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Aniversario del EZLN entre la polémica

La célula de guerrilleros que formaron el EZLN en Chiapas era heredera y parte de las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), organización revolucionaria y clandestina parida en Monterrey en 1969. Tras un trabajo político inicial de la dirección nacional de las FLN en varias comunidades de Chiapas desde finales de los setenta, un núcleo de seis personas -tres indígenas y tres mestizos, cinco hombres y una mujer- fundaron el EZLN el 17 de noviembre de 1983 -hace 38 años-  en lo profundo de la heterogénea Selva Lacandona, en medio de un complejísimo panorama social, político, económico e histórico, en el que convergieron diversas organizaciones de izquierda, la teología de la liberación (promovida por una inmensa labor de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas), así como el corporativismo y cacicazgo del PRI, partido hegemónico que tenía en Chiapas uno de sus principales bastiones. Vendría, luego, el levantamiento del 1 de enero de 1994, hace casi 28 años.

Poco se ha investigado a las FLN, organización que optó por una construcción silenciosa, sin recurrir a los operativos mediáticos que otras organizaciones emplearon. Sobre su historia, algunos de sus protagonistas y dirigentes, han publicado una serie de cuatro libros titulados “Dignificar la historia”, editados por La Casa de Todas y Todos, allá en Monterrey: “Las Fuerzas de Liberación Nacional y la guerra fría en México (1969-1974)” (2015); “Las Fuerzas de Liberación Nacional y los combates por la memoria (1974-1977)” (2016); “Cruce de caminos: luchas indígenas y las Fuerzas de Liberación Nacional (1977-1983)” (2018); “Tomas de pueblos (1983-1993)” (2021).

 Hay varias aclaraciones que vale la pena retomar. En el tercer cuaderno, se afirma: “Si durante décadas se mantuvo en secreto la documentación histórica que en esta serie se presenta, ha sido por elementales cuestiones de seguridad asociadas a los momentos organizativos de la lucha de liberación nacional”, ahora “Hacemos este llamado, para no propiciar testimonios amañados emitidos por desertores y partícipes marginales del proceso organizativo; para romper con las tinieblas testimoniales surgidas de los sótanos de las instituciones policiacas y militares, cargadas de falsedades y manipulaciones con una clara y manifiesta intencionalidad contrainsurgente”. Otra aclaración que hacen es que, a partir de enero de 1993, cuando las FLN declara la guerra a “los enemigos del pueblo mexicano”, con la perspectiva de las acciones armadas por venir, se previó la separación física entre las redes de las FLN y el EZLN: “A partir del 1 de enero de 1994, la única organización política y militar creada por las FLN que se hizo pública fue el EZLN. Las demás organizaciones clandestinas continuaron sus actividades en apoyo a la lucha política y militar, siempre sujetas a lo que se denominaron los ‘diálogos de paz’, cuyos resultados finalmente nunca fueron del todo cumplidos. Por conveniencia táctica, se optó por el silencio de esta historia que ustedes hoy conocen. En los archivos históricos de las FLN hay documentos que dan prueba histórica de todo ello, incluida la videograbación del Primer Congreso del Partido de las Fuerzas de Liberación Nacional , ocasión en que éste se fundó, y su quórum -integrado por representantes de la organización entera- votó prácticamente por unanimidad la guerra. De esta forma, el EZLN fue el vocero oficial de toda la organización, a sabiendas de que existía toda una red de comisiones clandestinas que seguían operando independientemente”. En el cuarto cuaderno, escribieron sobre quiénes se han opuesto a su historia, entre ellos, el EZLN, lo que nos habla de una disputa por la memoria y la historia de esta longeva y ramificada organización: “Como lo señalamos desde que iniciamos la serie, el esfuerzo editorial de dignificar la historia tiene frente a sí, cuando menos, dos opositores; por un lado, en la cercanía de la historia, está la organización política que devino de todo este camino organizativo: el Ejército Zapatista de Liberación Nacional que ha creado, desde el levantamiento armado de 1994, una narrativa propia de su origen e historia que simple y llanamente borra del conocimiento popular la memoria del proceso organizativo real que dio pie a su propia existencia; por el otro lado, está la oposición del imperialismo que no favorecerá nunca la divulgación de una historia como la que aquí buscamos dignificar […] Lo que en estos cuadernos de trabajo hemos presentado, lo que presentamos aquí, son evidencia tangibles, materiales auténticos que rinden cuentas históricas de cómo se construyó el Ya Basta. Lo hacemos no por desmentir a nadie. Lo hacemos porque es justo, lo hacemos porque es necesario”. La dirección de las FLN, encabezadas por el comandante Germán o Fernando Yáñez Muñoz, señaló que se empezó a dar una ruptura con el EZLN y, sobre todo, con el subcomandante Marcos, desde el 2013, hasta finalmente romper públicamente en el 2019, debido a las “calumnias” de Marcos hacia las FLN. Ahora, con la publicación del cuarto cuaderno, con documentos sobre la formación y desarrollo del EZLN, parece que el distanciamiento entre ambas organizaciones -que, originalmente, eran la misma- se ha acentuado.

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