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Del 68 a Ayotzinapa: terremotos sociales

El grito democrático del movimiento estudiantil del 68 se dio en un contexto de represión y violencia social durante el período de gobierno del Gustavo Díaz Ordaz (1964-1968). Los acontecimientos se fueron endureciendo, a partir del 22 de julio de 1968, cuando hubo una confrontación estudiantil entre dos grupos, uno de la Vocacional 5 del Politécnico y otro de la Preparatoria Ochoterena de la UNAM, instituciones que fueron atacadas en los tres días subsiguientes por el Cuerpo de Granaderos de la Ciudad de México. Posteriormente, el 26 de julio, en que se celebraba el doceavo aniversario del asalto al Cuartel Moncada, por parte del movimiento guerrillero, encabezado por Fidel Castro, en la época del dictador Fulgencio Batista (1952-1959), en el año de 1956, son reprimidas brutalmente nuevamente dos movilizaciones, una de la FNET del Politécnico y otra del PCM, con saldo de varios detenidos, entre estudiantes y dirigentes del PCM.

El día 27 de Julio, los estudiantes, tanto del Poli como de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM declaran un “paro indefinido” en protesta por las detenciones, los asesinatos y las víctimas de la violencia del estado mexicano, además de exigencia de la destitución del jefe del cuerpo de granaderos, la liberación de los “presos políticos” y la derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal, relacionado con el delito de “disolución social” y más tarde se suma la exigencia de la desaparición del cuerpo de granaderos, que ya había atacado, junto con el ejército, con un bazukazo a una puerta de ingreso a la Preparatoria 3 de la UNAM.

De esta manera se van conformando las 6 demandas iniciales del movimiento estudiantil. Ante esta delicada situación, Javier Barros Sierra, rector de la UNAM, encabeza una magna movilización de 80 mil participantes, señalando que no solo se ponía en juego el destino del Politécnico y de la UNAM, sino las causas más importantes para el pueblo de México. El 8 de agosto se conforma el Consejo Nacional de Huelga (CNH), con la participación de todas las escuelas y facultades de la UNAM, al que se suman estudiantes de la Universidad de Chapingo, la Ibero, ENAH, Normal Superior, Escuela Nacional de Música y otras representaciones de organizaciones estudiantiles, cada una de las cuales contaba con su correspondiente comité de huelga y sus representantes en el CNH. Este organismo de lucha se convirtió en el organizador general de las tareas de información y propaganda, análisis, finanzas, asuntos jurídicos y de relaciones con las universidades de provincia. El 13 de agosto, el CNH organiza una gigantesca movilización de unas 200 mil personas, partiendo del Casco de Santo Tomás con destino al Zócalo. Ante la oleada creciente de la rebelión estudiantil, Luis Echeverría, Secretario de Gobierno de Díaz Ordaz, hace el 23 de agosto un llamado al diálogo a estudiantes y profesores, sin mencionar al CNH. El 27 de agosto el CNH discute la posibilidad del diálogo y acepta, bajo la condición de que éste sea público, tanto dentro de las instalaciones universitarias como fuera de ellas y el interlocutor reconocido sea el CNH. El día es coronado con una magna manifestación de 400 mil estudiantes, incluyendo la participación popular que ya había asumido como suya la lucha estudiantil. Ahí, Sócrates Campus Lemus, uno de los dirigentes del CNH propone que se realice un mitin en el zócalo el 1 de septiembre, justo a las 10 de la mañana que se iniciaba el IV informe de gobierno de Díaz Ordaz. La mayor parte declinó la propuesta, sin embargo un contingente de unos 5 mil estudiantes permanece en el Zócalo e izan, junto al lábaro patrio, una bandera rojinegra, Los granaderos y el ejército desalojan a ese sector estudiantil, considerado una provocación. Al día siguiente, los trabajadores de gobierno son obligados a realizar una “manifestación de desagravio” a la bandera tricolor. El 1 de septiembre GDO rinde su IV Informe de Gobierno y amenaza abiertamente a los estudiantes que se mantenían en las calles. El movimiento estudiantil continúa su ascenso y el 13 de septiembre realiza, partiendo de C.U. al zócalo, una megamarcha silenciosa con la asistencia de 400 mil personas. El 18 de septiembre el ejército ocupa violentamente Ciudad Universitaria, el Casco de Santo Tomas y varias dependencias universitarias con saldo indefinido de muertos, heridos y detenidos. El rector Barros Sierra hace una enérgica protesta por la ocupación militar y por la violación de la autonomía Universitaria, acción que surte efecto 12 días después, con el desalojo del ejército de C.U. El CNH decide continuar el movimiento y llama a una manifestación para el 2 de octubre, en la Plaza de las Tres Culturas, más conocida como Tlatelolco, misma que concluye con una magna operación militar, luego conocida como “Galeana”, coordinada por el Batallón Olimpia, con un resultado sangriento. Posteriormente, 47 años después, la noche del 26 de septiembre de 2014, la bestialidad del estado mexicano se hizo nuevamente presente con el asesinato de varios estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, Guerrero y la desaparición de 43 normalistas. Por lo que, hoy, seguimos con la consigna de “¡Dos de Octubre, No se Olvida!” y también, para el caso de los normalistas, a tres años de su inexplicada desaparición, decimos: “¡Vivos se los llevaron, Vivos los queremos!”

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