Arnulfo. 40 años desaparecido


En medio del cochinero de las campañas electorales, no quería dejar que pasara más tiempo sin recordar a Arnulfo Córdova Lustre, militante comunista que fue víctima de desaparición forzada en marzo de 1981, en San Juan del Río, Querétaro. Quizá el único crimen político de su tipo en la entidad en el marco de la llamada guerra sucia.
Arnulfo era originario de Oaxaca y era un militante “profesional” del Partido Comunista Mexicano, organización que había recuperado su registro electoral y que tenía representación en la Cámara de Diputados desde 1979. Arnulfo se dedicó, sobre todo, a organizar al proletariado en el corazón mismo de distintas factorías, como una siderúrgica en Michoacán y una mina en Sonora, hasta llegar a San Juan del Río a finales de 1980, donde participó en la construcción de la papelera Kimberly Clark, donde también intentó formar un sindicato y una célula obrero-comunista.
Aquel año, la clase trabajadora de la creciente zona industrial de Querétaro, como venía sucediendo desde hacía varios años, se encontraba muy movilizada, protestando por la también creciente inflación que golpeaba sus salarios. Tremec, Kellogg’s, Cardanes, Hércules, La Concordia, Autoforjas, Industria del Hierro, etc., se sumaban a docenas de huelgas. Las banderas rojinegras ondeaban por lo alto. La presencia del PCM y del Partido Mexicano de los Trabajadores se estaba empezando a sentir en varios sindicatos. Cientos de obreros escucharon los nombres de Marx, Lenin y los Flores Magón. Sin embargo, la triple alianza Estado-CTM-Iniciativa privada elevaba sus diques contra la organización independiente, lo que se tradujo en cientos de despidos, levantones, amenazas y en una lista negra que les cerraba las puertas a los sindicalistas y “alborotadores”.
Tras un intento frustrado de realizar un paro el 11 de marzo con los poco organizados 1500 obreros que participaban en la construcción de la fábrica de capital estadounidense, Arnulfo y 144 trabajadores fueron arrestados. Todos fueron dejados libres inmediatamente, excepto Arnulfo, quien fue retenido un par de días. De regreso en la habitación que rentaba en una vecindad, el 24 de marzo de 1981, unos policías judiciales lo secuestraron y desaparecieron. Sus camaradas del PCM hicieron denuncias públicas, aunque con pocas esperanzas de encontrarlo vivo. No era el primero de sus militantes en ser reprimido por el Estado burgués.
Una investigación de la Dirección Federal de Seguridad realizada a mediados de 1981, informa: “El día de hoy [26 de agosto], fue localizado el lugar donde fue abandonado el cuerpo del que en vida llevó el nombre de Arnulfo Córdova Lustre, miembro del Partido Comunista Mexicano; por el Comandante de la Policía Judicial del estado de Querétaro, comisionado en San Juan del Río, Qro., Antonio Ramírez González (prófugo), y los Agentes de la misma Corporación, José Guadalupe Martínez Valadez, Chofer del Coronel de Artillería, Rodolfo García Fuentes, Director de la Policía Judicial del Estado de Querétaro, y Eutiquio Hernández Martínez, comisionado en la Agencia del Ministerio Público del Fuero Común en San Juan del Río, Qro., estos dos últimos detenidos en esta D.F.S., para la investigación correspondiente. [sic] El cuerpo de Arnulfo Córdova Lustre, fue arrojado por los ya antes mencionados en el kilómetro 104.5 de la Autopista Querétaro-México, en uno de los agujeros de 2.5 metros de profundidad cubierto por ramas que sirve de desagüe y que atraviesa por medio de dos tubos la autopista en mención”. Sin embargo, los detenidos fueron puestos en libertad y, se dice, transferidos a la ciudad de Querétaro como castigo. La DFS, entonces dirigida por Miguel Nazar Haro, nunca dio a conocer dicha información ni entregaron el cuerpo de Arnulfo a sus familiares, ejecutando una doble desaparición.
A pesar de ello, la memoria y ejemplo de lucha de Arnulfo Córdova Lustre siguen vivos.