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AMLO y la distorsión de los medios de comunicación mexicanos

El gobierno de AMLO redujo este gasto para 2019 a 5 mil 800 millones de pesos, casi la mitad de lo gastado por Peña Nieto en 2016 y 2017 y un 70 por ciento de los gastado por Felipe Calderón en su último año.

Desde hace décadas, al menos desde el gran movimiento estudiantil de 1968, uno de los eslóganes más frecuentes en las marchas de protesta, en todo el país, ha sido el de “prensa vendida di la verdad”.

Una clásica forma de control de los medios de comunicación, por parte de los gobiernos anteriores, era la dosificación del gasto en “comunicación social”. Este mecanismo se usó tanto por los gobiernos priistas como por los panistas. A los medios que se portaban “bien” (desde la óptica de los distintos gobiernos federales, estatales o municipales) se les entregaba publicidad oficial y a los medios críticos se les retiraba o se les negaba ese mismo tipo de publicidad.

En el sexenio de Peña Nieto, el gobierno federal gastó, en promedio por año, 8 mil 893 millones de pesos en publicidad. Esta cifra supera en más de cuatro veces, por ejemplo, al presupuesto asignado a una universidad del tamaño de la nuestra (con casi 30 mil estudiantes), así que no es poca cosa, son ni más ni menos que 53 mil 360 millones de pesos en todo el sexenio. El panista Felipe Calderón no se quedó atrás, pues gastó en su sexenio poco más de 39 mil millones de pesos, 6 mil 500 millones anuales, en promedio.

Por otra parte, el término “chayote” nace justo en el medio periodístico mexicano con el fin de asignar un nombre específico al soborno a periodistas por parte de políticos, empresarios o funcionarios gubernamentales, entre otros actores con capacidad económica para destinar dinero a ese fin.

Anteriores gobiernos federales entregaron jugosas “compensaciones” y contratos a periodistas y a medios que se portaban “bien”. Es así que, en el sexenio pasado, hoy sabemos que, con información oficial, Joaquín López Dóriga recibió 251 millones de pesos en dicho sexenio, Federico Arreola 154 millones, Enrique Krauze 144, Oscar Mario Beteta 75, Beatriz Pagés 70 y Callo de Hacha 47, entre otros. En una lista recientemente dada a conocer por el actual gobierno federal aparecen 13 periodistas que recibieron, entre todos, 926 millones de pesos el sexenio pasado. Una cifra de escándalo para aceitar conciencias.

Otro de los fenómenos perniciosos en el periodismo mexicano ha sido la concentración de los grandes medios de comunicación en unas cuantas manos. Por ejemplo, está el caso de la familia Vázquez Raña que no hace mucho incursionaron en los medios de comunicación y hoy detentan la propiedad del canal de televisión Imagen Televisión, de la estación de radio Imagen Radio y del periódico Excélsior (con su respectivo sitio web). La línea editorial de estos medios, en los sexenios pasados, era oficialista.

Los anteriores elementos nos permiten entender al día de hoy, la distorsión periodística en muchos medios de comunicación anteriormente oficialistas y su molestia por que se acabó el “chayote”, porque se redujo el gasto en comunicación oficial por parte del nuevo gobierno federal. En efecto, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador redujo este gasto para 2019 a 5 mil 800 millones de pesos, casi la mitad de lo gastado por Peña Nieto en 2016 y 2017 y un 70 por ciento de los gastado por Felipe Calderón en su último año.

Esto explica, en gran medida, la molestia de algunos medios y algunos periodistas que de la noche a la mañana pasaron de ser oficialistas a “críticos”. De no creerse. Y pensar que aún hay quien sale a defender a estos medios y a estos periodistas chayoteros.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

 

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