Articulistas

Cuál universidad (I)

Es indispensable promover hoy una universidad que se decida a la recuperación de los saberes populares y la promoción de ciencias -y técnicas- en colaboración con el pueblo.

En las universidades públicas de México hay planes para que los estudiantes, a partir de ciertos semestres, salgan a prácticas de campo, análisis de la realidad o lo que les demande el programa. Cada vez son más necesarias esas actividades para que los universitarios identifiquen en vivo los problemas que tiene y  que resuelve la sociedad.

El pasado 10 de octubre partieron de la UAQ tres jóvenes de la licenciatura en filosofía, uno de la Facultad de Química –escribe su tesis para titularse– y un muchacho de preparatoria. Iban con su maestro, en pos de un presagio social y cultural. La Facultad de Filosofía prestó un vehículo oficial para hacer el viaje, pues los estudiantes no lo habrían podido costear.

Modorros en la camioneta, los jóvenes veían tras la ventanilla correr en sentido inverso ríos de asfalto. Soñaban en otra nación… y en otra universidad; una que enseñase a conocer el mundo, pero no el que ordenan con su imperio los Estados que hacen las guerras.

Tras de lluvias y paradas estratégicas para sacudir el cuerpo, los soñadores llegaron a las instalaciones de CESDER (Centro de Estudios para el Desarrollo Rural) y UCIRED (Universidad Campesina e Indígena en Red), en la Sierra Norte de Puebla, la de las alturas, con neblina casi permanente y un frío que estremece los huesos y exige la atención.

Después de la cena y antes de irse a dormir, vieron un documental sobre un trapiche (molino de caña de azúcar) que murió hace poco en la sierra, igual que muchos otros proyectos que agonizan a diario en la región y en el país.

Al día siguiente, después del desayuno y una vez que visitantes, profesores y estudiantes del CESDER/UCIRED asearon las instalaciones, se reconocieron las instalaciones ecológicas: calentadores solares, recuperación de aguas lodosas, baños secos, huertos experimentales. Más tarde, a visitar otros espacios, hectáreas de páramos que estudiantes, profesores y lugareños han trabajado cada día para recuperar tierras, allanar depresiones, sustituir áreas rocosas con trabajos agrícolas.

Las tierras han vuelto a producir, pero no por ensalmo, sino después de esfuerzos de muchas manos, por años. Las superficies han sido devastadas, más que por la naturaleza, por la minería criminal, por talas inmoderadas, por el desaseo de las autoridades, que roban y dejan saquear.

Picos y laderas de monte que se cultivan, animales que se crían para la producción, artesanías que se procuran para preservar y renovar la cultura, libros que se escriben y se estudian para conocer el mundo y sus secretos, conferencias y discusiones en mesas redondas o corrillos para pensar en el presente y el futuro del país, conversaciones diarias con indígenas y pobladores rurales para discriminar, decidir y emprender políticas públicas en beneficio del pueblo, análisis de la situación internacional para acabar con el capitalismo, etc.

Son tantos los asuntos que ocupan a una universidad comprometida socialmente que un millón de páginas de este semanario no podrían siquiera enunciarlos. Es indispensable promover hoy una universidad que se decida a la recuperación de los saberes populares y la promoción de ciencias -y técnicas- en colaboración con el pueblo.

Las universidades mexicanas han sido, en lo general, herederas de las universidades europeas (¡y gringas!). No está mal. Pero, salvo excepciones, no han sabido recuperar los saberes populares, de los cuales necesariamente se nutre todo saber científico y tecnológico. Por eso es necesario que los estudiantes conozcan ensayos, como el de CESDER/UCIRED, y confronten su condición de universitarios privilegiados con los millones de jóvenes y niños que se quedan sin educación siquiera elemental.

¿Puede la UAQ ser universidad popular como CESDER/UCIRED, aunque sea en rincones como Arroyo Seco, Jalpan, Amealco, Peñamiller? Sí, sin duda. Pero necesita asumir que la población le exige seguir siendo de alta calidad y, a la vez, tener carácter popular.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba