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#CasoFridaSofía y la importancia de un defensor de audiencias

La cobertura informativa que dieron medios de comunicación en las inmediaciones de un edificio en la calle Rébsamen, en la Ciudad de México (CDMX), después del sismo del martes 19 de septiembre, mostró la urgencia de que la mayoría de los medios asuman compromisos con sus audiencias y tengan la figura de un defensor del lector, radioescucha o televidentes.

El drama –no se puede llamar de otra manera- que montaron algunos medios para mostrar las labores de un supuesto rescate alrededor de “Frida Sofía” evidenció la carencia de principios o elementos de la deontología informativa que especialistas y académicos han impulsado años atrás, con miras a fomentar y mejorar la calidad de los contenidos.

La búsqueda por la espectacularización y darle un toque de emotividad a la noticia no sólo perjudica a las audiencias, sino al mismo medio que intenta utilizarla como recurso o estrategia en el tratamiento de la información. Pierde credibilidad, muestra su falta de interés o compromiso hacia los derechos de las audiencias, y lamenta dejar oportunidades para posicionarse como una fuente confiable o referencia de sus audiencias.

Televisa no es el único ejemplo. Se equivocó, omitió verificar los hechos o la información que recibía de una fuente oficial, y en vez de asumir el error, buscó repartir ‘responsabilidades’ ante la indignación. En su respuesta, volvió a fallar en la estrategia: lo mínimo que debía haber realizado era pedir una disculpa pública y buscar crear los documentos o códigos internos para respetar a sus audiencias.

Más allá de buscar “culpables”, la reflexión necesita encaminarse a procurar, de una vez por todas, materializar el compromiso de apostarle a los derechos de las audiencias y, de manera simultánea, cumplir con lo que Ernesto Villanueva denomina la deontología informativa.

¿Qué mecanismos o principios éticos siguen al momento de dar cobertura informativa a un tema o acontecimiento (en la obtención, recopilación, selección, jerarquización y publicación de la información que dan a conocer)?

¿Por qué resulta tan complicado y molesto hablar de responsabilidad y derecho de réplica a medios como Televisa, Tv Azteca y otros medios que utilizan una concesión comercial?

¿Por qué insisten en apostarle al espectáculo con emociones de por medio antes que a la calidad informativa?

¿Qué protocolos o normas éticas tratan de cumplir en la cobertura de desastres naturales como un terremoto, huracán, tornado y otros, para no convertirse en los protagonistas de la información?

Estas preguntas deben guiar una reflexión seria y profunda entre todos los periodistas, trabajadores y propietarios de los medios. La tragedia ha evidenciado la falta de responsabilidad y de buscar los derechos humanos, por parte de un sector de medios de comunicación.

¿Qué pasaría si el medio o los medios que usted pensó tuviesen un defensor de audiencias?

El #CasoFridaSofía refleja la crisis de los medios en México, y la caída libre de la credibilidad de varios de ellos. Son vistos más como unos “soldados” o apéndices del régimen político-económico, en vez de una herramienta para beneficio de la sociedad.

El defensor o la defensora de audiencias procuraría evitar episodios, equivocaciones y falta de respeto hacia las audiencias como ocurrió alrededor del #CasoFridaSofía. En caso de que hubiese ocurrido en medios con esta figura, habría desde un llamado de atención interno en su medio a quienes fuesen corresponsables de la falla, una disculpa pública al aire o en sus páginas, así como medidas y compromisos tangibles o verificables para que no se repitan.

Lamentablemente para los propietarios del duopolio, deben recordar y saber que #CasoFridaSofía no es la excepción con ellos.

Si uno revisa la historia reciente de Televisa y TV Azteca, se encuentra con los lamentables linchamientos mediáticos después de la muerte de Francisco Stanley –contra Cuauhtémoc Cárdenas-, el joven Diego Santoy envuelto en una serie de asesinatos en Monterrey en medio del proceso electoral de 2006, la inocencia o culpabilidad del cantante Kalimba, y otros por el estilo.

No alcanzan a dimensionar cómo esto los perjudica y también la búsqueda de la democratización de los medios. El #CasoFridaSofía derrumba su ya maltrecha credibilidad.

Es momento de exigirles, sí o sí, un defensor de audiencias. Usan el espectro radioeléctrico, que es propiedad de la nación, no de los Azcárraga o Salinas Pliego. Merecemos mucho más calidad en sus contenidos y en su cobertura informativa. El país lo demanda y necesita.

 

@carloaguilarg

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