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Contaminación emocional: las “verdades” que enferman

Para muchos el plástico es el enemigo fundamental, el enemigo del ambiente natural y la salud humana es el consumo compulsivo de mercancías.

Como una forma de controlar las mentes, los grandes consorcios multinacionales han redireccionado el comportamiento humano, convirtiendo el necesario mantenimiento del ambiente natural en un mercado ambientalista; una sobreinformación como elemento fundamental de la contrainformación, y cuyo resultado, previamente planificado, es la frustración y la alienación humana, hombres y mujeres que finalmente caen en la desidia y el abandono.

Cientos, miles o tal vez millones de mensajes son lanzados diariamente desde las cúpulas del poder trasnacional, desde donde, como un eco global, se repiten incesantemente hasta convertirse en verdades que intoxican. La contaminación emocional es un proceso que facilita la fragmentación del alma, esa que se genera cuando los individuos piensan de una forma, hablan de otra y actúan de forma diferente, dando como resultado un comportamiento anómalo y enfermo.

Se es ecológico, vegetariano, vegano, ambientalista o contestatario, pero al final del día la cerveza es la compañera oficial de esos filósofos, el cannabis y el tabaco acompañantes fundamentales de todo ese arcoíris ecodiverso. Las luchas ambientalistas, naturistas o feministas se fundamentan y se transforman en cuasireligiones, y todo ello construye comportamientos inquisitoriales, terroristas tipo SS. Los cuales, obviamente, ya han sido evaluados y autorizados desde las cúpulas hegemónicas.

Para el poder hegemónico es mejor tener luchas contestatarias violentas que pensadores críticos, las luchas violentas se apagan gradualmente hasta la extinción, al pensamiento crítico no le ocurre eso, por ello José Martí, señaló lo siguiente: “un principio justo, desde el fondo de una cueva, vale más que un ejército”.

Por ejemplo, para muchos el plástico es el enemigo fundamental e inventan múltiples campañas antibolsitas y antipopotes, pero eso sólo es entretenimiento, el enemigo del ambiente natural y la salud humana es el consumo compulsivo de mercancías, el poder hegemónico fomenta las llamadas tres R: reduce, reúsa, recicla, jamás propone eliminar el consumo, porque al hacerlo el sistema capitalista se destruye a sí mismo.

El capitalismo existe gracias a la producción y consumo de mercancías, sin ese proceso no hay acumulación y centralización de la riqueza y por lo tanto dicho sistema no funciona.

Reducir paulatinamente el consumo de mercancías y fomentar la elaboración e intercambio de valores de uso, es decir de objetos de larga vida que satisfacen necesidades básicas, así como los afectos, es la etapa primordial para evitar las sangrías que implican la consecución de dinero.

La búsqueda de mayores ingresos, para tener mayor capacidad de compra, es simple y sencillamente avaricia, lo que se traduce en menos tiempo para desarrollar los afectos y las relaciones humanas, dando como resultado infelicidad, soledad y abandono.

La avaricia se visibiliza en los paradigmas cotidianos mediante pensamientos como estos: “una escuela cara es mejor”, “un hospital de lujo significa salud”, “un auto de precio elevado ofrece mayor seguridad”, “una ropa de marca es símbolo de status”, la realidad es que la enseñanza escolarizada tiene el objetivo de domesticar a los niños y jóvenes para hacerlos mansos ciudadanos, el consorcio médico-farmacéutico tiene la encomienda de mantener enferma a la población y el consumo de mercancías es la falsa utopía del bienestar y la felicidad.

La suma de todo ello es el control y la alienación de lo verdaderamente humano, cuyo objetivo es eliminar la firmeza de los seres humanos y producir entes perfectamente integrados al sistema hegemónico global, que de vez en vez realicen protestas, campañas a favor del planeta, y otras menudencias que no impactan ni el sistema económico, ni mucho menos en el poder hegemónico, sólo son partículas y ondas contaminantes del equilibrio emocional.

Más información: El Ahuehuete, herbolaria. 442-3775127 y 4141122560.  contacto@elahuehuete.com.mx; www.elahuehuete.com.mx. Local 108, Plaza Centenario. Col. Vistahermosa, Tequisquiapan, Qro.

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