Articulistas

¿Cómo educar en entornos de mentiras?

Entre los desafíos que enfrentan quienes educan, está el de cómo guiar a las nuevas generaciones en contextos de mentira.

Aunque haya un consenso moral universal y milenario de ‘no mentir’ y la verdad se considere principio indispensable para una buena convivencia y mutua confianza, la mentira parece no sólo inevitable, sino ‘justificable’, ‘necesaria’ o incluso ‘derecho de gobernantes’ (según Platón, Maquiavelo o Weber, entre otros).

Si alguien pensaba que la mentira es un fenómeno específicamente humano, le resultará fascinante saber que ‘la capacidad de fraude se presenta en todos los niveles de la jerarquía biológica, desde los organismos más complejos hasta los menos sofisticados’, según el biólogo estadounidense Lixing Sun, para quien ‘hacer trampa, no sólo es un mecanismo de supervivencia sino una fuerza impulsora en la historia de la vida’ (Infobae, 2 mayo 2024).

Cada humana(o) miente por múltiples razones: por protegerse de algún peligro o castigo, por ganar prestigio o poder, por compasión, como estrategia para vencer en una contienda, etc.

Ante esta paradoja el filósofo y politólogo mexicano José Mañón Garibay pregunta: “¿cómo construir ciudadanía a partir de la información falsa y sobre la base del derecho a mentir de los gobernantes?”, porque es esencial para cualquier democracia la calidad de la información y la consecuente confianza para conseguir la participación ciudadana. (Anuario de filosofía y teoría del derecho CDMX 2020)

Esta pregunta se vuelve imperativa, cuando vemos cómo la feroz recomendación del publicista Carlos Alazraki: “mientras más mentiras contra Morena, mejor”, ha ocasionado gran revuelo entre amplios sectores sociales, por lo burda, cínica y a la vez por lo efectiva que resulta al generar morbo, escándalo e indignación.

Mientras la víctima de la mentira logra reunir pruebas y construir argumentos para bien librarse, ya se abrió una grieta de duda y desconfianza: “si el río suena, es que agua lleva”.

En el pasado debate presidencial la palabra ‘mentirosa’ fue pronunciada innumerables veces por la candidata de la derecha, buena discípula de Alazraki, y también del nazi Goebels, reconocido por su frase: ‘una mentira dicha mil veces, se convierte en verdad’.

El ímpetu desbordado con el que Xóchitl Gálvez increpó a su adversaria, Claudia Sheinbaum, no puede más que despertar sospechas: ¿Quién es quien miente? Vale revisar Las 45 mentiras de Xóchitl y una verdad del escritor Fabrizio Mejía (en Sin Embargo YouTube, 1 de mayo, 2024).

No hacen tanto daño las mentiras burdas, como las sofisticadas que generan gran confusión al mimetizarse con la verdad, y ¿cómo saber quién miente abiertamente y quién está diciendo honestamente lo que piensa, a pesar de que su nuevo discurso no corresponda con su perfil o con lo que venía señalando años atrás? Se vale cambiar de opinión y esto puede ser deseable, cuando resulta de un intenso proceso de comunicación con ‘la(el) diferente’ o del descubrimiento de realidades que antes pasaban desapercibidas.

¿Cómo saber si miente o cambió de opinión quien era fiel partidario de la meritocracia, del ‘libre’ comercio, del crecimiento ‘sin límites’, etc., y de pronto se interesa por la ecología, los derechos de minorías, los programas sociales y por construir infraestructura para el bienestar popular?

Estas preguntas se vuelven especialmente preocupantes para quienes tienen la tarea de educar.

¿Cómo capacitar a la gente menuda para que pueda distinguir cuando otra persona, en especial adulta, le miente?, ¿cómo pedirle que no mienta, cuando sus referentes de autoridad lo hacen impúdica e impunemente? ¿Cómo prepararla para que no caiga, no sólo en garras de embaucadores, depredadores pederastas, narcomenudistas, sicarios u otros delincuentes, sino en el cinismo, nihilismo, desesperanza, sinsentido o, incluso, en el suicidio?

No cabe duda de que la Nueva Escuela Mexicana debe considerar la gestión de la mentira, como importante contenido escolar, en todos los niveles, y generar una seria discusión sobre ella.

Carmen Vicencio

Miembro del Movimiento por una educación popular alternativa (MEPA) maric.vicencio@gmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba