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Cuatro años de desafíos y obstáculos

Los medios de comunicación no tendrían por qué ser solamente una caja de resonancia, eco o espejo del poder y de las ideas dominantes del statu quo. Menos si hablamos de medios públicos.

La lucha y los esfuerzos por lograr la visibilización de los distintos sectores y la pluralidad de voces en los medios de comunicación en México continúa, pese a que han transcurrido cuatro años de la entrada en vigor de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR), normativa que incluyó un apartado de derechos de las audiencias, además de otorgar atribuciones y un mejor panorama jurídico a los medios públicos.

Pareciera que no han pasado ni tres meses de aquel 13 de agosto de 2014, cuando después de años de exigencias, críticas y discusión legislativa -en este último punto, desde marzo 2013- dimos el salto a nuevas bases jurídico legales en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, lo que implicó abrogar la Ley Federal de Radio y Televisión.

Sin embargo, aun con el optimismo que implicó la inclusión de los “derechos de las audiencias”, el inicio de operaciones del Sistema Público de Radiodifusión (SPR) del Estado Mexicano y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), seguimos sin conseguir la pluralidad de voces y posturas, ni el respeto a la no discriminación en los medios, que viene especificada desde el artículo primero de la máxima ley.

Exigir más calidad en los contenidos, acompañado de más pluralidad y no discriminación de los distintos actores, son pendientes que tenemos incluso en los medios públicos. El tema es pertinente no solo desde el contexto político ahora que nos aproximamos al inicio de un nuevo sexenio, sino desde la academia.

El asunto se aborda en el capítulo titulado “El tratamiento de los medios y su influencia en la visibilidad de minorías, discapacitados y adultos mayores”, parte del libro Escenarios y desafíos de la comunicación y la cultura en el espacio audiovisual iberoamericano, editado por Alexandro Escudero y Diana Elisa González, presentado el jueves 23 de agosto en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

Óscar Cardoso, autor del capítulo, lanza implícitamente varias preguntas a manera de desafío: ¿por qué los medios de comunicación llegan a discriminar en sus contenidos? ¿Cómo contrarrestar la invisibilización, voluntaria o involuntaria, de las llamadas minorías en los medios de comunicación? ¿Qué falta para fortalecer la televisión pública?

Los medios de comunicación no tendrían por qué ser solamente una caja de resonancia, eco o espejo del poder y de las ideas dominantes del statu quo. Menos si hablamos de medios públicos.

Históricamente la discriminación ha estado presente en la convivencia del ser humano, contra las personas a las que no se considera “normales” o “sanas”. Los medios de comunicación no tendrían por qué agudizar o enfatizar formas de exclusión o discriminación, sino favorecer la diversidad, la pluralidad y la riqueza de las sociedades.

¿Qué falta por hacer a favor de los grupos en situación de vulnerabilidad, las minorías y otros sectores que histórica y socialmente han sido excluidos?

Los medios de comunicación públicos tienen un reto y desafío trascendente, de visibilizar aún más a estos grupos y dimensionar la importancia del asunto público en sus audiencias.

Recupero una cita del propio Cardoso en el libro: «La Tv pública puede y debe ayudar a sembrar conocimiento y/o orientación sobre diferentes problemáticas, sobre todo a aquellos que se encuentran en situación de desventaja sociocultural y económica, entendidos en el más amplio sentido de la palabra”.

Por unas audiencias “que tengan voz y voto”

En el entrecruce y relación de los distintos capítulos de Escenarios y desafíos de la comunicación y la cultura en el espacio audiovisual iberoamericano, valdría la pena señalar y contextualizar la importancia de reformas legislativas que conduzcan a fortalecer la calidad de los medios y la inclusión de contenidos provenientes desde la población, como fue el caso de la Ley de Medios en Argentina.

Más allá de filias y fobias políticas, durante el periodo del kirchnerismo en Argentina se logró impulsar, discutir y aprobar una ley que posibilita incrementar la producción cinematográfica nacional e independiente.

Ahora que Cristina Fernández de Kirchner vuelve a ser tema en la agenda mediática, otra vez, valdría la pena voltear la mirada al país sudamericano pero con el objetivo en retomar y analizar cómo han impulsado producciones propias e independientes, sobre todo provenientes desde las universidades públicas.

Durante una plática con estudiantes de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo, Emmanuel Quezada, de la División de Imagen del SPR, enfatizó que los medios públicos deben buscar y garantizar que las audiencias “tengan voz y voto” en sus contenidos.

Es momento de hacer valer y fortalecer los derechos humanos de las audiencias. Quienes estamos en Radio Universidad y TvUAQ deberíamos siempre tener esto como prioridad, y recordar las palabras más que pertinentes de Quezada.

 

@carloaguilarg

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