Bienvenidos a Tequisquiapan pueblo mágico y tóxico

Tequisquiapan, Querétaro, con su estilo colonial, calles empedradas o adoquinadas, su ruta del queso y el vino, sus bodas entre viñedos, su cerveza artesanal, su aroma a río muerto y su contaminación atmosférica con contaminantes orgánicos persistentes y disruptores endócrinos, es un excelente destino turístico, un lugar para mirar las enormes humaredas generadas por las ladrilleras artesanales que en total suman 2 mil toneladas anuales de gases tóxico-peligrosos emitidos por ellos a la atmósfera, un lugar excelente para gozar el aroma del cauce ripario, barbo muerto, que representa el Río San Juan en su paso por Tequisquiapan, agua y vaho que desprende dioxinas, hexaclorobenceno, mercurio, entre otros productos derivados de la civilización.
Tequisquiapan, además de un sitio para vagar por sus calles imaginando el paraíso perdido, es un lugar adecuado para reflexionar sobre las enfermedades que brotan de las fuentes de contaminación fijas y móviles: cáncer, malformaciones congénitas, enfermedades hepáticas, del sistema endocrino, renal, respiratorio, entre otras, sobre todo en las localidades de San Nicolás y circunvecinas.
Hoy en Tequisquiapan, Querétaro, como en todos los rincones de la patria, el enfrentamiento histórico entre la izquierda y la derecha, entre conservadores y transformadores, entre neoporfiristas y herederos de los Flores Magón, Zapata, Villa, entre el neoliberalismo y los herederos de las luchas guerrilleras socialistas de 1950 a 1980, se pondrá a prueba nuevamente el 2 de junio, día de fiesta nacional, elecciones federales, estatales y municipales.
Pero a pesar de todo, ningún candidato de izquierda o derecha ha manifestado una posición clara, definitiva, contundente, medible, cuantificable y verificable sobre los procesos de contaminación ambiental y destrucción de los ecosistemas: ladrilleras artesanales, Río San Juan, reforestación y regeneración de los ecosistemas ripario y del semidesierto queretano, la situación del agua para uso doméstico y consumo humano.
Ningún candidato se quiere comprometer, ninguno quiere estudiar a fondo estos grandes problemas y plantear soluciones socialmente aceptables, económicamente viables y ambientalmente sustentables. Por ello toca a la ciudadanía, la sociedad civil, el pueblo a tomar el cielo por asalto, organizarnos y hacer los cambios necesarios, exijamos:
- Control de emisiones toxico-peligrosas de ladrilleras artesanales mediante el uso de combustibles no petrolíferos, de bajo precio y fácil manejo, que no disloque las formas de producción actuales.
- Control de vertido de aguas residuales, plantas de tratamiento y biofiltros
- El establecimiento áreas de conservación de la biodiversidad, impulsando la reforestación.
- El impulso de la regeneración ambiental para eliminar los contaminantes orgánico-persistentes, metales pesados y disruptores endócrinos.
- La promoción de una cultura ambiental que haga énfasis en la diminución de la generación de residuos sólidos.
En Tequisquiapan, Querétaro, el paraíso perdido puede ser recuperado, basta con voluntad política, conocimiento y organización popular.



