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Ayotzinapa vive 5 años después

El grito que seguramente se escuchará en muchos rincones de México y del mundo en el quinto aniversario: ”!VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!”.

La noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 ocurrió uno de los hechos más lamentables en la historia del México contemporáneo del Siglo XXI. Me refiero a la desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero. Algunos aspectos de ese hecho violatorio de los derechos humanos de estos jóvenes son los siguientes:

1. Los estudiantes normalistas se preparaban para asistir a la movilización conmemorativa del “Dos de Octubre” en la Ciudad de México, por lo que realizaron la toma de varios vehículos de transporte público para facilitar su traslado a la capital del país.

2. A su paso por Iguala, fueron reprimidos, detenidos y desaparecidos por la Policía Municipal, la Policía Federal, con la complicidad del Ejército, la PGR y la Agencia de Investigación Criminal (AIC). No se reportaron los hechos ocurridos de manera inmediata y el gobierno mexicano no atrajo el caso, hasta que la presión nacional e internacional generaron una exigencia social amplia.

3. “La evidencia de los crímenes cometidos contra los normalistas de Ayotzinapa, los días 26 y 27 de septiembre del 2014, fue alterada, dañada, destruida o desaparecida, en un intento de las autoridades involucradas y los criminales, para modificar la versión de los hechos.”(Equipo Argentino de Antropología Forense).

4. Según el Grupo Interdisciplinario de Expertos de Investigación (GIEI), es urgente esclarecer lo que ocurrió con los 43 normalistas de Ayotzinapa la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. Es necesario investigar a los funcionarios del gobierno de EPN que llevaron “al ocultamiento, la destrucción o la modificación de pruebas fundamentales en la investigación”.

5. La exfiscal Ángela María Buitrago, también integrante del GIEI, señaló como muy importante saber a quiénes estaban protegiendo y por qué lo hicieron, porque eso significa avanzar y enderezar una investigación “torcida”. En consecuencia deben ser investigados los autores de la Verdad Histórica: Jesús Murillo Karam, exprocurador General de Justicia, Tomás Zerón de Lucio, responsable de la investigación y los agentes ministeriales de la SEIDO que llevaron las investigaciones del caso Ayotzinapa durante el sexenio de EPN. (PROCESO 2226. 30/06/2019).

6. Entre los principales errores del proceso sobre el caso de los normalistas por parte de la administración peñanietista está el hecho de haber dirigido la indagatoria sobre Ayotzinapa, exclusivamente en la dirección de la Verdad Histórica, sin profundizar en las diversas líneas de investigación que estaban perfiladas en los expedientes y declaraciones ministeriales.

7. Paralelamente no se investigó el posible traslado de los normalistas desaparecidos hacia Huitzuco y Mezcala, líneas que conducían al grupo delictivo “Guerreros Unidos”. En ese mismo sentido, el 28 de octubre de 2014 se realizó una diligencia por parte de Tomás Zerón en el Río San Juan, cerca del basurero de Cocula, cuestión que quedó sin registrarse en el expediente. Al día siguiente apareció una bolsa con los restos óseos de Alexander Mora, sembrados en el lugar como parte de la construcción de la supuesta Verdad Histórica.

8. Entre los posibles protegidos por EPN estaba la familia Figueroa de quien se habla en las investigaciones como “el Patrón de Huitzuco” quien parece ser uno de los actores principales sobre el destino de los normalistas. La pregunta obligada es porqué ni siquiera aparece esta orientación en la investigación sobre la desaparición de los muchachos.

9. En relación al papel de los organismos de derechos humanos, corresponde a ellos y a la ciudadanía: Denunciar y difundir todos los actos de represión, intimidación y violación de los derechos humanos. Conocer los tratados internacionales que nuestro país ha asignado en materia de defensa de los grupos vulnerables, del territorio y de los derechos humanos. Respaldar las luchas de los grupos indígenas, de las mujeres, los ambientalistas, los colonos, los campesinos, los trabajadores y los activistas de los derechos humanos. En lo que corresponde al caso de Ayotzinapa, pugnar por la aparición con vida de los estudiantes normalistas.

10. Finalmente, el grito que seguramente se escuchará en muchos rincones de México y del mundo, este 26 de septiembre de 2019, en el quinto aniversario de su desaparición forzosa, será: ”!VIVOS SE LOS LLEVARON, VIVOS LOS QUEREMOS!”.

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