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AMLO y sus ideas “del pasado” y sus “ocurrencias”

Uno de los ataques favoritos de los detractores de Andrés Manuel López Obrador, además de la estupidez actual de que “nos quiere llevar a ser como Venezuela”, es que nos “quiere regresar al pasado” y de que sólo propone “ocurrencias”.

En su toma de posesión como candidato de Morena a la presidencia de la República, el pasado 18 de febrero, Andrés Manuel reiteró su propuesta de que, en caso de ganar la presidencia, en su gobierno se construirán otras dos refinerías que el país tanto necesita, ¿Es esto regresar al pasado? Pues sí. ¿Regresar al pasado es malo para un país? Pues depende.

En el caso específico de nuestra industria petrolera, los que nos han regresado a un pasado muy lejano, específicamente a antes de 1938, son los gobiernos del PRI y del PAN. Antes de 1938 los dueños de la industria petrolera en México eran extranjeros, compañías norteamericanas, holandesas, inglesas. Esto va en un sentido totalmente opuesto a la modernidad en la industria petrolera. Esta modernidad no es que las empresas trasnacionales dominen los recursos energéticos de un país, sino totalmente lo opuesto. La modernidad en la industria petrolera significa que muchos países han recuperado el control de sus energéticos.

Efectivamente, en 1970, de acuerdo a PFC Energy, Oil & Gas Journal y a BP Statistical Review, las grandes empresas trasnacionales controlaban el 85 por ciento de las reservas de petróleo y gas en el mundo, 14 por ciento correspondían a la Unión Soviética y sólo el 1 por ciento era controlado por compañías nacionales. 40 años después, las trasnacionales pasaron de controlar el 85 por ciento a un triste 8 por ciento, mientras que las compañías nacionales pasaron de controlar el 1 por ciento al 77 por ciento.

La construcción de dos refinerías en el país no es para nada una “ocurrencia”. Es la mejor medida posible para parar la enorme sangría de recursos económicos que salen del país. El año pasado salieron del país 21 mil 126 millones de dólares por importación de gasolina y diésel, mil 100 millones de dólares por importación de turbosina (combustible para aviones) y 726 millones de dólares por importación de combustóleo.

23 mil millones de dólares por importar combustibles que deberían estarse produciendo en nuestro país. Con un dólar a 18.92 pesos eso significa 435 mil millones de pesos, una vez y media de lo invertido en toda la educación pública el año pasado, 14 veces el presupuesto del estado de Querétaro, 132 veces el presupuesto del municipio de Querétaro, 160 años del presupuesto de nuestra universidad, en un solo año.

Así que la construcción de dos refinerías tiene el objetivo de dejar de importar combustibles que se pueden generar en el país, significa un ahorro de divisas, la reducción de la deuda externa, el desarrollo de la ingeniería mexicana y la generación de empleos en el país.

A raíz de lo que he venido publicando sobre energéticos, en Tribuna de Querétaro, un ingeniero, exalumno mío me hace algunas preguntas interesantes a las que quiero dar respuesta parcial en este espacio, pues considero que el tema es de interés público.

¿Es más viable apostar por energías no renovables con la construcción de refinerías en lugar de ir por energías renovables? Al respecto hay cuatro cosas por señalar.

La respuesta no puede ser la misma para un país productor de petróleo (que es nuestro caso) que para uno que no lo es. Es evidente que estos últimos no tienen opciones. Pero además no basta ser productor de petróleo, como Estados Unidos y China, sino también es importante considerar si se es un país exportador o importador.

Aunque Estados Unidos y China son de los principales productores del mundo su consumo los obliga a ser importadores netos de petróleo pues importan alrededor de 7 millones de barriles diarios, mientras que México no lo es, seguimos siendo un país que produce más de lo que consume.

Segundo, como señalé líneas arriba, construir dos refinerías en el país nos permitiría dejar de importar 435 mil millones de pesos de combustibles cada año.

Tercero, el ahorro anterior debería canalizar a la investigación, desarrollo y producción de energías renovables. Una cosa no excluye a la otra. Si así fuera, países exportadores como Rusia, Canadá y Noruega no estarían invirtiendo en energías renovables o en refinerías y sin embargo, lo hacen en ambos sectores.

Repito, construir refinerías y más para un país productor de petróleo no implica no invertir en energías renovables, por el contrario, el ahorro derivado de la disminución de importación de combustibles y más aún las ganancias derivadas de la exportación de combustibles, y no sólo de petróleo, podrían y deberían usarse para financiar la investigación en energías renovables.

Por último, es una soberana estupidez producir una materia prima y exportarla para luego importar sus derivados. A cualquier estudiante de economía de bachillerato se le enseña que se gana más con el valor agregado de un producto.

 

anbapu05@yahoo.com.mx

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