativa suficientemente grande y utópica, los poderes del desamor, del oscurantismo y la ignorancia, han prohibido, ocultado y comercializado todo lo relacionado con este sentimiento. Entre 1450 y 1750 el fenecimiento del feudalismo y el nacimiento del capitalismo generaron una época de terror, la Santa Inquisición y el Tribunal del Santo Oficio, dos emblemáticas instituciones eclesiásticas, maestras de las SS hitlerianas, persiguieron y dieron caza a cientos de miles de mujeres que habían entendido el funcionamiento en el organismo de muchas plantas de poder.

Las plantas de poder, visionarias o enteogénicas por la cantidad y diversidad de tipos de alcaloides generan, en las dosis adecuadas, cambios en la percepción de la realidad, permitiendo descubrir otras formas de entenderla y percibirla. En Europa medieval y el México prehispánico se conocían las virtudes de varias especies del género Datura, estramonio o toloache, mítica planta que ofrecida y consumida en la concentración adecuada dejaba a la potencial pareja en un estado laxo y de fácil manejo, situación que se consideraba como de amor, si la dosis se extralimitaba se afectaba el sistema nervioso central del individuo y quedaba en un viaje eterno de locura.

El sempiterno miedo al amor y a la libertad llevó a condenar con la muerte a quienes usaban la ‘Amatoria pocula’ o pócima de amor, cuya receta se adecuaba incesantemente a los recursos locales, unas veces eran plantas, hongos o partes animales. El objetivo, enamorar a un hombre o mujer. Hoy, el desamor o mal de amor es una de las afecciones de filiación cultural más representativas y vastas de las entidades nosológicas. No basta la riqueza o la belleza, no basta la figura corporal o los objetos materiales, no basta el color, la estatura o los rasgos, el amor ha perdido su esencia y se ha convertido en una entidad utópica, un arcoíris que se persigue sin alcanzarlo jamás.

Diversas son las causas del desamor, pero probablemente la más significativa ha sido la expectativa, es decir lo que se espera de una potencial relación. La expectativa generalmente esta llena de supuestos, de imaginarios, de cómo debe o debería ser el “otro u otra”. Otros factores emblemáticos del desamor es la insatisfacción y la no aceptación, lo que genera una depresión de la autoestima.

La suma de los patrones de comportamiento mencionados llevan a una falta de confianza, por ello se buscan amuletos, plantas, hongos o animales de poder, para con ellos suplir eso que se cree faltante: capacidad de ser espontaneo, creativo original, sencillo, en resumen libre. Los alimentos, las bebidas, la escenografía o cualquier otro factor externo es un recurso temporal, lo permanente, es decir lo interior se construye pacientemente, para ofrendarlo en el momento oportuno y enriquecer cotidianamente el amor.

 

El Ahuehuete, herbolaria. Mayor información en: Niños Héroes 41 esquina con Matamoros, local 3, plaza del Vergel, Tequisquiapan, Querétaro. Teléfono 442-377-51-27, elahuehuete.herbolaria@gmail.com, www.elahuehuete.com.mx

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