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Consultas ciudadanas y democracia participativa

En síntesis, muchos gobernantes, rara vez piensan en los gobernados (proletarios, obreros, campesinos…); vienen de sectas opuestas de la misma burguesía.

El gobierno de la llamada cuarta transformación dice estar decidido a impulsar una ‘democracia participativa’ que no se reduzca sólo a las elecciones, ya que en éstas, el voto ciudadano otorga al mandatario un cheque en blanco para todos los años que dure su cargo. Así con frecuencia, éste último decide autocráticamente un sinfín de asuntos, alegando que actúa “según el mandato popular”, pues recibió el voto mayoritario. En realidad decide (muchas veces en contra del bienestar popular), según sus propias convicciones o intereses o según el grupo de poder que ejerce mayor presión sobre él.

Eventualmente el titular del Ejecutivo se enfrenta a grupos de oposición, que tienen la tarea de hacer contrapeso. Sin embargo el proceso se enreda en diversas perversiones. Vemos por ejemplo, que cierto grupo tiende a boicotear cualquier propuesta de su oponente (con o sin razón) por el simple hecho de ser adversario.

Por el contrario, otras veces, los representantes de partidos opuestos votan automáticamente a favor, sin objetar nada, ya sea por consigna partidista, “para evitar conflictos inútiles” o porque recibieron tarde la propuesta y no hubo tiempo de revisarla, o también porque carecen de suficiente preparación y se someten a quien tenga mayor labia o mayor capacidad de presión.

También votan a favor de cierta iniciativa, porque, aunque formalmente sean oposición, pertenecen a la misma clase social y, en el fondo, comparten la misma ideología dominante (el mercado disfrazado de progreso).

En síntesis, muchos gobernantes, rara vez piensan en los gobernados (proletarios, obreros, campesinos…); vienen de sectas opuestas de la misma burguesía.

Estas concreciones de la ‘democracia representativa’ llevan a la pregunta de si el ‘gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo’ tiene alguna posibilidad o se trata más bien de una quimera irrealizable. Por eso también surgen aquí y allá diversos movimientos que pugnan por una mayor participación ciudadana. Así, las consultas se tornan inminentes.

Sin embargo, si éstas vienen de la izquierda, serán duramente cuestionadas por los grupos en el poder, como “formas populistas o fraudulentas”. Así, ese “nuevo estilo de gobernar” que ofrece AMLO, sometiendo muchos asuntos a consulta es sistemáticamente denostado por sus detractores: “AMLO es un gobernante inseguro, que no sabe asumir la responsabilidad de sus decisiones”; “es insensato someter a consulta popular, asuntos que sólo competen a los técnicos”; “las consultas son una simulación y sólo buscan legitimar decisiones ya tomadas”; “las consultas son ilegales, ya que AMLO aún no es presidente”, etc.

Nadie objetó, en cambio, las consultas de Marcos Aguilar antes de asumir la alcaldía. Más bien, éstas fueron aplaudidas por la clase empresarial y diversas organizaciones de la sociedad civil, que al final quedaron defraudadas.

A pesar de toda la razón que puedan tener las críticas a AMLO, algo interesante está sucediendo con tales consultas: Amplios sectores de la ciudadanía están discutiendo amplia (y frenéticamente) los temas abordados.

Las redes sociales se saturan de argumentos a favor y en contra; miles quieren opinar e influir en los demás; borbotean razones aeronáuticas, ecológicas, sociales, políticas, económicas, bursátiles, de derechos de los pueblos… Diversos institutos, consejos, colegios, asociaciones de expertos hacen declaraciones a favor o en contra y ofrecen sus conocimientos para fortalecer las argumentaciones… Unos y otros críticos denuncian irregularidades, sesgos, fallas técnicas, errores metodológicos, conflictos imprevistos, acciones fraudulentas…

Semejante efervescencia es inédita y altamente valiosa (según considero), porque la población está reflexionando, conversando, discutiendo en múltiples espacios.

Si la ciudadanía sabe aprovechar esta oportunidad, los gobiernos que vienen quedarán imposibilitados para cerrar las puertas a tan rica dinámica y se verán obligados a perfeccionar las consultas, para resolver todos los defectos señalados.

Muy pocos saben, por otro lado que, simultáneamente a las consultas de AMLO, en Querétaro, alcaldes de diferentes municipios hacen consultas porque ASÍ LO MARCA LA LEY para conformar los planes municipales de desarrollo.

Dichas consultas, sin embargo, siguen adoleciendo de problemas que urge superar: Reciben casi nula difusión por las oficinas de comunicación social; convocan a individuos, no a colectivos u organizaciones de la sociedad civil; no son periódicas, sino sólo se limitan al inicio de la administración; no abonan a la construcción de una ‘democracia consensual’, en la que realmente se sopesen cuidadosamente diversos puntos de vista, en comunidad.

La ‘democracia por consenso’ que urge concretar, y que implica una organización ciudadana en núcleos pequeños, es característica no sólo de algunas comunidades rurales, sino de las democracias europeas más avanzadas.

Aprovechemos la oportunidad que hoy se abre, para impulsarla también en las urbes queretanas.

 

metamorfosis-mepa@hotmail.com

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