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Aprender a ver críticamente la realidad, más allá de lo inmediato

El origen de esa mirada tiene que ver con los paisajes que aparecen frente a sus ventanas: desde el Cabildo o desde el Congreso del Estado, no logran reconocer lo que sucede más allá. Los pobladores de la capital queretana han sido abandonados.

La realidad puede verse desde una o múltiples perspectivas, desde uno o sus múltiples niveles, fragmentada o en sus múltiples relaciones, estática o en constante movimiento… Esto decía el sociólogo chileno, Hugo Zemelman, promotor de la Epistemología Crítica Latinoamericana.

Este pensador luchó por descolonizar el pensamiento, en oposición a la tendencia dominante, que trata por todos los medios de imponer una visión única (esa que conviene a los intereses de quienes controlan el mundo): “la de vanguardia”, “la más avanzada”, la que desacredita como como “obsoletas” aquellas que se le opongan.

En la perspectiva crítica, la educación consiste, entre otras cosas en ampliar las miradas que tenemos sobre nosotros mismos, sobre los demás y sobre el mundo. Construir conocimientos implica lograr ver más allá de lo inmediato; establecer relaciones entre cosas que aparentemente están aisladas, o dibujar mapas para orientarse en el mar de confusiones.

Una mirada crítica se vuelve indispensable, sobre todo en estos tiempos en que el nuevo gobierno declara su intención de impulsar la cuarta transformación.

Tal declaración, con todo lo que implica, ha generado una enorme efervescencia social, en la que se enfrentan, se mezclan y se confunden discursos, se confrontan actitudes opuestas.

Así, algunos optimistas opinan que en México el sistema neoliberal “está herido de muerte” (¿será?). Otros más escépticos siguen viendo intacta a esa invencible y poderosa Hydra Capitalista, que prevalecerá, por más movimientos y luchas que libren los pueblos (¿será?).

En el ambiente se respira gran incertidumbre, y la dramática previsión de “la desilusión definitiva”.

Frente a las difíciles condiciones actuales, los ciudadanos adoptan, al menos, tres opciones críticas:

– La de las aves de mal agüero, previendo que todo saldrá mal, y convenciendo (a todo el que se deje) de que el cambio no es posible. 

– La de los francotiradores vengativos, dispuestos a boicotear cualquier iniciativa que venga del nuevo gobierno.

-La de adultos, que asumen la responsabilidad de sus acciones y consecuencias; impulsando autónomamente sus propias iniciativas, sin esperar a que las soluciones vengan desde el poder.

Así, aunque no sepan, a ciencia cierta qué va a suceder, prefieren vivir la situación actual como juego desafiante; uno que da oportunidad de tomar las riendas de la propia existencia.

En este contexto, la necesaria crítica que se haga al nuevo gobierno, por más fuerte y rigurosa que sea, debiera ser de colaboración exponiendo argumentos sólidos de por qué hay que hacer las cosas de otra manera, en vez de esos fáciles juicios devastadores que a nadie ayudan y sólo sirven ganar prestigio de “intelectual crítico”.

Ahora bien. Es inevitable distinguir ámbitos. Si ese “nuevo fantasma” que recorre México habla desde el Gobierno Federal, en Querétaro prevalecen otros discursos que vienen desde gobiernos de derecha. El panismo ya ha anunciado que asumirá la segunda postura crítica,  a la que me referí arriba: impedir a toda costa que el proyecto morenista se salga con la suya.

Así, los gobiernos panistas se empeñan en mostrar a Querétaro como “la mejor capital del mundo” y no están dispuestos a ver algo diferente. Todo lo malo que existe en Querétaro “viene de fuera” o de esas “minorías resentidas, que “no están dispuestas a insertarse en la corriente del progreso y por eso han fracasado en la vida”.

“Nos sentimos orgullosos de vivir en Querétaro, el estado con mayor crecimiento económico y mejor calidad de vida del país”… “vivimos en la Ciudad Luz”, son discursos que los gobiernos, los grandes empresarios y sus medios masivos repiten insistentemente.

El origen de esa mirada tiene que ver, quizá, con los paisajes que aparecen frente a sus ventanas. Desde el Cabildo en la capital queretana, o desde el Congreso del Estado, por ejemplo, lo que ven nuestros mandatarios cotidianamente, es ‘Central Park’, una de las zonas más exclusivas de la capital, en donde crecen bellos y modernos edificios. Desde ahí, o desde el hermoso Centro Histórico, o desde las zonas residenciales, en donde viven “…at the top, where life is harmony for every one” (reza un espectacular), no logran reconocer lo que sucede más allá, en donde se oculta la dramática situación de buena cantidad de pobladores de la capital queretana, que han sido abandonados por los gobiernos Federal, Estatal y Municipal, precisamente porque no los ven. Y es que “si no los veo, es porque no existen”, nos dijo en una ocasión un cínico funcionario.

‘Desde dónde miramos la realidad y nuestra profesión’, fue uno de los temas que abordamos en un conversatorio multidisciplinar del “Encuentro Infancias y Juventudes”, que tuvo lugar el 7 de noviembre en el centro cultural ‘El Hangar’, de la UAQ.

Fue grato, para mí, reconocer que el sistema educativo dominante tiene mil grietas. No sólo se forman en él los neoliberales que han secuestrado a nuestras instituciones, para imponer la ideología del mercado.

Por todos lados se cuelan también, entre las nuevas generaciones, reflexiones y diálogos críticos, altamente creativos y esperanzadores.

 

metamorfosis-mepa@hotmailcom

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