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¿Cuál es el objetivo, sanar o curar?

La sanación es un proceso social y colectivo, en la cual el individuo que sufre y que padece, se transforma para lograr la sanación propia y va voluntariamente a sanar a otros enfermos, a cambiar otras condiciones, a transformar positiva y radicalmente otras realidades.

La medicina convencional, con todo su arsenal tecnológico y farmacéutico, cual piedra filosofal, quiere trasmutar los síntomas, patologías o enfermedades y dejar al doliente en las condiciones en que se encontraba antes de la afección, es decir curar, y por su parte la inmensa mayoría de los pacientes desean exactamente eso, ser curados.

Ya es aceptado internacionalmente que la calidad de vida no significa el consumo y acumulación de bienes materiales, sino la felicidad de los ciudadanos, y que la infelicidad es una de las principales causas que generan afecciones, por lo tanto ¿será correcto curar?, es decir colocar al paciente en las mismas condiciones que provocaron la dolencia.

Por su parte la acción de sanar propone algo más profundo, un proceso que involucra las emociones, el espíritu, el alma y sus manifestaciones corporales. Implica valorar las condiciones y circunstancias en que vive el individuo, sus relaciones sociales, personales, familiares, sus satisfacciones e insatisfacciones.

Sanar, implica una lucha radical por la transformación de las condiciones de vida, de los paradigmas y las expectativas. Por ello Jesús –se narra en la Biblia- mandó a sus apóstoles a sanar a los enfermos, metáfora que implica que los envió a transformar la realidad, es decir a luchar contra la explotación, la humillación, la falta de certidumbre y fe, la carencia de sentido de vida, basamento, todo ello, de la infelicidad y por ende de la enfermedad.

La sanación no es una acción individual, ni un proceso individuo-individuo, donde uno de ellos, supuestamente poseedor de dones y sabiduría “salvará” al otro, jerárquicamente inferior. La sanación es ante todo una acción heterárquica y social; ésta aprovecha el conocimiento científico y tradicional disponible y los avances tecnológicos para convocar a la reflexión de las causas de las enfermedades, la búsqueda del equilibrio de las emociones, la modificación de patrones culturales y el mejoramiento de las condiciones de vida.

Por ello la sanación es un proceso social y colectivo, en la cual el individuo que sufre y que padece, se transforma, para lograr la sanación propia, en un sanador y va voluntariamente a sanar a otros enfermos, a cambiar otras condiciones, a transformar positiva y radicalmente otras realidades.

La violencia, la inseguridad, la incultura, la falta de conocimiento, la indolencia, la corrupción, el crimen organizado y desorganizado, el derroche, los prejuicios, el moralismo, la represión sexual y política, el acoso, la violencia y desorganización familiar y social, los tabúes, las ideologías y prácticas castrantes, el espíritu de esclavo que prevalece en la sociedad, la contaminación del aire, del suelo, del agua, del paisaje, el ruido y un larguísimo etcétera, es decir, las condiciones de vida y las circunstancias son las causas y las enfermedades, los efectos.

Calmar el dolor o la inflamación es útil, nadie lo puede negar, pero lo fundamental es eliminar las causas que lo generaron. ¿Cuáles son las causas del dolor físico y emocional? Como se mencionó son las condiciones de vida, la disponibilidad o escases de recursos, las relaciones sociales, personales y familiares, la historia personal y sus procesos, entre otros.

Porque la argumentación propuesta aquí, ofrece más preguntas que respuestas, se le excomulga de los paradigmas científicos, se le arrincona y se le intenta condenar con epítetos como: metafísica, fe, placebo, no científico, sin comprobaciones experimentales, sin evidencias cuantitativas y muchas otras.

Si aquellos que condenan las variantes terapéuticas que buscan sanar pudieran mirarse desde otra perspectiva, observarían cómo han transformado la ciencia en la religión de los ateos, al método científico en el Santo Oficio y las evaluaciones académicas en la Santa Inquisición. Todo aquello que no se someta a los paradigmas convencionalmente adoptados en congresos, cual concilios religiosos, queda fuera de la comunidad de la bata blanca, de los “journal” y de las prerrogativas económicas.

Las fuerzas estresoras de las condiciones de vida y la insatisfacción en la disponibilidad de recursos, presionan o tensan los biomateriales (músculos, tendones, órganos, tejidos, células, emociones) por igual en el ciudadano de a pie que en el intelectual, al pobre y al rico, sea religioso, ateo o agnóstico, niño, joven o adulto, mujer u hombre, homosexual o lesbiana, ser humano, mascota o animal de granja, planta de jardín o de cultivo. Todos los organismos responden de forma similar ante las fuerzas mencionadas. ¿Podremos encontrar regularidades que nos conduzcan a la sanación global?

¿Será momento de cambiar el paradigma de la curación? y mirar hacia aquellos que empíricamente han insistido en sanar a su prójimo, convocar a un concilio ecuménico científico y tradicional, donde todas las variantes terapéuticas, sin fundamentalismos ni prejuicios, muestren, con sus propios métodos, sus propuestas y resultados.

Más información en El Ahuehuete herbolaria. Niños Héroes 41, esquina Matamoros, Local 3, Centro, Tequisquiapan, Querétaro. Cel. 442-3775127. Correo electrónico elahuehuete.herbolaria@gmail.com

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