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Bolivia: la hora de la masacre

Han aparecido ya aviones, helicópteros y tanquetas de combate. ¿Dónde quedaron las declaraciones de los militares de que no reprimirían a su pueblo? Se las llevó el viento que viene del norte.

La derecha golpista boliviana ya recibió el beneplácito para desatar una masacre contra su propio pueblo.

Como declaró un indígena boliviano participante en las protestas contra el golpe de estado: en la época de la “dictadura” de Evo Morales no hubo muertos por represión ordenada desde el gobierno, ahora en “democracia”, y hasta el 21 de noviembre ya van más de 30 muertos.

Falsamente, la policía y el ejército boliviano salieron a declarar, antes del golpe de estado, que jamás reprimirían a su pueblo. Esto durante la violencia desatada por grupos paramilitares que fueron transportados desde la zona de Santa Cruz a la zona de La Paz, capital del país. En ese período, entre el 20 de octubre y el 13 de noviembre, hubo amenazas de muerte contra funcionarios públicos y sus familiares, quema de viviendas, agresiones físicas. Turbas fascistas recorrían las calles de La Paz, y la policía y los militares no los frenaron; dizque porque no querían reprimir a su pueblo.

Sin embargo, después de la autoproclamación de la señora Añez como “presidenta” de Bolivia, la resistencia popular al golpe ha comenzado a crecer con manifestaciones pacíficas y no violentas como las de las hordas fascistas de Santa Cruz. En total contradicción con las declaraciones previas al 13 de noviembre, ahora sí la policía y el ejército se han dedicado a atacar y a masacrar a civiles desarmados que protestan de manera pacífica contra la imposición de una señora racista en la presidencia de la república; señora a la que, y hay que recordarlo, le puso la banda presidencial un militar.

El cheque en blanco para asesinar, luego del beneplácito de los Estados Unidos (los verdaderos directores de escena de esta tragedia) se da mediante un “decreto” de la usurpadora Añez, el ahora famoso decreto 4070; condenado incluso por Amnistía Internacional. En este “decreto” en su artículo 3º se señala, textualmente: que el personal de las fuerzas armadas “que participe en los operativos para el restablecimiento del orden interno y estabilidad pública estará exento de responsabilidad penal cuando en el cumplimiento de sus responsabilidades constitucionales, actúen en legítima defensa o estado de necesidad”.

Es así como a partir de este ilegal e ilegítimo decreto, hemos visto en múltiples videos a policías y militares bolivianos disparar armas de fuego contra la población inerme. Han aparecido ya aviones, helicópteros y tanquetas de combate. ¿Dónde quedaron las declaraciones de los militares de que no reprimirían a su pueblo? Se las llevó el viento que viene del norte.

Es hasta ridículo que la señora Añez apele a la Constitución boliviana cuando ha sido la primera en violarla; y lo sigue haciendo permanentemente. Se autoproclamó como “presidenta” de manera totalmente inconstitucional. Después de las renuncias forzadas del presidente Evo Morales y de su vicepresidente Álvaro García Linera, le correspondía asumir la presidencia a la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra. Sin embargo, dicha presidenta del Senado fue impedida por policías y militares de ingresar al edificio del Parlamento para tomar posesión como presidenta de la república.

No sólo Añez se saltó la línea sucesoria constitucional, sino que incluso lo hizo ante una sesión del Parlamento en la que no hubo el quórum legal mínimo, pues acudieron a dicha sesión menos de un tercio del total de diputados, por lo que la asunción de la señora Añez es totalmente inconstitucional.

anbapu05@yahoo.com.mx

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