Articulistas

Consecuencias emocionales de la pandemia, algunas alternativas

Ansiedad, depresión, estrés, angustia, miedo, pérdida del sentido de vida, desesperación, son algunas de las palabras de uso muy común en esta era de pandemias víricas e informativas. Nunca, en la historia humana, se había presentado una ola tan grande de terrorismo informativo, experimento global que superó con creces la presentación radial de la novela de H.G. Wells, La guerra de los mundos.

Es innegable que dos son las causas fundamentales que han potenciado los fallecimientos de pacientes que fueron diagnosticados con COVID-19: la presencia de enfermedades crónico degenerativas y el miedo. Ambas causas derivadas de un modelo civilizatorio que favorece lo material respecto a lo espiritual y donde el poder económico de los medios de desinformación hegemónicos demostró que jamás se han preocupado por el bienestar social.

Las enfermedades crónico degenerativas son fundamentalmente resultado del comportamiento humano: alimentación deficiente, carencias afectivas, explotación laboral, hacinamiento escolar y en la vivienda, insalubridad, falta de oportunidades, represión, opresión, violencia intrafamiliar, laboral, académica y social, tabúes, entre otros muchos que causan conflictos emocionales y que se manifiestan en odio, rencor, tristeza, desorientación, etc.

Algunos gobiernos, entre ellos el de la 4T, se han unido para buscar alternativas que prevengan nuevas crisis sanitarias, la gente común no podemos ser ajenos a estos esfuerzos y, desde nuestras respectivas realidades, es menester construir nuevas posibilidades para los afectos y el amor, sin los cuales todo esfuerzo es vano.

Recobrar los poderes ancestrales de una sana y rica gastronomía, aprovechar el profundo conocimiento herbolario, la solidaridad comunitaria, los recursos naturales y culturales, respetar profundamente la biodiversidad y la diversidad cultural.  Eliminar todo aquello que sea dañino para la salud del cuerpo y del alma: el terrorismo informativo, la alimentación deficiente, el abandono, el rechazo a las diferencias, el autoritarismo en todos sus variantes y niveles, desde la familia hasta los gobiernos. Recuperar y conservar la salud implica, como lo ha indicado la OMS, no sólo la ausencia de enfermedades, sino un profundo equilibrio entre lo social, económico y emocional. Por ello, mientras exista en un niño, un adolescente, un adulto o adulto mayor con miedo, ansiedad o desesperación, la pandemia seguirá presente, la vacuna contra estos males es el amor, única energía como bien dijo José Martí, capaz de transformar en milagro el barro.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba