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Crear otros tipos de lenguajes inclusivos que combatan el estrés

El estrés académico puede definirse simplemente “como aquél que se produce en relación con el ámbito educativo”, incluyendo tanto el experimentado por los docentes como por los estudiantes.

Desde los inicios, muchas de las personas que conforman el alumnado de la Escuela de Payasos: Los Hijos de Augusto, proceden del ámbito educativo, sanitario y social. Buscan una “nueva mirada”, una nueva forma de expresión y relación, buscan desarrollar aspectos de su personalidad aletargados por la rutina y las normas sociales. Y es que el clown y el humor, en el ámbito de la intervención social, ponen a disposición de quienes intervienen nuevas herramientas basadas en la psicología positiva y la pedagogía del placer. La risa y el juego son ventanas para la interacción, la expresión, la comunicación, la emoción… y ayudan a fortalecer grupos y a activar la creatividad, del equipo educativo y del grupo con quien se interviene.

Desde hace algunos años, venimos comprobando cómo la práctica valiosa del clown también implica a personas con las que se interviene, a personas destinatarias de programas de intervención socioeducativa y a personas que se encuentran en situación de exclusión social. En situaciones personales y familiares complicadas, críticas, negativas, la inclusión de la figura payasa aporta risa, humor positivo, distensión, ilusión y, progresivamente, puede aportar aceptación, autoconocimiento, esperanza, resiliencia y optimismo.

Pero, ¿qué es el estrés académico?

El estrés académico, como principal problema de la presente tesis, puede definirse simplemente “como aquél que se produce en relación con el ámbito educativo”, incluyendo tanto el experimentado por los docentes como por los estudiantes de todos los niveles del sistema educativo. Sin embargo, se ha propuesto reservar la utilización de este término para designar la experiencia de los estudiantes de grado superior, empleando los términos de estrés docente cuando se analiza la situación del profesorado y de estrés escolar cuando se habla de los niveles de enseñanza obligatoria, donde ha sido abordado con mayor profusión. Considerado como estímulo, situación o variable independiente, estrés es toda circunstancia que genera tensión y, en este caso, se suele hablar de estresores.

Un agente estresor puede ser cualquier estímulo que requiere del organismo una adaptación. Centrándonos en el estrés académico, cuando el estudiante estima que los requerimientos de una situación exceden sus recursos y capacidades, comienza a sentirse estresado. Si el desfase es muy acusado, sus pensamientos serán poco esperanzadores y sus emociones negativas, consecuentemente, su esfuerzo y su productividad disminuirán.

Los efectos perniciosos del estrés son bien conocidos: la intensa ansiedad dificulta la concentración, la memoria y otros procesos que disminuyen el rendimiento, pero, además, si el estado de alerta se prolonga, el organismo va a acusarlo en forma de problemas y trastornos psicosomáticos. Pero si, por el contrario, el estudiante confía en responder con eficacia, la probabilidad de alcanzar su meta se incrementará, sus pensamientos y emociones serán más positivos durante todo el proceso de afrontamiento, experimentando lo que se denomina eustrés o estrés positivo.

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