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Aprender a ver caras ocultas y a escuchar voces silenciadas en Querétaro

El pasado 31 de enero se presentó en la ‘Casa de la Vinculación Social’, el informe de investigación: Historias que andan: Desplazamiento forzado por impactos ambientales en Querétaro, emprendida por Bajo Tierra Museo (coordinado por la Dra. Claudia Romero y que reúne a varios profesionistas del más alto nivel de formación y compromiso social).

Dicho grupo está destacando por su capacidad de visibilizar graves problemas en Querétaro, que se han mantenido ocultos por varias razones: porque nombrarlos implica contradecir los discursos oficiales sobre el “lugar paradisíaco” que es nuestro estado y capital; otra, porque quienes los sufren, no siempre logran auto referenciarse como víctimas y más bien tienden a normalizar su condición; otra más porque el modelo de desarrollo dominante (que ha sometido o seducido, tanto a  gobiernos como a muchas instituciones de nivel superior) privilegia las investigaciones que reditúan en ganancias para los grandes capitales, y no aquellas que evidencian los daños que dicho modelo causa en la naturaleza y en la población.

Uno de los objetos de estudio de Historias que andan fue el pueblo de Carrillo Puerto, que sintetiza e ilustra nítidamente lo que sucede en todo el país.

Gracias a dicha investigación se pudieron escuchar muchas voces (quebradas por la nostalgia y el enojo), que develan cómo Carrillo no sólo era una de las zonas agrícolas más fértiles del Bajío (con grandes campos de milpas y flores, cientos de huertos y gran cantidad de acuíferos), sino una comunidad con valiosas expresiones artísticas y culturales, costumbres y tradiciones que daban a sus habitantes identidad y cuidado mutuo (asambleas barriales, tequios, música, fiestas comunitarias…).

Dichas voces develan cómo los campesinos fueron fraudulentamente despojados de sus tierras, para erigir en ellas la zona industrial (y comercial) Benito Juárez, que devastó no sólo su tierra, sino su tejido social. Ahora Carrillo es un paraje estéril, precarizado, altamente contaminado y desordenado, que yuxtapone groseramente el gran peculio fabril y mercantil con la miseria, suciedad y fealdad de la comunidad; en pocas palabras, Carrillo se convirtió en el basurero de Querétaro y una de las zonas más peligrosas de la capital.

Cabe preguntar: ¿quiénes fueron responsables de tal degradación?

Hablar del modelo de desarrollo capitalista-neoliberal es inevitable, pero resulta un tanto abstracto. Valdría identificar a actores concretos en todos los niveles, con nombre y apellido, que tomaron decisiones, que optaron y siguen optando por abandonar el campo en favor de la industria, o por industrializar y ‘transgenizar’ la agricultura, arruinando la alimentación, la salud y la economía de la gente.

Es necesario señalar también a esos funcionarios que abandonaron a su suerte a los pobladores “menos importantes”, que engañaron, corrompieron o incluso asesinaron a quienes osaron oponerse, para privilegiar a grandes emporios, promotores de desarrollos inmobiliarios y otros negocios, que les redituaron y siguen redituando fabulosas ganancias.

Para evitar caer en la desesperanza, sigo a Boaventura de Souza, (autor de la Epistemología del Sur), cuando se autonombra ’optimista trágico’.

Hay que reconocer por otro lado, que gracias a dicha investigación (y a otras similares), hemos entrado en contacto con gran cantidad de organizaciones en Querétaro, México y el mundo, en las que participan científicos, técnicos, artesanos, artistas, educadores… de todas las áreas, en fuerte resistencia frente al modelo dominante.

Uno es el Dr. Víctor Toledo, exsecretario del medio ambiente en México, quien a través de su Manifiesto hacia una política por la vida…, invita a emprender “una rebelión civilizatoria, un cambio total en las maneras de concebir y practicar la existencia, y primordialmente la política”; a dejar atrás “ismos” y “falsos absolutos”, en pro de una conciencia eco política que permita “asumirnos como seres humanos que compartimos un destino común”. La especie humana -señala Toledo- “sobrevivió y persistió durante 300 mil años porque aprendió a escuchar y a interpretar los mensajes de la naturaleza”.

¡Gracias a todas las agrupaciones que trabajan por demostrar que otras formas de relación con los demás y con la naturaleza son significativamente mejores y posibles!

*Miembro del Movimiento por una Educación Popular Alternativa (MEPA).maric.vicencio@gmail.com

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

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