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De vacunas, virus y variantes: avances de la vacuna Quivax 17.4 y el anuncio de Ómicron

El anuncio por parte de la Organización Mundial de la Salud de una nueva variante de preocupación (VOC, por sus siglas en inglés) coincidió el pasado viernes 26 de noviembre con la presentación de avances de la vacuna Quivax 17.4, desarrollada por la Universidad Autónoma de Querétaro (https://fb.watch/9yA_JVwGes/).

Ómicron (B.1.1.529) es la quinta VOC en lo que va de la pandemia y poco se sabe todavía de los alcances que tendrá, salvo que contiene alrededor de 50 mutaciones, más de 30 de ellas en la proteína Spike y, particularmente, 10 de ellas en el dominio RBD, la parte de la proteína que se une con el receptor humano ACE2 para infectar a las células. La variante fue reportada el pasado 24 de noviembre en el sur de África, presuntamente a partir de un paciente inmunocomprometido con VIH-SIDA y ya se presenta en algunos países de Asia, África y de Europa. Sin embargo, todavía se desconocen sus características de patogenicidad y virulencia y también será necesario conocer la efectividad de las vacunas actuales para neutralizarla.

La mutación viral está relacionada con la capacidad replicativa del virus y su interacción con su hospedero, el ser humano. La capacidad de mutar permite al virus lograr variantes con mejores características de transmisibilidad. La proteína Spike (de mil 273 residuos de aminoácidos) ha sufrido a la fecha miles de mutaciones, lo que ha generado un importante número de variantes, entre ellas 5 VOC. La aparición de variantes más virulentas está relacionada con los picos de máximos contagios que, en términos generales, se han presentado cada cuatro a seis meses. Conforme la inmunidad de la población avance y sea más duradera, estas “olas” deberán ser cada vez menos intensas y más espaciadas. De aquí la importancia de continuar con el desarrollo de vacunas más efectivas.

A nivel mundial se han autorizado un número importante de vacunas por emergencia desarrolladas a partir de la cepa original de SARS-CoV-2, capaces de inducir inmunidad parcialmente protectora. El gobierno mexicano ha adquirido, hasta el 23 de noviembre, casi 171 millones de dosis, lo que significa más de 2 mil millones de dólares. Si se considera que para el desarrollo de la vacuna de Astra Zéneca se invirtieron alrededor de 140 millones de dólares, México ya habría podido financiar al menos 14 vacunas, con todo lo que ello implica.

La vacuna Quivax 17.4 desarrollada por la UAQ, ha recibido 665 mil dólares (14.57 millones de pesos), 56 por ciento aportados por parte de la sociedad, 23 por ciento por parte de AMEXID (fondo internacional México-Chile) y 21% por parte de la propia UAQ. Nuestra vacuna es una proteína que se encuentra en etapa preclínica y ha mostrado capacidad para neutralizar a la cepa original y a las cuatro VOC que existían hasta ahora. Actualmente se ha desarrollado una vacuna mejorada, que integra más información para neutralizar las diferentes variantes del virus conocidas hasta ahora y ya se estudia el efecto sobre la nueva VOC, Ómicron, así como capacidad para actuar contra futuras variantes de acuerdo a sus características moleculares. El trabajo continúa, no sin dificultades, y será en los próximos meses en donde se presenten los resultados preclínicos con el objetivo de continuar el camino hacia las pruebas clínicas en humanos. No nos detenemos.

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